Una Novia para mi Papá

Capítulo 6 —Ocho semanas

Pablo no se conformó con filtrar la situación financiera de Valdés Eventos.

A la mañana siguiente, Flavia recibió un enlace acompañado por una pregunta breve de uno de sus proveedores: ¿Es verdad lo que está diciendo?

Abrió el video y encontró a Pablo detenido frente a la entrada de un hotel. Alguien debía haber advertido a los periodistas dónde encontrarlo porque varios micrófonos rodeaban su rostro.

—Valdés Eventos continúa perteneciéndonos a ambos —declaraba con una serenidad que Flavia conocía demasiado bien—. Lamento que se utilice una empresa que construimos juntos para sostener una versión que puede perjudicar a muchas personas.

Una periodista le preguntó si se refería a la supuesta relación de su ex prometida con el doctor Gabriel Santoro.

Pablo simuló vacilar antes de responder.

—Flavia atravesaba una situación difícil y estaba buscando nuevas oportunidades para la empresa. Desconozco hasta dónde estaba dispuesta a llegar para conseguirlas.

No la acusaba directamente, no lo necesitaba. Dejaba la insinuación suspendida y permitía que los periodistas completaran el resto.

—¿Está diciendo que el romance fue una estrategia comercial? —insistió otra voz.

—No puedo afirmar algo que no presencié. Solo espero que la clínica aclare si conocía los problemas financieros de Valdés Eventos antes de que Flavia apareciera públicamente junto al doctor Santoro y su hija.

El video terminó.

Flavia dejó el teléfono sobre el escritorio. Pablo había conseguido presentarse como un socio preocupado mientras la convertía en una mujer capaz de utilizar a una niña. Si respondía impulsivamente, él se mostraría como la víctima de una disputa personal. Si guardaba silencio, sus palabras continuarían creciendo sin oposición.

La llamada de Josefina llegó unos minutos después.

—Supongo que ya vio la declaración de Pablo Rivas —dijo la directora de comunicación, sin perder tiempo en saludos.

—La vi. Está mintiendo.

—Necesito que venga a la clínica y explique exactamente qué sabe sobre la empresa y esos documentos.

Flavia se puso de pie y recogió su bolso.

—Mis problemas con Pablo no tienen relación con la campaña.

—Él acaba de relacionarlos delante de varias cámaras —repuso Josefina, dejando escapar una exhalación contenida—. Uno de nuestros patrocinadores quiere suspender una actividad hasta saber si utilizamos la campaña para promocionar una empresa endeudada.

—La clínica no sabía nada porque yo tampoco conocía el alcance de las deudas hasta que Pablo desapareció.

—Entonces tendrá que decirlo aquí. Gabriel también necesita escucharlo antes de que decidamos cómo responder.

Cuando Flavia llegó al despacho de Josefina, encontró a Gabriel de pie junto a la ventana. Vestía su bata de médico y revisaba en su teléfono el mismo video. No levantó la mirada hasta que ella cerró la puerta.

—¿Es cierto que su ex prometido sigue siendo copropietario? —preguntó, sin acusación, aunque tampoco suavizó el tono.

—Legalmente, sí. Ayer apareció con documentos que respaldan su participación y varias autorizaciones firmadas por mí.

Gabriel guardó el teléfono.

—¿Aprobó las operaciones que generaron las deudas?

—Firmé documentos que él presentó como trámites rutinarios mientras organizábamos nuestra boda. Las firmas son auténticas, pero nunca me explicó para qué las utilizaría.

—Eso será complicado de demostrar.

—Ya lo sé —respondió Flavia, incómoda ante una verdad que no necesitaba que le recordaran—. Pablo también lo sabe. Por eso regresó.

Josefina señaló las dos sillas frente a su escritorio.

—Tenemos un problema mayor que una nota. Pablo se presentó públicamente como copropietario y dejó entrever que Flavia planeó acercarse a Gabriel. Si desmentimos ahora la relación, su versión parecerá cierta.

Gabriel tomó asiento, pero mantuvo la atención sobre Flavia.

—¿Él sabía que conocería a Carolina en el hotel?

—Ni siquiera yo sabía que conocería a Carolina, ni allí, ni en ningun sitio. Pablo llevaba semanas fuera de la ciudad y regresó después de ver las fotografías.

—Entonces está aprovechando una coincidencia.

—Está aprovechando todo lo que puede utilizar contra mí —corrigió Flavia—. La empresa volvió a recibir solicitudes y ahora quiere recuperar el control.

Josefina giró la tableta hacia ellos. En la pantalla aparecía un correo enviado por uno de los principales patrocinadores.

—Nos han pedido una explicación antes de continuar vinculando su nombre con la campaña. Si afirmamos que entre ustedes nunca existió nada, Pablo dirá que Flavia provocó el malentendido para conseguir publicidad. Si la defendemos sin explicar el vínculo, parecerá que la clínica participó en la estrategia.

Gabriel leyó el mensaje completo. Cuando dejó la tableta, su rechazo ya no tenía la misma seguridad.




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