Una sola regla

Capitulo 35

No había tenido más remedio que contarle toda la verdad a Merie. Quiero decir ¿Qué más podría hacer? Mentirle. Estaba cansada de eso, el año pasado lo había hecho demasiado y las consecuencias no habían sido nada positivas.

Mateo me había prestado las llaves de la habitación para recoger un par de papeles personales y un par de cobijas y almohadas (prácticamente Mateo y yo nos habíamos mudado al hospital mientras Rose cada tarde nos visitaba a pasarme apuntes de la clases y darme su apoyo, realmente yo estaba muy agradecida).

Al abrir lo primero que note fue un largo pasillo de paredes amarillas; al llegar a un intento de sala pude ver un mini sillón, un pequeño comedor, una tele y un computador; se podría decir que todo aquí era pequeño. Apenas si cabían dos personas.

Me adentre más y pude ver como la habitación quedaba justo al lado de la cocina. Rápidamente recordé las palabras de Mateo “Los papeles y las sabanas están en la armario de Daniel. Lo papeles en el segundo cajón y las sabanas en la parte de arriba”.

No paso mucho tiempo para que encontrara con facilidad los papeles, al guardarlos en mi cartera me encamine en tomar las cobijas… me di cuenta de que había un notable problema de alturas.

Una persona de estatura promedio las podría tomar sin problemas pero una de baja altura le sería imposible.

Era aterradoramente alto.

Salte, me estire como mi cuerpo tuviera su límite y salte pero nada dio el más mínimo resultado.

Si ello no funcionaba eso no impediría ponerme en puntillas, tome impulso de las manivelas del armario pero solo tuve como resultado que casi se callera sobre mí.

Hablo enserio.

Y por esta y muchas razones más aborrezco ser tan enana.

Y como si el bombillito de la inteligencia me pegara literal en la cabeza mire a mi derecha frustrada y me topé con un pequeño asientito azul… pero que chica más tonta como no se me pudo ocurrir antes.

Tuve que ser casi aplastada por un enorme armario para pensar.

Lo tome y me pare sobre él; ahora si era perfecto, con más de la fuerza necesaria tome las cobijas y las almohadas con brusquedad, sin previo aviso una caja que estaba justo debajo de este callo en mi cara haciéndome perder el equilibrio.

¡Oh perfecto ahora debo recoger este reguero y de paso rezar para que ese impacto no haya dejado una marca en mi cara!

No tengo tiempo para ser torpe.

Remuevo las sabanas que están sobre mi cuerpo y me remuevo del suelo para apoyarme de rodillas a organizar mi propio desastre.

¿Pero qué cosa es esto? Son fotos… fotos de Daniel.

La pequeña caja blanca que me golpeo es quien las contenía, en ella está escrito “Recuerdos Inolvidables”

Solo echare un vistazo, después de todo no creo que yo esté en ninguna… después de todo el me detesta.

No creo que yo sea ni un recuerdo bonito, bueno y menos inolvidable creo que yo solo le cause justamente los problemas por los que está pasando ahora.

La primera foto es una en la que está el, Bruno y Jonathan y se les ve muy felices al parecer en una fiesta, me fijo que atrás tiene una pequeña pero característica letra con una descripción “Estos chicos tontos nunca dejaran de ser mis amigos” –no puedo evitar sonreír.

Mi sonrisa se borra instantáneamente al ver la siguiente “Extraño los viejos tiempos, bro” en ella esta Alex. –una pesadez en mi interior cada vez se hace más presenta ¿Qué es lo que estoy sintiendo ahora?

Esto me gano por husmear en lo ajeno.

Wow esta se ve especialmente vieja y desgastada, espera conozco esta foto ¿acaso es la que nos tomamos todos juntos cuando éramos más chicos? – Daniel me llevaba cargada mientras yo me sostenía sonriente de sus hombros, bruno, Jonathan y Alex sostenían la bicicleta. Tenía fácilmente de once a doce mientras ellos tenían trece casi catorce.

Recuerdo que la pequeña paleta que sostenía en mi mano Daniel me la había regalado. Todo esto pocas semanas antes de mudarnos.

Viejos y divertidos tiempos.

“Pensar que desde que éramos niños ella me gustaba”

¿Había leído bien la descripción atrás de la foto? Si lo había hecho bien. ¿Qué yo… que?

¿Yo le gustaba? Yo le gustaba. Pero si este chico hasta ese entonces siempre había sido prácticamente inalcanzable; él era atractivo, deportista, salía con chicas lindas, inteligente y era el mejor amigo de mi hermano. Además mientras yo era una niñita de apenas once años el tenia trece.

¿Fijarse en mí? Jamás se me paso por la mente.

En algún momento de mi pre adolescencia si me pareció bastante lindo y simpático pero era como un sueño casi irreal.

El parecía tan perfecto, parecía que su atención nunca se centrara en mí. Solo jugábamos a los video juegos, futbol, veíamos películas y contábamos chistes.

Ahora que lo pienso siempre me ha gustado juntarme con hombre. Pero más que eso nunca pensé que me miraba.

Me sonrojaba cada vez que Bruno y Jonathan nos molestaban por todo el tiempo que pasábamos juntos pero él siempre me defendía diciendo “nos amamos como dos hermanitos” ¿no se daba cuenta que eso me hacía sonrojar aún más?

Pero luego nos mudamos y perdí todo contacto con él, hasta ahora.

Mis mejillas al terminar de releer mil veces más “Pensar que desde que éramos niños ella me gustaba” estaban inevitablemente rojas.

Con mucha dificultad tome otra foto; en ella estábamos estaban todos sus amigos, mi hermano, Michel, Evan mientras él tenía su cabeza agachada mirándome.

“Mi mirada lo dice todo. Estaba, estoy y estaré enamorado. Malditos sentimientos. Porque el tiempo no los cura al contrario los hace más fuertes y lo peor es que ella me odia y con toda la razón”.

¡Auch! Me dolió. Los sentimientos de culpa y nostalgia nuevamente no se hicieron esperar.

¿Por qué esto es tan malditamente difícil?

¿Por qué duele tanto?

¿Por qué jodidos piensa que lo odio?

¿Por qué?

No lo odio, jamás sería capaz de hacerlo.




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