Una Retorcida Historia Romantica

CAPITULO DIEZ - A ALGUIEN SE LE RETORCIÓ LA VIDA POR METERSE CON LA FAMILIA EQUIVOCADA

CAPITULO DIEZ

A ALGUIEN SE LE RETORCIÓ LA VIDA POR METERSE CON LA FAMILIA EQUIVOCADA

Justo en ese momento se abrió de nuevo la puerta, dejando pasar a la madre, la hermana, el cuñado y la

sobrina de Alexandra, quien vió que apenas cabían todos dentro de la clínica móvil.

−creo que esto se nos hiso pequeño −, dijeron los cinco Estrada a la vez en una armónica sinfonía vocal

única,

−yo lo creo que así es, −dijo la enfermera y el medico también a dúo, como si se hubiesen puesto de acuerdo

todos a la vez, y ahora si todos soltaron a reírse a carcajadas,

−es como un virus contagioso, creí que solo era la familia de mis nietos quien lo hacía −, dijo mi padre, desde

la puerta,

−Roberto que te pasó cariño, quien te hiso eso en la cara para ir a patearlo ahora mismo −, dijo la mujer

acercándose a su esposo, tocando su cara con delicadeza,

−mira como estas amor, yo te voy a cuidar hasta que estes bien de nuevo y tan guapo como siempre −, dijo

Anastasia abrazando con cuidado a su esposo, el que sonrió había extrañado a su esposa y su manera tan

particularmente sincera de hablar,

−si papá quien te hiso eso, que descaro golpear así a señor tan tranquilo como mi papa −, farfullo Artemisa,

−Amor no digas eso frente a testigos, van a decir que nuestra familia es agresiva y todo lo resuelve a

pateadas en los tu sabes que −, también farfullo Felipe,

−si pateaste a ese hombre, lo pateaste fuerte tía, como fue meterse con nuestra familia −, preguntó Aria a

Anastasia,

−si amor, así lo hice, creo que ahora lo pensará mucho antes de meterse de nuevo con nosotros−, le dije con

cariño, no sin hacer una mueca de risa, a lo que el resto si se río, pensando que en verdad era dos familias

muy parecidas o lo retorcido en verdad se contagia como un virus como dijo su padre,

−que bueno tía, porque él drogó a mi abuela, a mi mamá y a mi papá y mi abuela estaba en la calle y pudo

pasarle algo−, le dijo con cara de querer que lo pateara de nuevo.

−ya está en custodia, con todas las pruebas que ya se han entregado a las autoridades no creo que salga en

libertad durante mucho tiempo −dijo Alejandro, quien era el encargado de la investigación del fraude y plagio

de productos farmacológicos y su uso indebido.

−que bien entonces, porque seguro que iríamos detenido todos por el mismo asesinato −, el conjunto de

voces lo hiso de nuevo en un coro polifónico que casi hiso vibrar las delgadas paredes del vehículo sanitario

que ya parecía pasillo de feria dominguera en fiesta de pueblo.

− es imposible que salga de ninguna manera, existen demasiadas evidencias en su contra, con la pruebas de

lo que hiso, le espera una larga temporada en prisión −, terminó diciendo Alejandro.

−espero que sea así, porque nadie se mete con mi familia y sale bien librado, lo que hiso no tiene nombre y al

otro bastardo espero que lo pongan junto a él en la mimas celda, odio que se haya hecho pasar por mi

yerno−, pronuncio Anastasia todavía muy molesta por el engaño.

−no te preocupes mamá, que si lo dejan fuera, va a desaparecer, pero dentro de un hospital por lo que va a

perder cuando lo patee como se debe −, dijo casi en un murmullo, considerando que había niños presentes,

−no te preocupes tía, se dónde tienes que patearlo para que le duela mucho−, al decir esa frase todos los

adultos presentes dijeron solo un oh, sorprendido luego se rieron disimuladamente.

Internamente solo dos personas que se miraron a los ojos sintieron lo mismo al saber que ella no se había

dejado tocar por ese hombre y saber que no lo había hecho la llenó de una gran tranquilidad, en especial por

darse cuenta de que ni drogada hubiese podido estar con el hombre que decía que era su esposo.




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