Una sola regla

Capitulo 32

Después de todo lo que había pasado ¿Cómo se atrevía a reclamarme?

-¡Que pretendes! – mi mano impacto fuertemente su pecho haciendo que este retrocediera casi cayendo frenéticamente. – ¿De verdad crees que hice todo eso para provocarte?

En ese mismo instante se recompuso parándose en el mismo lugar pero mucho más cerca de mí. –no lo sé, tu dime. – sus ojos reflejaban una actitud cínica y avasallante.

De verdad quería golpear ese lindo rostro con mis propias manos, pero de alguna u otra forma debía guardar la compostura.

-Que idiota, ¿sabes?, no tengo intenciones de responder eso. Mejor dime ¿se te olvida que fuiste tú el que me mentiste durante todo este tiempo? – la habitación estaba rodeada por mis gritos pero estaba segura que el bullicio de la música los ocultaría. –recuerdas que me ocultaste que te irías a otra ciudad o aun peor tu problema con las drogas, dime ¿Qué jodido problema tienes en la cabeza? – me maldije a mí misma en el momento en que mi voz se quebrantó a partir de esta frase, no aguantaba mas, no podía seguir fingiendo ser fuerte cuando realmente no lo era; y las lágrimas no se hicieron esperar. –sabes me duele mucho, me duele aquí. – apunte con fuerza mi dedo índice justo en mi pecho. –me duele que pienses si quiera que planearía hacerte algo así; sabes, aunque no lo creas yo aún te quiero pero creo que esto empieza a hacernos daño a ti y a mí.

-Esto es toxico. – sus palabras retumbaron fuerte en mi cabeza pero tenía razón teníamos una relación toxica.

Celos, drama, peleas, mentiras e incluso algunas veces odio combinado con enfermizo amor era lo único que últimamente sentíamos el uno por el otro.

Sus ojos estaban sobre mí, trataba pero no podía descifrara que se suponía que estaba pensando y eso me ponía mucho más nerviosa.

-No pensaba abandonarte como tú te lo imaginas, simplemente debía ir a la universidad y por lo otro – claramente no le gustaba nombrar su pasado. –dile a Alex que te cuente el resto de la historia.

Se acercó aún más poniendo sus manos en mis hombros halándome hacia él, sus labios rápidamente se juntaron con los míos haciéndome estremecer; el beso paso de lento y suave a apasionado. Todo paso en un par de segundos hasta que se apartó sorpresivamente; limpio sus labios manchados por mi labial mientras me miraba de reojo. –Nunca me arrepentiré de haber estado contigo pero creo que lo mejor es distanciarnos.

Su actitud era muy confusa a mi parecer, pues primero se acercaba y me besaba para luego alejarse de mi ¿acaso era un intento de juego conmigo? ¿Acaso quería que esto fuese más doloroso para mí? ¿O era una clase de venganza?

Apenas captando sus palabras asentí lentamente tratando de procesar todo lo que había pasado. Sin más volteo y antes de que se fuera dije más para mí que para el –te voy a extrañar. – pareció escucharlo pues paro por unos momentos y continuo caminando.

Quede en shock, Salí de la habitación pero el ya no estaba, lo último que quería era estar en esa fiesta así que no tuve otra opción que irme.

Me sentía demasiado triste.

*Daniel*

*Dos semanas después*

Mi madre me ayudaba mientras yo empacaba mis maletas. Estaba muy convencido de que irme sería lo mejor no solo para mí sino para todos. Recientemente el instituto había terminado; la graduación estuvo bien, para ser sincero mejor de lo que yo esperaba.

Quería rodearme de un nuevo ambiente y nuevas personas.

La universidad no sería para nada fácil, de eso estaba muy seguro, y menos en una en que era muy difícil ser admitido.

Recientemente Alex y yo habíamos tratado de hablar; el último día de instituto se acercó y me pidió hacer las paces, realmente no sé cómo esto ocurrió pero fue una grata sorpresa para mí.

En pocas horas estaba por abordar el avión; abrace fuertemente a mi mama y me despedí de ella gran con emoción.

No estaba seguro de lo que iba pasar pero de lo que si estaba seguro era que todo iba a mejorar (o al menos eso esperaba).

Al llegar lo primero que note fue que era un sitio realmente acogedor, la universidad era enorme, había algunas personas leyendo, otros escuchando música en sus audífonos, riendo e incluso y sorpresivamente tocando algunos instrumentos musicales.

Luego de mucho buscar por fin encontré mi habitación: 405

Con que mi compañero de habitación no fuera una chica o chico demasiado loco o por lo contrario demasiado aburrido todo estaría bien.

Logre abrir la puerta con la llave que me había entregado una chica de servicio a la habitacion. Estaba bastante bien para ser tan solo un dormitorio; mi atención se centró en el chico que se encontraba al otro lado desempacando. Este mismo subió levemente su cabeza para mirarme con una instantánea sonrisa.

-Hola, tú debes ser Daniel ¿verdad?-dijo animosos. Asentí poniendo mis maletas al lado de mi cama.

-Tú eres…- para ser sincero estaba un poco desorientado.

-Oh, cierto soy Mateo espero nos llevemos muy bien. – hubieron unos segundos de silencio hasta que este retomo la conversación. – ¿acaso quieres una cerveza? En la despensa hay un par, tal vez sea algo bueno para comenzar a conocernos mejor.

Creo que empieza a caerme muy bien.

Parece ser muy agradable.

Aunque me siga costando admitirlo la extraño mucho.

*Leslie*

Las palabras que semanas atrás Daniel había dicho seguían retumbando en mi cabeza “Dile a Alex que te cuente el resto de la historia”, evadir aquello no era una opción, tome fuerzas y me dirigí hacia su habitación.

Al entrar Alex me miro desconcertado, hace tiempo no hablábamos y mucho menos entrabamos a las habitaciones del otro. Era extraño y un tanto incomodo –no se los voy a negar– estar hay.

-Leslie que haces…

-Solo quiero que me digas todo lo que paso con Daniel y quiero la verdad, por favor.

-Leslie yo…

-Solo dime la verdad y no volveré a hablar sobre el tema. Solo te pido eso… la verdad.




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