Una Vida Sobrenatural

21. Historias para no dormir

Dean juraría que había estado en aquel bar antes, pero no podía recordarlo con exactitud. Caminó hacia la barra con decisión y tomó asiento en uno de los taburetes esperando a que el camarero, un hombre de espaldas a él y canoso, le atendiera. 

Cuando el barman se giró, el cazador se quedó sin respiración.

—Hola, Dean.

—Caín. 

—Veo que aún me recuerdas. -dijo el Primer Asesino observándolo fijamente mientras le servía una cerveza.

—¿Qué demonios pasa aquí? —preguntó mirando a su alrededor, tratando de recordar cómo había llegado hasta aquel lugar. Su mente estaba completamente en blanco.

—Tranquilo, estarás bien. Sólo necesito entregarte un mensaje.

—No, gracias. No quiero nada más de ti, ya tengo bastante con esto. —señaló la marca que ocupaba su antebrazo derecho—. Al no ser que la quieras de vuelta, entonces créeme... Seré todo oídos.

—Sobre eso quería hablarte. Viniste a mi casa pidiéndome la Primera Espada y te entregué la marca para que pudieras acabar con Abbadon...

—Lo recuerdo perfectamente. —cortó Dean empezándose a poner nervioso.

—Bien, ahora que has acabado con ella hay algo que puedes hacer por mí.

—¿Hacer algo por ti?

—Quiero que me mates. -habló pausadamente Caín.

—¿Qué?

—Te dije que un día te llamaría y tu acudirías a mi llamada. —explicó Caín sin perder un ápice de su tranquilidad—.  Bien, ese día ha llegado y quiero que uses la Primera Espada contra mí.

—Eso no será posible.Ya no tengo la Primera Espada en mi poder. —aclaró Dean—. Y aunque la tuviera no volvería a usarla, esto... —volvió a señalar a su antebrazo—. Me convirtió en algo que no quiero volver a ser. -

—Te intenté advertir de los efectos Dean, pero tú no quisiste escuchar... Estabas demasiado encerrado en la idea de acabar con Abbadon.

—Lo sé, pero ahora que ya lo he hecho... No puedo seguir manejándola. Has de dejar que te la devuelva. 

—Lo siento, no la quiero de vuelta. He vivido milenios con esa carga, ahora sólo quiero descansar.

—¡Hijo de puta! Tú me metiste en esto. —exclamó Dean levantándose y cogiendo a Caín por el cuello de la camisa—.Tú me sacarás. —amenazó atrayéndolo hacia la barra. 

Pero Caín seguía impasible ante la muestra de fiereza del cazador.

—No, tú pediste por ello y ahora te toca lidiar con las consecuencias. Créeme que lo siento.

—¿Qué lo sientes? Y una mierda. Es lo que siempre quisiste, librarte de ella y ahora lo has conseguido. 

Dean empujó a Caín mientras saltaba al otro lado de la barra para arrinconarlo contra la pared. Caín no forcejeó con el joven, dejándose aprisionar contra la dura pared y el semblante amenazante de Dean. 

—Voy a devolverte lo que es tuyo. —agregó el cazador mientras levantaba la manga de la camisa de Caín.

—No funcionará. 

—Ya lo veremos. —dijo Dean cogiendo el antebrazo de Caín y concentrándose para pasarle la marca a su portador original. Pero nada—. ¿Por qué no...? 

—Porque no estoy dispuesto a seguir llevándola. 

—No, no, no puede ser... 

—Acabarás conmigo. Y para ello usarás la Primera Espada.

—No puedes obligarme a hacerlo...

—Sí, puedo. —contradijo el hombre—.  No quiero tener que amenazarte pero si es necesario lo haré. Una cosa es que esté retirado y no usé la violencia y otra que no conozca tus puntos débiles y a algunos demonios más que dispuestos a obedecer mis órdenes.

—No te atrevas...

—No será necesario si cumples con tu parte. Recupera la Primera Espada y cuando lo hagas búscame por Iowa. Si eres la mitad de bueno de lo que dicen serás capaz de encontrarme de nuevo. —dicho esto Caín desapareció de su vista.

Dean abrió los ojos algo agitado.

Estaba en el asiento del copiloto del Impala mientras su hermano se encontraba a su lado conduciendo y Emma dormía plácidamente en la parte de atrás. 

Entonces recordó que habían parado para que la chica se hiciera el tatuaje anti posesión y Sam se había ofrecido a conducir el resto del viaje para que él pudiera descansar.

Debía haberse quedado dormido y aquello sólo había sido una horrible pesadilla. La Marca de Caín le ardió ligeramente al recordar el sueño y un levé quejido escapó de sus labios.

—¿Estás bien? —preguntó Sam a su lado al percatarse de la agitación de su hermano—. Iba a decirte que parece que hayas visto a un fantasma, pero probablemente estarías contento así que eso no cuenta...

—Sí, estoy bien. —contestó Dean fingiendo una sonrisa—. Sólo ha sido un estúpido sueño.



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En el texto hay: sobrenatural

Editado: 17.04.2018

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