Unidos por el pasado

— Capítulo 40 — (Regreso)

Victoria le dió una pequeña sonrisa y se marchó, dejando a su tía algo aliviada.

Regresó hacia donde estaba Elizabeth, y vio que la estaban esperando.

—Bueno, ahora sí es hora de irnos —Elizabeth avisó a sus hermanos que habían salido a despedirla.

Abrazo a cada uno y les dió sus buenos deseos mientras ellos le decían que les alegraba haberla visto, y que los diera a visitas después.

Alexander se acercó y también hizo lo mismo, sin embargo Victoria solo les dió la mano y se despidió. Fue algo que los sorprendió a todos, aunque igual respondieron.

Todos subieron al auto y antes de que Victoria entrará, miro por última vez la casa y solo se despidió de sus abuelos de nuevo.

—Chicos si se sienten cansados duerman un poco. Los despertaré al llegar —hablo mientras se abrochaba el cinturón.

Victoria iba al lado de su madre y también hizo la misma acción de ella, no obstante al mirar hacia atrás noto a Alexander sentado al lado de Alexia.

—Él viene con nosotras ya que quiere ir a casa antes, y mi hermano creo que se quedará unos días más — Se apresuró a explicar.

Sin embargo Victoria no dijo nada y solo volteo la mirada hacia la carretera.

Alexia, Alexander y Elizabeth se miraban sorprendidos al ver que ella no decía nada o se quejaba. Aún así no le dieron importancia y ella empezó a manejar.

~
DOS HORAS DESPUÉS.

Ya estaban llegando a la ciudad, y entonces los chicos empezaron a despertar.

—Que bueno que despiertan. Ya estamos por llegar —Sonrió y al cabo de unos minutos llegaron.

Bajaron sus maletas y la llevaron dentro.

—Chicas entren. Yo llevare a Alex a su casa —Subió de nuevo a su auto para irse.

Victoria y Alexia que aún seguían fuera de la casa solo se miraron, se encogieron de hombros y entraron.

—Estoy cansada —decia Lexi recostandose en el sofá de la sala.

Victoria también hizo lo mismo.

—Victoria, ¿estás bien? —Volteo a verla.

Sabía que la muerte de un ser querido, no era fácil de asimilar.

—Creo... que sí —Aún seguía algo crédula por lo ocurrido.

—Victoria... Si quieres hablar sabes que puedes decirme lo que sea.

—Lexi —Se incorporo—, estoy bien.

Victoria no lloraba, se veía tranquila y eso era lo que preocupaba aún más a Alexia. Sin embargo, no quería seguir molestandola por lo ocurrido.

—…

—…

Alexia no sabía que más decirle, hasta que recordó lo que había pasado antes de ir al viaje.

—Victoria, llamare a uno de nuestros profesores para pedirle que nos acompañe mañana.

—Es verdad, casi olvido eso.

—Pero... ¿Le diremos a los demás?

—Más tarde, llamaré a Abel.

—Ok, entonces creo que es hora de irme —Se levantó de un salto—. Quiero ver a mis padres, nunca había estado tanto tiempo sin ellos, los extraño mucho —Recogió sus cosas.

—Hasta mañana —Se despidió Victoria acompañándola a la puerta.

—Hasta mañana —Salió feliz, camino unos pasos luego do media vuelta para levantar su mano y volver a despedirse.

Victoria simplemente cerró la orquesta y de nuevo volvió a registrarse en el sofá. Simplemente miraba al techo para volver a recordar a su abuelo, aún sin poder creer que el ya no estaba y jamás volvería a verlo.

~ ~ ~

—Dime Alex, ¿hablaste con Victoria? — Elizabeth preguntaba ansiosa.

—Si, me agradeció por haberla ayudado, pero... —Se entristeció
.

—No te desanimes, es un gran avance que ella haya hablado contigo, además parece que ya no trata de excluirte —Trato de animarlo.

A los pocos tiempo llegaron a la casa de Alexander.

—Tía, ¿crees que... podamos volver a llevarnos como antes?

Ella sonrió y acarició su cabeza. —Solo tendrás que darle tiempo.

—Si, tiene razón tía —dijo alegre—. Tía, espero que no te moleste, pero quería preguntar algo. ¿Por qué no le has dicho nada a Victoria sobre su padre?

—Ese es un tema que todavía me cuesta hablar... Aunque pienso hablar con ella de eso pronto.

—Bueno tía, adiós y gracias por traerme —Tomo sus cosas y salió del auto.

Elizabeth solo se despidió con la mano mientras lo veía entrar a su casa.

—Si... creo que ya es tiempo de hablar con Victoria sobre su padre —murmuró, para conducir de regresó a casa.

Al llegar vió a Victoria en la sala, abriendo algunos regalos que sus primos le habían dado.

—Hija eso... —preguntó y señaló la pequeña caja que tenía un anillo dentro.

—Mi abuelo me lo dio, dijo que era un regalo de mi padre.

Elizabeth sintió un pequeño dolor en su pecho, aún así sonrió.

—Así es, ese anillo era algo muy preciado para tu padre —Elizabeth se acercó a ella—. Tu abuela también le dio uno a tu padre cuando él cumplió cierta edad. Ellos tenían una especie de tradición, la que consistía en darle un anillo a sus familiares, en una ceremonia especial... aunque nunca supe muy bien de que se trataba.

—¿Por qué hacían eso?

—La familia de tu padre pertenece a un clan, y ellos tenían sus tradiciones y dar un anillo es una de ellas. Ellos decían que con esos anillos serían más fuertes y capaces de proteger a sus seres queridos.




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