Unidos por el pasado

— Capítulo 32 —(Llegada)

NARRA ALEXIA.

—No sé porque se te ocurrió venir con nosotras.

—Ya te lo dije, además me gustaría si puedo saltarme las clases mejor —susurraba feliz.

Victoria solo nego sonriendo. —¿Y cómo convenciste a tus padres para que te dejarán venir?.

—Bueno... De hecho fue bastante fácil.

Flashback.

Después de haber conseguido el número de los profesores llame a darle la noticia Victoria, pero ella me dijo que tenía que irse fuera de la ciudad por una semana por cuestiones familiares, así que se me ocurrió una buena idea.

—¿Y si voy con ustedes?

¿Qué?

—Yo las voy a acompañar.

Deje el celular sobre mi cama y me apresure a regresar a la sala a preguntarles a mis padres si podía ir, pero olvide que no es tan solos.

—¡Mamá, papá! —grite bajando y al llegar a dónde ellos están todos me miraron

«Diablos, olvide que había visita »pense.

—Si, ¿qué pasa? —pregunto mi madre.

Me acerque lentamente a ella y le susurré. —Mamá, quisiera pedirles un favor.

—¿De qué se trata? —hablo con normalidad y todos la escucharon.

—Victoria me dijo que ella y su mamá se van de viaje por una semana, y yo quiero ir con ellas.

Ella volteo a verme por unos segundos. —¿Alex, tú que quieres ir a hacer allá? Seguramente pasa algo con lgun familiar o algo para que ellas estén haciendo un viaje y tú quieres ir a molestar.

—…

—Ademas tienes que ir a la escuela.

—Pero mamá, quiero acompañar a Victoria. Ella va a sentirse sola sin mi, y tú puedes hablar con los profesores, por favor mamá.

—¿Que sucede querida?, ¿que quiere Alex?

Ella suspiro. —La amiga de tu hija se irá por unos días y Alex las quiere acompañar.

—Papá, ayúdame a convencer a mamá —Me acerque a él y le rogué.

—Oh, vamos querida deja que vaya. Es bueno que se diviertan y pase momentos con sus amigos.

—Pero la escuela...

El hombre llamado Héctor se levantó y se acercó a mamá, le dijo algo el voz baja y ella solo resopló.

—Está bien, tu ganas. Puedes ir, ve a alistar tus cosas.

—Gracias ma —La abracé—, ¡pero me tienes que llevar!—grite corriendo hacía mi habitación.

Tome mi celular y ví que aún Victoria no había colgado la llamada.

Cuando me dijo dónde estaban rápidamente colgué antes de que ella volviera a negarse.

Fin del Flash-back.

—Y así fue. Tengo que tengo que agradecerle al señor, ya que lo que sea que le dijo a mi madre funciono.

—Aún no pudo creer que te hayan dejado venir. Y todo por no querer ir a clases.

—Eso no es del todo verdad, yo estoy aquí como tú guardaespaldas.

—… —Ella me miró por algunos minutos—. ¿Guardaespaldas?, creo que yo terminaré cuidando de ti.

—Oye, soy fuerte —Levante mi brazo mostrando mi fuerza.

—Ja ja ja — Elizabeth que nos miraba por el retrovisor empezó a reírse.

Yo la mire y después Victoria también empezó a reírse, entonces yo también lo hice.

—Si, muy fuerte.

—Bueno, pero aunque no tenga músculo se pelear —Empece a hacer algunos movimientos con mis manos—. Mamá y papá se encargaron de enseñar defensa personal y otras cosas.

—Tus padres son precavidos.

Asentí. —Si, desde muy joven. Dicen que es algo que miembros de nuestra familia tiene que aprender desde una edad temprana.

—¿Y porqué no te has defendiendo de...?

—Me dijeron que no puedo golpear a personas débiles como ella, además soy muy resistente y lo que hacen casi no me afecta en nada.

Y así pasaron el tiempo, yo le explicaba a Victoria sobre como mis padres me entrenaban.

Dos horas después.

Elizabeth bajo la velocidad y se estacionó en una pequeña mansión.

—Bueno chicas llegamos, bajen —Elizabeth saliendo.

Yo me apresure y salí, Victoria lo hizo unos segundos después.

—¿Qué hora es? —se pregunto Elizabeth—. Niñas, ¿saben la hora?

—Son las... —Mire mi celular—, 23:30.

—Victoria, ¿la casa de quien es? —le pregunte cuando estábamos sacando muestras cosas del auto.

—De mis abuelos.

Entonces recordé que nunca le había preguntado dónde íbamos.

~ ~ ~

NARRA VICTORIA.

Al entrar vimos que solo estaban los padres de Alexander y él, también otra tía, su esposo y dos de mis primas.

—Buenas noches —dijimos las tres.

—Hasta que por fin llegan —nos dice el padre de Alexander—. Me estaba preocupando —Nos miro hasta que noto a Alexia—, ¿Y esa niña?

—Mejor amiga de Victoria —Elizabeth explicó—. Bueno, ¿ya llegaron todos o todavía no?

—No, nosotros somos los únicos. Ellos estarán llegando en estos días.

Elizabeth asintió.

Se levanta mi tía para acercarse a sus hija y decirle que nos saluden. Sus hija algo molestas lo hacen.

—Tía, nos alegra verte —Ellas abrazaron muy felices a Elizabeth.

—Victoria, hermana. También nos alegra verte —Me abrazaron.

—Esperamos que no armes escándalo para llamar la atención de nuevo —susurró una de ella, para después separarse y sonreír.

—Chicas, después pueden hablar todo lo que quieran —Elizabeth sonreía—. Daimhin, lleva las a sus habitaciones —le dijo a una señor que recién llegaba y tenía traje de mayordomo.

—Vamos, les enseñaré su habitaciones señoritas.

Él y Elizabeth parecían conocerse.

—Ella es mi hija, Victoria —dijo ella presentándome.

Solo asentí.

—Mucho gusto señorita, yo soy Daimhin. Mayordomo y ayudante de los señores de la casa.

Después de su presentación siguió hablando con Elizabeth.

—Señora como se ordenó usted compartirá habitación con la señorita —Nos detuvimos y al abrir la habitación solo vimos dos camas—. Les ofresco una disculpa, no sabíamos que iban a venir con otra invitada. Sin embargo ordenare que preparen otra habitación para su invitada ahora mismo.

—No te preocupes por eso, estaremos bien las tres aquí, además creo que después de que lleguen todos tal vez harán falta.




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