Unidos por el pasado

—Capitulo 33 — (Familia)

—Victoria, no se ve bien —Alexia la miraba algo preocupada.

—Debe estar cansada por el viaje. Ella siempre ha sido muy débil, los viajes largos siempre la dejan muy cansada —Alexander se acercó un poco a ellas.

—Mmm —Asintió Alexia—. Debe estar muy cansada para que no te haya sacado y discutido contigo.

Ambos asintieron.

—¿Y tú, estas bien?

—Sí, solo estoy un poco cansado.

Ellos empezaron a conversar por un rato hasta que la madre de Victoria regreso.

Toc, toc —Toco la puerta para llamar la atención de ambos.

—Alex, creo que es hora de que ya te vayas a descansar. Hace poco llegamos y debes estar cansado — Elizabeth se acercó a él y acarició su cabeza.

—Sí tienes razón tía —Camino hacia la puerta—, buenas noches.

—Buenas noches, descansa —También se despidió Elizabeth.

Alexander camino en silencio por los pasillos hacia su habitación, pero se encontró con sus padres.

—¿Pudiste hablar con tu prima? —le preguntó susurrado su madre.

—No, ella estaba muy cansada. Es mejor que lo intente después.

Ellos solo le sonrieron.

—Tambien ve a descansar, ya tendrás una semana para intentar hablar con ella.

Solo asintió para despedirse de ellos y regresar a su habitación a descansar.

~ ~ ~ ~ ~

A la mañana siguiente.

Victoria se despertó muy temprano, y podía sentir un poco de frío. Miro a su lado y se encontró con una Elizabeth dormida profundamente.

Y noto que en la otra cama estaba Alexia, que también dormía.

—Creo que aún es muy temprano —murmuro mientras se levantaba.

—Buenos días hija —Elizabeth también se despertó—. ¿Dormiste bien?

Victoria solo asintió, tomo su celular y miro la hora. Se sorprendió al saber que eran las 7 de la mañana.

Después de unos minutos Alexia también se despertó y todas fueron a desayunar. Ahí se encontraron con sus demás familiares.

Todos se saludaron y empezaron a entablar una conversación, a excepción de Victoria, Alexia y Alexander. Ellos solo se limitaban a comer en silencio.

Al terminar, agradecieron y salieron al jardín trasero.

—Victoria puedo... Puedo preguntar algo —Se detuvo.

Victoria siguió caminando hasta llegar a una mesa y haciéndose que habían en medio del patio.

—Pregunta —dijo sentándose.

Alexia se acercó lentamente, y al estar frente a ella preguntó. —¿Te llevas mal, con todos tus primos también?

—Algo así...

—¿Por qué? —Se sentó frente a ella.

Victoria se quedó en silencio unos segundos, para después responder. —A ello, ni a mis tíos les agrado, dicen que soy la favorita de mis abuelos.

—¿Y es verdad?

—No lo sé, tal vez si es cierto —Ladeo un poco la cabeza—. Pasaba más tiempo junto a mis abuelos que el resto.

—¿Vivías aquí antes?

—Cuando era niña, vivían cerca de aquí, pero ellos eran los que iban a mi casa a visitarme a menudo y también.... fue aquí en donde pasó todo lo que te conté.

Alexia se sorprendió mucho. —E-Entonces, ¿tu escuela está cerca?

Victoria asintió.

Alexia empezaba a preocuparse. —...

—Estoy bien, no te preocupes.

—¿Segura?

—…

—Victoria, dijeron que estábamos aquí por tu abuelo —Trato de cambiar el tema—, pero... ¿en dónde está él?

—Está aquí, pero no podemos verlo.

—¿Es-es un fantasma? —susurró asustada.

—No. Esta en una habitación que sólo sus hijos pueden verlo, nosotros lo veremos cuando estemos todos.

—¿Por qué?

—No lo sé.

Siguieron hablando por media hora más, hasta que empezaron a escuchar voces que se acercaban a ellas.

Alexia empezó a buscar a las personas que estaban hablando, pero de la nada apareció un grupo de chicos.

—Hola pequeña princesa, ha pasado mucho tiempo —dijo uno de ellos al estar detrás de Victoria para acariciar su cabeza.

Victoria reconoció la voz, volteo y sus ojos se iluminaron. —Dyland, Víctor y Naím.

Alexia se sorprendió al verla tan feliz y emocionada.

Victoria se levantó rápidamente y se acercó a ellos para abrazarlos. —Los extrañe mucho.

—Y nosotros a ti pequeña.

Los tres chicos la rodearon y la abrazaron.

Alexander, quien estaba aún lado de ellos también estaba sorprendido, sin embargo solo se hizo aún lado para no molestar al grupo.

Alexia que lo noto después de unos minutos decidió acercarse a él.

—Alexander —Lo llamo.

—¿Qué sucede? —Ellos no dejaban de ver la escena.

—No me dijiste que ella no se lleva con nadie de su familia.

—Así es.

—¿Y esto? —Señalaba.

—No lo sé, yo también estoy algo confundido.

—Hemos estado tanto tiempo sin verte que casi olvidamos tu cara —Dyland fingía llorar.

—Miren como ha creído nuestra pequeña princesa —Naím sonreía muy alegre.

—Si creció mucho, pero sigue siendo la misma pequeña de ese entonces, nuestra princesita Victoria—decía Víctor, Dyland y Naím asintieron repetidamente.

Ella se reía. —¿Comó han estado?

—Hemos estado bien, pero un poco tristes porque no pudimos ir a visitarte. Estuvimos ocupados viajando mucho —Dyland murmuraba secándose lágrimas invisibles.

—Aunque siempre nos acordamos de tí, y por eso te traemos muchos recuerdos de los lugares que visitamos.

—Tambien les trajimos algo a los demás —Naím se acercó a Victoria y le susurro—, pero a ti te trajimos más cosas.

Victoria solo se reía. —Estoy muy ansiosa de ver lo que trajeron.

—Esos regalos serán para compensar el tiempo que no hemos ido a visitarte.

Estaba muy animados y alegres, pero sus caras cambiaron rápidamente al escuchar que alguien botaron falsamente. Todos voltearon a mirar a Alexander.

Lo miraron un rato en silencio, para después dirigir sus miradas a Alexia.

—Ella es Alexia —la presento Victoria.

—Mucho gusto, soy su amiga —Se acercó y los saludo.

—Ellos son Víctor, Naím y Dyland.
Mis tres hermanos mayores —Victoria los señalaba.




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