—Ya basta —Abel los detuvo poniéndose en medio de ambos—. Si siguen haciendo escándalo nos van a descubrir.
Alexia y Axel se miraron para después voltear sus caras molestos.
—Es peligroso que usted estén aquí, y más con lo sucedido hace algunas horas.
—Lo mismo va para usted.
—No-nosotros... —Los chicos se miraron.
—Da igual, vamos Victoria.
Alexia dio media vuelta y empezó a caminar seguida de Victoria.
Abel y Axel se miraron, se encogieron de hombros y las siguieron.
Ellas caminaban con cuidando y mirando hacia todos lados, esperando no encontrar a alguien hasta que llegaron hacia el gimnasio.
—¿Por qué vamos al gimnasio? —pregunto Axel.
—¿Y por qué usted nos están siguiendo?
—Solo estamos yendo a la misma dirección.
Y de nuevo empezaron a pelear.
—Tambien van a buscar alguna pista.
Victoria asintió.
Al llegar, entraron con facilidad.
—¿Encendemos las luces? —pregunto Alexia.
—No, no creo que sea una buena idea.
—Bueno, entonces —Todos encendieron sus linternas.
—En la noche este lugar se ve un poco aterrador.
Todo está muy oscuro y hasta hacia mucho frío, entonces empezaron a pensar que seguramente les aparecería un fantasma.
Se acercaron hasta el lugar en donde habían encontrado el cuerpo de Max, pero entonces escucharon un grito que los asustó mucho.
—¡Aaaah!
Todos rápidamente voltearon a mirar a Alexia.
—Lexi, ¿qué pasa? —Le pregunté Victoria.
—Al-alguien está tocando mi hombro —decía con miedo.
Todos apuntaron sus linternas hacia ella.
—Alexander/Alexander —dijeron Abel y Victoria sorprendida.
Alexia corrió hacia ellos.
—¿Qué haces aquí? —Victoria estaba muy molesta.
—Lo mismo les iba a preguntar, ¿qué hacen aquí? No deberían estar aquí.
—Eso no te incumbe —Hablo para darle la espalda e ignorarlo.
~Estos dos no se llevan muy bien ~ pensó Abel.
Alexander se veía triste.
—Nosotros vinimos a investigar un poco, ¿y tú qué haces aquí? —Abel se acercó un poco a él.
—Yo —Pero Alexander no pudo terminar de hablar ya que Alexia lo llamo.
—¡Abel!
Todos se acercaron hacia donde estaban las chicas.
—¿Qué pasa?
—¿Aquí fue dónde estaba el cuerpo de Max?
—Si, ahí estaba.
—Una pregunta, ¿saben si aquí hay cámaras de seguridad? Tal vez podríamos ver las grabaciones —dijo Axel.
—Si las hay.
—Entonces revisamos.
—No creo que se pueda —hablo Victoria—. Todas las grabaciones deben estar en la oficina de la directora.
—¿Y?
—Que nadie de nosotros puede entrar ahí.
—¿Por qué no? Ella casi nunca viene de todos modos—Alexia insistió.
—Sí, pero ya que ella no viene el subdirector es el que pasa en su oficina todo el tiempo.
—Mmm, como nos mandaron a casa temprano tal vez ya no haya nada —dijo Alexia.
—Pero —Intervino Alexander—. Cuando alguien comete algún crimen, nunca es perfecto. Tal vez si seguimos buscando seguramente logremos encontrar algo.
Todos asintieron inconscientemente.
Entonces escucharon como la puerta se habría, rápidamente apagaron sus linternas y corrieron a esconderse detrás del telón de la tarima del lugar.
—Aquí fue dónde lo encontramos.
Escucharon una voz que de inmediato reconocieron, era la voz del subdirector y todos voltearon a mirarse sin saber que hacer.
Escuchaban como ellos se acercaban hacia el lugar donde se escondían.
—¿Y alguien más ya se enteró de esto?
Escucharon una voz de hombre que no reconocieron.
—No, sólo los alumnos y profesores que estaban aquí en la mañana.
—¿Cómo estas tan seguro de que esos niños no le van a decir a alguien?
—Bueno, les dijimos que cualquier alumno que dijera algo, sería expulsado y demandado por falsas acusaciones... Además no tiene evidencia de lo que paso.
—¿Crees que harán caso con eso?
—Esperamos que si, además era un recién llegado y no creo que tuviera amigos aquí. No creo que sus compañeros quieran involucrarse en problemas por alguien a quien no conocían.
Todos escuchaban muy atentos.
—Esta bien, voy a confiar en ti.
—Gracias señor.
El hombre asintió. —Me despido, voy a informar sobre como va la situación.
—Adiós señor.
Pocos segundos después se escucho la puerta cerrarse.
Los chicos respiraron aliviados y estaban preparándose para salir cuando vieron un bolígrafo rodar debajo del telón hacia ellos. El telón se abrió y el subdirector los vió, todos se sorprendieron.
—¡¿USTEDES QUE HACEN AQUÍ?! —pregunto sorprendido y molesto.
—Subdirector, podemos explicarle —Alexander intervino para tratar de calmarlo.
—Me lo explicarán en otro momento, tengo que sacarlos a todos ustedes de aquí rápido —decía preocupado y algo pálido.
—Pero.
—Nada de peros, ustedes no tienen que estar aquí y más a esta hora.
Todos salieron de sus escondites.
—¡Vamos!
Todos lo siguieron en silencio, salieron por una puerta que nunca habían visto en el gimnasio y regresaron hacia donde estaban los muros.
—Creo que fue de aquí de dónde vinieron, sí que crúcense otra vez, tienen que irse de aquí ya.
—¿Por qué?, ¿qué está pasando? —Alexia preguntaba algo inquieta.
—Este no es el mejor momento para hablar —Él miraba hacia todos lados preocupado—. Recuerden, no pueden decirle a nadie sobre lo que han escuchado o visto, ¿entendieron?
Todos asintieron.
—Bueno, váyanse ya.
Axel subió primero, Abel y Alexander ayudaron a Victoria y Alexia a subir, para después hacerlo ellos también. Al estar arriba ellos rápidamente saltaron y cuando estaban levantándose, ellas les volvieron a caerles encima.
—Enserio chicas, esto se va a volver un hábito —Abel decía casi sin aliento.
—Fue un accidente.
—Lo sentimos —Se disculpó Alexia.
— —
NARRA VICTORIA.
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Editado: 13.04.2026