Pasaron dos días y el resto de la familia de Victoria ya había llegado al lugar.
—Princesita, ¿qué te parece si vamos a pasear un rato por la ciudad? —Naím se le acercó.
—... —Victoria no dijo nada ya que tenía un poco de miedo y no quería salir.
—Vamos princesa, será divertido —Victor también la animaba.
Dylan no dijo nada, pero también se acercó y acaricio su cabeza.
—Está bien, pero voy a preguntarle a Lexi si quiere venir.
—¡Ok, aquí te esperamos! —gritó Dylan.
Al desaparecer de la vista de ellos, Victoria empezó a ponerse nerviosa y a pensar en muchas cosas, estaba empezando a tener un ataque de pánico cuando una voz la hizo regresar a la realidad.
—¿Victoria? —La llamo Alexia acercándose.
Victoria volteo hacia un lado y se encontró con las miradas de su madre, Alexia y Alexander.
—Estas bien?, te vez un poco pálida —Alexander trato de acercarsele, pero Victoria solo lo ignoro.
—Lexi te estaba buscando.
—¿Qué pasa Victoria?
—Los chicos y yo vamos un rato a pasear, ¿quieres venir?
—¡Sí! —Se emocionó.
—Pero que buena idea —Elizabeth intervino—, tú también ve Alex.
Victoria volteó a ver a su madre seria. —Yo solo estoy invitando a Lexi.
—Lo sé hija, sin embargo él también a pasado todo el tiempo aquí y creo que es buena idea que también vaya a distraerse un rato.
—¡Es verdad! Vamos Alexander —Alexia volteo hacia él.
Victoria un poco molesta solo dio media vuelta para regresar con sus primos.
—¿Qué te dijo? —preguntó Víctor.
—Es mejor que solo vayamos nosotros.
Ellos asintieron y todos caminaron hacia la salida.
—¡Esperen! —Alexia llegaba corriendo—. Nosotros también vamos.
Entonces todos vieron que a su lado estaba Alexander, ella lo sujetaba de la mano.
Todos voltearon a ver aa Victoria, ella solo volteo la mirada y ellos entendieron de inmediato.
Dylan se acerco a Victoria. —Princesa, se que no quieres que vaya y nosotros tampoco, pero por esta vez dejémoslo. Todos estamos aquí y nos estamos estresando, creo que seria bueno para él venir —Acarició su cabeza en señal de consuelo.
Victoria resignada solo asintió.
—Bueno, entonces vámonos —Naím alegre les abrió la puerta para salir.
Caminaron hasta llegar al centro de la pequeña ciudad.
—Victoria —La llamaba Alexia que caminaba a su lado.
—Mmm —respondía algo nerviosa mirando todos lados.
—¿Tienes primos menores?
—No, de todos nosotros yo soy la menor.
—¿La menor?
—Antes de nosotros vienen tres chicas que son mayores y después nosotros tres —Naím las interrumpió—, y después las demás y Victoria es la última de todos nosotros, por eso es nuestra pequeña princesa.
—Entonces Alexander, ¿tú eres mayor que Victoria?
Él asiente.
—¿Por cuánto?
—5 meses.
—Eso no es mucho.
—Si, pero sigue siendo ella menor.
Así siguieron hablando, mientras decidían adónde ir. Caminaron un rato por la ciudad.
—Victoria —susurro Alexia llamándola—, ¿estás bien?, parecés nerviosa y asustada.
—Estoy bien —Trato de calmarse, y siguieron caminando.
Victoria se repetía una y otra vez que todo estaría bien ya que estaba con sus hermanos, sin embargo no podía dejar de sentir frío y sus manos de temblar. Estaba sumisa en sus pensamientos que no noto por dónde caminaba.
Al levantar la vista se dió cuenta que sus hermanos no estaban y tampoco recordaba muy bien dónde estaba. Los busco por algunos minutos, pero no los encontró.
Victoria estaba cansada, así que decidió regresar. Estaba tan asustada que no podía controlar el temblor en sus manos así que caminó lo más rápido que puso y rogaba para no encontrarme con nadie de su pasado.
—Señorita Lambda, cuanto tiempo —Escucho detrás de si y se paralizó.
Victoria de inmediato reconoció de quién se trataba, era un voz que jamás podría olvidar. La voz de un hombre que la había hecho sufrir mucho y por el cual no quería salir de casa.
Respiró para tranquilizarse, se armó de valor y volteó.
Se encontró con un hombre algo mayor, con su cabello canoso y con una sonrisa espeluznante.
—Pro-profesor, ¿cuánto tiempo?, ¿cómo a estado?
Él era el hombre que había atormentado a Victoria durante dos años, él hombre que trato de olvidar y al que más temor le tenía. Trato de tener actuar de manera normal, pero por dentro ella estaba aterrada, quería llorar y no sabía como salir corriendo.
Él se acercaba a ella. —Mira como a crecido —Trató de tocar su cintura.
Victoria solamente retrocedió. —Si, las años pasan... ¿Y co-cómo está usted?
—Muy bien, aunque ahora que he vuelvo a ver mucho mejor.
Victoria trago saliva, y buscaba desesperadamente con la mirada a sus hermanos e incluso a Alexia
—Pero digame, ¿qué haces por aquí? Si mal no recuerdo te fuiste y no le dijiste nada a tu querido profesor.
El hombre seguía insistiendo en tratar de tocar a Victoria mientras sonreía. —¿Qué sucede Victoria?, ¿no saludaras bien a tu querido profesor?
Victoria empezó a tener náuseas, mientras contenía sus lágrimas. Sentía mucho asco con solo verlo, y entonces empezó a darle un ataque de pánico.
No sabía que hacer, estaba desesperada y aún más asustada por estar sola con él hombre que tanto la hizo sufrir.
—Lo siento, pero me tengo que ir.
—Vamos Victoria, antes te gusta —Sujetó su brazo con fuerza.
Victoria se paralizó, se quedó quieta sin saber que hacer y cuando estaba apunto de tocarla alguien rápidamente llegó y se interpuso.
—Hola maestro, tiempo son verlo.
Reconoció la voz de Alexander, este la dejo detrás de si y ella sujetó su camisa con fuerza.
—Señor Fernshy, ¿cuánto tiempo?, usted también a crecido bastante.
—¿Qué hacia profesor? —preguntó un poco molesto.
—Estaba por saludar a la señorita, Lambda.
—Disculpe profesor, pero ya tenemos que irnos, con su permiso. Fue un gusto volverlo haber —Dio media vuelta y sujetó la mano de Victoria para comenzar a caminar.
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Editado: 15.06.2026