Una pausa para el amor

Capítulo 3

Incidente.

Ana.

Llegó a la cocina con el corazón retumbando en el pecho.

Todavía siento la presencia de su mano sobre la mia, todavía siento su insinuación.

Tomó un vaso con agua con las manos temblorosas, bebo y dejo todo en el lavado, todavía puedo sentir la protección de Robert. Se sintió también y a la vez tan moralmente mal.

Suspiró y alejó todos mis pensamientos.

—¿Estás bien? — la voz de Robert hace que me asuste.

Volvi para verlo, en realidad se miraba la furia en su rostro, pero también estaba la preocupación de lo que había pasado, de que algo podria pasar con Orlando, pero no podia meter a Robert en éste problema.

—Sí, lo siento. — la disculpa sale de mi boca, sin antes haberla procesado demasiado.

Él me mira como si acabará de perder la cabeza, y eso me hace sentir más avergonzada.

—No tienes nada de que disculparte, en todo caso ese sería Orlando por su atrevimiento.

Eso hace que recuerde, pero niego con la cabeza, eso no me puede afectar, pero tendré que hablar con mi madre.

—¿Estabas cómoda con él? — Su pregunta llegó en el momento menos indicado.

Podría decir que exagere, pero por primera vez en la vida quise ser sincera.

—Tengo miedo en decirle a mi mamá y que no me crea.

Él se acerca sin invadir mi espacio personal y se lo agradezco, no toleraria tan cosa, pero Robert es distinto.

— Podría hacerlo yo, claro si es lo que quieres.

Lo veo más de lo normal.

Asiento, porque eso suena más convincente, ella lo escuchara y sabrá que es cierto, porque él podrá tener miles de defectos, pero mentir no es una de ellas.

—No tengas miedo, pero si ocurre de nuevo tienes que decirmelo inmediatamente. —exige él.

— Lo prometo.

Puede que sea una promesa vacía o tal vez no, pero sé que necesito escuchar que él esta pensando en mi bienestar y eso hace que mi corazón lata como un loco.

Siento mi cara arder, porque me encanta su actuar.

—Ana… — lo miró directamente, espero que continúe, pero la interrupción de Melissa lo hace callar.

Lo miro con espectativa, y con eso me quedo. Porque sé w ciencia cierta que sus palabras murieron una vez que Melissa entró.

Él asintió y salió de la cocina, dejándome con la intriga.

Las horas pasaron, y lo de Orlando quedo en ahí, como si nada hubiera pasado.

Ayude a preparar la cena, para ir a la habitación hacer mis deberes, tengo que presentar un proyecto, pero solo serán pequeños retoques.

°

°

°

Ya en mi habitación, tomo un poco de cafeína para despejar mi mente.

Escucho cómo tocan la puerta de mi habitación, el susto que me llevo es tremendo que dejo caer la taza de café, haciendo que está se haga añicos.

Inmediatamente me duele mi descuido, mi taza, pero ya no puedo hacer nada para que sea restaurada.

Presto atención, para no herirme, voy y abro la puerta con cuidado.

Y me encuentro con Robert, está con una taza humeante y sin pensarlo le pregunto; ¿qué haces aquí?

Él me mira extrañado, pero no se lo toma a mal.

Me lo extiende y con toda la naturalidad del mundo me dice. — Me di cuenta que estabas trabajando en tu proyecto.

Aquello me saca de mis pensamientos y sin dudarlo lo toma de sus manos y se lo agradezco.

—No hay de que, ¿puedo verlo?

Asiento haciendome a un lado y dejo que entre, tendría que decirle que no, porque se podía mal interpretar qué él esté aquí.

Tal vez mañana me arrepienta, pero no hoy.

—¿Qué pasó aquí? — Cuando él menciona el desastre que se encuentra en el suelo de mi habitación sin hacer uso de mi materia gris, me voy directo a recoger los pedazos rotos, si pensar en las consecuencias.

Solo puedo sentir como un trozo rompe la planta de pie derecho e inmediatamente la sangre salir de la herida, el grito que suelto, puedo asegurar que se escucho en toda la casa.

—Pero ¿qué demonios? — dice él alzandome para poder revisar mi herida y me sienta en mi cama —¿Cómo se te ocurre hacer algo así? Mira lo que haz provocado.

—Lo siento me di vergüenza que vieras mi habitación tsn desordenada.

El pone kos ojos en blanco, algo típico en él — te conozco de toda ls vida, ¿crees que esto va a hacer que pegue un grito?

Se agacha para poder revisar la hetida y levanta, puedo ver sus ojos azules verme como si acabará de ver algo horrible.

—¿Qué tengo?

Lo veo pasar saliva por su garganta. —Tendremos que it al hospital.

Antes que pueda procesar lo que esta sucediendo, saca su celular y lo escucho hablar con su papá.

Minutos después él sale conmigo en brazos y mi madre pisandole los talones, la miro pálida como la nieve, me preocupa que le vaya a dar un colapso.

—Estoy bien. —Aseguro, para no darles más preocupaciones.

—Dices eso, porquw no has visto tu pie.

Aquello me hace levantar la cabeza para mirar al hombre que me lleva en brazos, pero el desvía la mirada para no mentir y ahí me doy cuenta de ls gravedad.

—¿,Me cortaran el pie?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.