Una Retorcida Historia Romantica

CAPITULO DOS - UN PLAGIO DESCARADO DE AUTORIA CIENTIFICA

CAPITULO DOS

UN PLAGIO DESCARADO DE AUTORIA CIENTIFICA

Salimos de la habitación y rápidamente nos dirigimos al estudio, abrí la puerta y vi al hombre que se había

hecho pasar por mi padre, estaba esposado a una de las patas del escritorio, en una posición vergonzosa,

estaba despierto, al vernos entrar grito, que lo soltaran inmediatamente,

Pero ella caminó tan rápido hacia él, que las dos patadas que le propinó en la costillas fueron tan rápidas que

lo dejaron sorprendido por el sonido que hicieron y el grito que emitió el hombre en el piso,

−maldito, perro, ladrón y aparte de todo ignorante−, le dijo gritando,

−te atreviste a drogarme en mi propia casa y con las drogas que tengo en investigación, definitivamente eres

el hombra mas ignorante y psicópata del mundo −, estaba tan rabiosa que lo volvió a patear, pero esta vez en

la cabeza tan fuerte que terminó inconsciente en el piso,

−definitivamente ese hombre no es mi padre y está loco, jamás debí dejarlo entrar a mi casa −, dijo mientras

hacia una arcada de asco,

−pudo haber destruido mi credibilidad sobre la investigación, meses haciendo pruebas, siguiendo un

programa de trabajo que me costó años obtener los permisos para realizar los estudios de campo, esto

implicará un sesgo enorme, que nos va atrasar meses en obtener resultados valederos −, iba a patearlo de

nuevo, cuando me tomaron de una mano, girándome para que lo viera,

−doctora Montero, cálmese, ya está descubierto, ya sabemos de los efectos a la memoria por uso de los

anestésicos, lo que usó para lograr la pérdida de la memora no solo de usted, también de otras personas

allegadas a usted, por lo que pudo manipularla haciéndole creer que era su padre, pero si es familia de su

padre, aunque lo que no entiendo es como pudo llegar a usted en esa dos oportunidades de la inseminación,

eso es lo que también se está investigando −, le habló tratando de calmarla,

− ya le hicimos las pruebas de ADN a él también, y en efecto no es su padre, pero este hombre es medio

hermano de su padre, es el hijo de la segunda mujer de su suegro, con quien se había casado cuando su

esposa falleció y su padre era aún un niño de tres años, se criaron junto, hasta que su padre fue a la

universidad y no regresó a esa casa, a eso se debe la confusión, por el parecido entre los hermanos−,

terminó de darle un resumen todo lo que habían investigado.

−por eso el conocía tanto de su familia−, dijo finalmente,

−entonces donde está mi padre −, decía mientras caminaba hacia una pared llena de cuadros, retiró uno,

donde había un espejo, miro a un punto en el centro e inmediatamente salió una luz que escaneo sus pupilas

y su rostro, enseguida se abrió un panel en la pared y ella entró, ahí estaba un hombre que parecía

desmayado, ahí se había escondido, solo él y yo teníamos ese acceso a la puerta, enseguida escuche una

voz débil que me decía desde el interior.

−no pude salir hija, no pude, me golpee la cara contra la esquina de escritorio al caer porque entre muy

rápido, no sé cuánto tiempo estuve desmayado, pero al despertar quise salir, pero mi rostro no lo leía la

cámara, me duele terriblemente la cabeza −, dijo con voz ronca y débil,

−tranquilo papá, ya estoy aquí, cuantos días tienes aquí−, pregunté tratando de sentarlo,

−no lo sé hija, estoy confundido, de si fué ayer, o si son dos días o más, solo recuerdo oír que decían que me

agarraran y me retuvieran hasta darme la droga, así que abrí la puerta de la habitación del pánico y entre tan

rápido cerrando la puerta en la oscuridad que tropecé y me golpeé en la cara con el escritorio, creo que

estuve inconsciente varias horas, luego cuando pude levantarme no pude abrir la puerta −, le explicaba

mientras ella lo sentaba en el piso,

Ya habían encendido las luces, para luego tratar de llevarlo hasta un sillón, cuando llegaron dos paramédico

con una camilla, donde lo subieron, antes de que lo trasladaban, les hice una señal de alto con la mano para

que esperaran un momento, luego les pregunté mirándolos de arriba a abajo,

−quien los llamó−, dije con molestia, al ver las botas de combate que llevaban puestos, estos no eran

paramédicos,

−si quien los llamó−, dijo esa voz desde el estudio, que cada momento que pasaba me parecía mas conocida

y me gustaba más, el también vio la botas y los guantes que llevaban, me puse de pie y me pare dejando a mi




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.