Una semana con el señor insoportable.

Capítulo 1

23/2

Verifico el nombre del contacto en mi teléfono y le doy a llamar. En lo que suena vuelvo a tirar del mango de mi maleta y me echo a andar. El timbre empieza, termina y se repite algunas cinco u ocho veces mientras yo no hago más que comer ansias. De repente, el ruido en loop cambia por un silencio absoluto. Mi corazón se hunde y rebota de la emoción. La contengo; resoplo discretamente y sonrio a plenitud cuando finalmente escucho:

—¡Halo!

—¡Hola, bendición tía! —la saludo.

—¡Hola mi amor! ¡Que Dios te me bendiga! Dime, ¿cómo estás?

—Bien, extrañando mucho, mucho a mi tía favorita —digo apenas conteniendo la emoción.

Ella deja escapar un gruñido de duda:

—¡Um-! pues no te creo, todo el tiempo dices lo mismo. Pero si no fuera por que yo te visito ni nos viéramos.

Me regaña pero igual puedo reconocer la dulzura y alegría en su voz.

—Tu bien sabes que no había podido y que después de que empecé la universidad mucho menos. Eso sí, solo espera: quién sabe si unos de estos días no lo pienso tanto y te me aparezco por allá —digo ocultándole que ese: “por allá” es en realidad un: “por aquí”. Si finalmente tras cinco horas y media de tedioso viaje puedo respirar tranquilamente sintiéndome como si acabara de llegar a mi propia casa (el patio; los árboles; la fachada de la casa me resultan tan familiares y cambiados a la vez que aunque no quiera, con solo observar a mi alrededor siento que se genera en mí una extraña nostalgia que me hace sentir como si acabara de llegar al pasado.

—¡Ja! Me preguntó cuántos años ya, vengo escuchando lo mismo. Lo que no recuerdo bien es quien es que me lo ha dicho —dice.

Yo río en parte por la vergüenza y en parte por la alegría.

—Ya verás que si —digo mientras levanto la maleta para subir los tres escalones que llevan a su puerta.

—Estas haciendo ejercicio pregunta —te escucho forzada.

—No, es que voy caminando y está haciendo mucho calor.

—Pues entonces, podemos hablar más tarde cuando llegues a la casa —dice.

—No, no. Estoy bien así y quiero escucharte —le confieso.

—okay, entonces cuéntame… Dime en que quedo lo tuyo con Vincent —pregunta refiriéndose a mi ex.

—Mentiroso una vez, mentiroso siempre —digo—. Hace un par de días lo vi con su nueva conquista.

—Y ¿estás bien? —pregunta.

—Si, la verdad es que ya no me interesa ni en lo más mínimo —le aseguro con total sinceridad.

—Entiendo —dice.

—Y tú dime: ¿cómo ha estado el clima últimamente? —digo buscando dejar el tema de Vincent atrás y por que incluso la brisa que acaba de golpear mi rostro se siente considerablemente cálida.

—¿En Cánares? —pregunta refiriéndose al lugar al que acabo de llegar.

—Ah ja —murmullo en medio de una sonrisa.

—Hay mi amor, Cánares en esta época del años es un auténtico horno —dice.

Y tanto mis recuerdos de infancia como el momento actual le dan toda la razón.

—Sí, pero al menos tienen la suerte de contar con un buen río bien cerca —digo.

—Ah sí, eso sí —me responde.

—Oye tía ¿te puedo confesar algo?

—Claro, dime.

—Aunque hace tanto calor me encantaría darte un abrazo —digo.

Ella ríe mientras yo creo que ya lo único que nos separa a la una de la otra es la puerta de entrada a su casa junto a la cual estoy de pies. Y a la cual le doy un par de to quesitos ligeros.

—Mi amor lo dices y no tienes ni idea de lo mucho que me gustaría a mí también —Yo no me contengo más y toco con más fuerza mientras ella sigue hablando—. La verdad es que si no se hubieran mudado tan lejos me tendrían por allá todo el tiempo.

Yo no me puedo esperar a que abra y la interrumpo:

—Disculpa tía, ¿no escuchaste algo? creo que tocaron a tu puerta —digo

—Fue la tuya —dice.

—La mía no yo estoy en la calle —le recuerdo.

—Ah si, verdad. Pero aquí yo no escuche nada —dice.

Yo repito los toques.

—Pues yo creo que sí —digo.

—Dejame y chequeo —dice.

Yo suelto mis cosas y me preparo para el abrazo que se que me espera. El llavín de la puerta se mueve; yo sonrío como nunca; la puerta se abre. Pero quien la ha abierto para mi no es ella y el grito de felicidad que apenas estoy logrando contener desaparece por completo.




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