Una sola regla

Capitulo 24

La puerta se abrió rápidamente. Aun no puedo explicar exactamente qué fue lo que sentí, era una horrible sensación que recaía justo en mi estómago.

Yo aún estaba sobre su regazo.

Lo primero que vi fueron esos asombrados ojos verdes esmeraldas y esa boca entreabierta…inmediatamente supe que era Jonathan.

El alzo una de sus cejas. Su expresión reflejaba perplejidad y sarcasmo al mismo tiempo.

Su boca débilmente entreabierta paso a una pequeña sonrisa. Este chico me confundía.

-Lo sabía- con esas simples y cortas palabras logro fruncir mi ceño. ¿A qué se refería con que ya sabía?

Recargo su cuerpo en el faldón de la puerta mientras cruzaba sus brazos y nos miraba con ironía.

-Sabía que no soy tan estúpido. Sabía que mis instintos nunca fallan.

Me separe de Daniel sentándome en la cama justo a su lado.

-Hermano, ¿de que estas hablando?- mire a Daniel. Solo quería gritarle que se callara. Que no iba funcionar el plan de decirle el típico “no es lo que parece” (que en muchos casos es exactamente lo que parece, y ahora no es para nada la excepción). No luego de verme sentada en su regazo. No luego de tener mis piernas alrededor de su abdomen y no luego de estar tan cerca… simplemente NO.

Nos miró fijamente a los dos soltando una pequeña carcajada –pero que demonios Daniel- yo solo rezaba para que Alex estuviese lo suficientemente entretenido como para no escuchar todo esto y que el idiota de Jonathan no le fuera de vieja chismosa.

Me Salí de mis pensamientos al escuchar como Jonathan continuaba.

-Sí que no sabes perder el tiempo. Pareces el más respetuoso de los tres. Pero mira mientras tanto te estas desayunando a la jodidamente caliento hermana de tu mejor amigo- aplaudió con gran sarcasmo –mis respetos hermano.

Daniel se levantó furioso –retira lo dicho.

-O sino ¿Qué?

Lo empujo con tanta fuerza que cayó sobre la puerta –no permitiré que hables así de Leslie, que hables así de mi novia- se acercó peligrosamente a el mientras lo señalaba. Los dos se miraban con odio. Con mucho odio.

Como pude trate de hacerme en medio. –ya por favor, mi hermano los puede escuchar.

Jonathan tenso su mandíbula –no acabamos con esto playboy y querida princesita.- salió con una gran sonrisa egocentrismo.

Daniel me miró fijamente a los ojos y de repente me abrazo. Por un momento me quede en shock pero luego reaccione envolviendo mis brazos en su cuello.

De pronto volví a sentir ese extraño sentimiento en mi interior. No quería que esto acabara, yo a él lo quería, yo a él lo… ¿amaba?, si, esto ya no era que lo quisiera o mucho menos que tan solo me gustara. Algo dentro de mí gritaba que empezaba a amarlo, que me estaba enamorando de él o quizás solo quizás desde hace mucho antes yo estaba enamorada de el solo que me negaba a admitirlo. Me daba miedo. Era cierto eso que dijo Jonathan, el en algún momento fue un completo “playboy”, un “rompe corazones” “el chico que solo quiere chicas para una noche” o como a ustedes más les guste llamarlo. Lo que menos quería era salir lastimada y mucho menos viendo lo que le paso a Michel.

Pero también confiaba en él, sabía que dentro de esa pinta de “chico malo” había alguien tierno y dulce.

-Leslie, ¿me estas escuchando?

-¿Qué?- dije desubicada. Nuevamente me había hundido en mis pensamientos alejándome completamente de la realidad.

-No pasara nada. Te prometo que tratare con todas mis fuerzas de luchar por esto, porque yo te, yo te…- al parecer era difícil para el sacar sus sentimientos a flote.

-Te amo.- me quede casi paralizada tratando de procesar toda la información.

Su cara se sonrojo al ver que no respondía. Se veía tan tierno.

Dando saltitos logre besar la puntita de su nariz y labios.

-Yo también te amo.- el sonrió inmensamente. Realmente no éramos como esas pareja a la cual se le pudiera llamar “cursi” y la razón era exactamente esta terminábamos realmente sonrojados.

Salí de mi mundo al darme cuenta que nos habíamos tardado bastante. Alex podría sospechar.

Bajo las escaleras y yo espere unos minutos para hacer lo mismo.

Me senté justo frente a Jonathan quien mientras tomaba su cerveza me miraba risueño fijamente.

Todos comíamos helado, cualquiera pensaría que esta situación era normal e inclusive cómoda pero para mí era todo lo contrario. El verano en esta ciudad nos estaba matando.

Daniel estaba justo a mi lado, Jonathan ustedes ya saben dónde estaba, Alex estaba justo a su lado y Bruno parecía confundido pues notaba las miradas incomodas y asesinas que nos tirábamos aunque se veía graciosos pues tenía su cara embarrada de crema rosa.

Jonathan se aclaró la garganta. Todos estamos en un silencio absoluto. Esto amigos no se ve para nada bonito.

-¿Qué piensas de nosotros, eh, Leslie?

Todos pusieron la atención en mí. Era la pregunta más estúpida que alguno de ellos me hubiera hecho.

Me escondí bajo mi gran helado de brownie pretendiendo que esto le quitaría lo ténsante a la situación pero en lo único que logre fue verme mucho más patética.

-¿De ustedes?- el asintió. Podía ver su falsa sonrisa. Podía ver como disfrutaba esta situación. –Pues son unos chicos muy amables, graciosos, son muy…

-No, no, no me refería a eso- fruncí mi ceño confundida –me refiero a que ¿te gusta alguno de nosotros?

-¡Que!- dije alarmada. Solo quería golpearlo. Esta nerviosa, lo sabía por que tomaba finas hebras de mi cabello y eso era una clara señal.

Los penetrantes ojos marrones de Alex me observaban con una de sus cejas alzadas.

Jonathan continuo -¡Oh!, ya se- chasqueo –quien te gusta es Daniel ¿verdad?

Él no podía haber dicho eso, no debía. Mi corazón empezó a la latir fuertemente mientras mis mejillas por décima vez en este maldito día se sonrojaban.

Estaba furiosa, estaba histérica, estaba en modo Leslie- demonio. Me acerque hacia él y lo tome fuertemente del cuello.




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