Una Retorcida Historia Romantica

CAPITULO UNO CUANDO TE DAS CUENTA DE QUE TE HAN ENGAÑADO

CAPITULO UNO

CUANDO TE DAS CUENTA DE QUE TE HAN ENGAÑADO

Desperté sintiendo que había dormido demasiado, pero sintiendo a la vez de que estas tan cansada como si

hubieses estado despierta por mucho tiempo, esa era lo que sentía y enseguida las señales de alertas se

prendieron dentro de mi cabeza y como siempre que me sentía en peligro, se activó mi modo guerrero, alerta

y dispuesto para la lucha, me llamo Alexandra Montero, y hoy descubrí que me habían estado engañando,

diciéndome que estaba casada con un mal hombre y por otro que había dicho ser mi padre pero que ya tenía

la certeza de que no lo era.

No abrí los ojos de inmediato, pero mi piel se erizó al sentirme observada, alguien mas a parte de mi estaba

en la habitación y me miraba con intensidad, con algo que irradiaba ansiedad y expectación, y entonces

empecé a recordar, recordaba que había olvidado muchas cosas, en especial cual era mi función y mi trabajo,

si mi trabajo el que el hombre que creía mi padre me quiso robar, fui abriendo los ojos lentamente y a través

del espejo que estaba en la pared hacia donde miraba, pude ver quien me estaba observando, ya lo había

visto antes, era uno de los hombres de seguridad que había contratado mi padre, pero que hacia dentro de mi

habitación, esa pregunta me hiso tomar impulso y me senté rápidamente, lo que me ocasionó un leve mareo

por el cambio de postura tan rápido, se nota que llevo mucho en poosicion horizontal, lleve mi mano izquierda a mi cabeza, como tratando de calmar la

sensación de movimiento dentro de ella,

−que diablos me hicieron, cuando me pare de aquí voy a golpear a alguien−, dije en un murmullo, pero lo que

dije hiso sonreír al hombre que me observaba,

−buenos días, doctora Montero, espero se sienta mejor−, me dijo con cortesía,

−me sentiré mejor si me dice que hace aquí dentro de mi habitación−, le respondí entre molesta e interesada

en saber porque me miraba como si fuese lo más importante para él,

−he esperado mucho para que se despierte, le habían suministrado un suero para que no recordara quien

era, le administré el antídoto, pero durmió mas de lo previsto−, le explicó con gentileza,

−creo que ya vuelve a ser usted de nuevo y también creo que necesita hidratarse−, le dijo sirviendo dos vasos

con agua desde una botella que abrió después de desenroscar la tapa la cual hiso un clip de apertura, cuando

él haciendo un ligero movimiento con su mano y muñeca la abrió, tomo uno de los dos vasos sobre la

bandeja y dio varios sorbos del contenido y luego le extendió el otro a ella,

Ella tomó y bebió rápidamente, calmando su sed y la sensación rasposa en su garganta,

−cuanto tiempo llevó dormida−, preguntó mirando a su alrededor, dándose cuenta de que era su habitación,

−sabe dónde y como están mis hijos−, preguntó rápidamente,

−casi veinticuatros horas, su hijo mayor, está a bien resguardo, el segundo no sabemos dónde lo tienen, solo

lo sabe su padre −, le respondió rápidamente,

−donde está él −, le pregunto, ya sintiendo que el vértigo le pasaba, se rodó hacia el borde de la cama

mientras le preguntaba,

−necesito reponer electrolitos y comer algo, para poder ir a patearle el trasero a ese hombre−, dijo parándose

sostenida del espaldar de la cama, dándose cuenta de la mesa con un servicio de comida al lado de la puerta,

con jugo de naranja, un sándwich y frutas picadas,

−Previsivo−, murmuro muy bajito−,

−pero si cree que me voy a comer eso así nada mas está equivocado−, volvió a murmurar, mientras veía que

él se acercaba a la mesa, servía un vaso de jugo, tomó varios sorbos, sirvió un poco más y se lo daba, ese

fue el gesto más erótico que sintió en mucho tiempo, un hombre ofreciéndole una bebida en el mismo vaso

donde el tomo,

Pero fue el más erótico hasta que tomó una sección del sándwich y le dio un mordisco y luego se lo tendió

mientras mastica el bocado que había tomado, siempre mirándola a los ojos, ella lo tomó y mordió, mastico y

luego casi devoró el resto, me estaba demmostrando que el agua y la la comida no era peligrosa,

−Desde cuando ese maldito me tenia si comer−, pensó con rabia, mientras tomaba la otra sección del

sándwich y también lo comió, se tomó el resto del jugo mientras agarraba pedazos de manzana del plato, ya

se sentía mejor, se dijo suspirando con profundidad.

El hombre respondió la pregunta que se había hecho, como si le leyera el pensamiento, como si lo conocía




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