Una oportunidad... más

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Cristina se levantó sin animo a desayunar y después fue con Frank al hospital, dio unas cuantas vueltas ya sea que alguien la estaba siguiendo y entró en la habitación, las máquinas sonaban a un compás sombrío y Jesús estaba inmóvil en el centro de la cama, pálido y sin expresión alguna.

-. Hola – se acercó y lo tomó de la mano – hay tantas cosas que están sucediendo, no creo ser capaz de poder afrontarlas sola, por favor despierta ya deja de descansar – los sollozos inundaron la habitación que ya de por sí estaba algo oscura – sabes cómo me tiemblan las piernas después que hablo con aquellos que solo nos quieren hacer daño – ella deseaba que él la acariciará o al menos le respondiera.

AFUERA DE LA HABITACIÓN

Frank había escuchado cada palabra y las lágrimas ya se asomaban a sus ojos hasta que oyó el resonar de unos tacones.

-. Margarita ¿qué haces aquí? – ella se notaba algo preocupada

-. No sé porque siento que me está observando, mis nervios están a su límite – Frank la tomo de las manos y la llevó a unas sillas.

-. ¿Por qué dices eso? – él intentaba calmarla porque sabía que ella no era fácil de alborotar o al menos ponerla nerviosa.

-. Hace unos días mientras estaba en mi sala note algo extraño en mi espejo y en cuanto me acerque noté que había una cámara, pedí por internet un aparato que sirve para buscar micrófonos o cámaras ocultas y encontré 8, ni siquiera me atreví a moverlos porque no quería que sea quien sea el que nos está escuchando descubra que ya lo sé.

-. Hiciste bien – esto puso en alerta a Frank y si habían hecho esto también en la casa del señor o en la empresa.

-. Si te parece bien – Frank estaba nervioso, pero más temía que algo le sucediera – si hacemos una obra sobre que se te rompió una tubería de agua y te quedas conmigo en la pequeña casa que tengo al lado de la casa del señor.

-. No quiero incomodarte – Margarita movió sus piernas nerviosamente – pero sinceramente tengo demasiado miedo, y esta vez si te tomaré la palabra – Margarita sentía que el latido de su corazón la iba a dejar sorda.

-. Bien, esperemos un momento a la señora – ella asintió y se sentaron juntos para esperar.

-. Señora – Cristina se limpiaba el rostro tratando de mantener su postura.

-. ¡Margarita! – estaba sorprendida, pero sabía que algo no andaba bien - ¿Qué sucede? – Frank tomando las precauciones del caso ya había escrito en su celular un texto que resumía lo que había sucedido hace instantes, ella entendió y los acompaño.

EN EL DEPARTAMENTO DE MARGARITA

-. Perdón señora que la haya hecho venir – Margarita intentaba actuar con normalidad, a pesar de que las piernas le temblaban.

-. No hay ningún problema – Cristina le sonreía, Margarita fue al baño y gritó entonces Frank ingresó.

-. ¿Qué sucede? – intentó sonar agitado.

-. Al parecer se rompió un tubo – Margarita abrió el caño y Frank lo jaló para que de verdad se saliera.

-. Hay que cerrar la llave – dijo él, así lo hicieron – creo que debería buscarte otro lugar temporalmente.

-. Si iré a alistar mi pequeña maleta – en ese momento Frank logró esconder el aparato que detectaba las cámaras y micrófonos dentro del bolsillo de su saco, a pesar de estar empapado se las arregló para envolverlo en un pañuelo y evitar que se malogrará – Listo – Margarita mostró la maleta.

-. Bien –Frank la ayudo con la maleta – todo listo señora – llegaron donde Cristina – ayudare a Margarita para que encuentre un lugar temporal hasta que podamos arreglar el desperfecto.

-. Bien – ella se levantó y los tres salieron sin que a quien los espiaba le pareciese sospechoso o extraño.

Al llegar a casa Frank busco en ella, pero no había nada y eso alivio a Cristina porque de lo contrario su plan de recuperación para Jesús estuviera en peligro.

-. Eso es un gran alivio – Cristina se dejó caer en el sillón - ¿Dónde se quedará Margarita? – ambos se miraron y se sonrojaron – ok – Cristina entendía que se había pasado de la raya – me iré a descansar y colocaré la alarma nos veremos el día de mañana.

-. Nos vemos señora – ambos se despidieron y fueron a la casa de Frank que había sido un regalo de Jesús y está a su nombre no era tan pequeña, era de dos pisos, en el primero había una gran sala junto al recibidor, la cocina y el comedor a parte de un despacho con una biblioteca muy variad; en el segundo piso hay cuatro habitaciones con baño propio, closet, cama, mesa y lámparas, todas eran iguales.

Frank tenía la habitación del fondo del lado derecho y esta era minimalista porque a pesar de todo el sentía que no era digno de tener esa suerte y no se atrevía darle su toque a la casa.

-. Puedes escoger cualquier habitación del segundo piso excepto la que está al fondo del lado derecho – le indico Frank en cuanto entraron a la casa.

-. Gracias - ella se encamino a la habitación del fondo, pero del lado izquierdo y Frank se quedó en la cocina no estaba seguro de cómo actuar, estaba demasiado nervioso y ni que decir que su corazón le latía a mil por hora. Para tranquilizarse empezó a registrar su casa milimétricamente para buscar cámaras y micrófonos, aunque él era cuidadoso no estaba demás serlo el doble.

No encontró nada y se dejó caer en el sillón aflojándose la corbata ya que sentía que lo estaba asfixiando un poco.

Margarita desempaco su pequeña maleta y se sentó en la cama, porque estaba nerviosa… estaba en su casa, él se encontraba a tan solo unos metros aquel hombre tan guapo que la había salvado; pero no era agradecimiento lo que ella sentía.

Muero por al menos probar sus labios una vez, sé que él no ve de esa manera; pero es que he tenido tantos sueños, pensamientos y deseos con él que el estar ahora en su casa me pone en una situación difícil

Decidió darse una ducha porque sentía que no podía respirar.

NARRADOR

Ambos se sentían atraídos, peor no querían arriesgarse a ver que si era amor o una simple atracción lo que tenían.




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