Después de que Victoria abriera todos los regalos que sus primos le había dado, decidió ir a su habitación y llamar a Abel, sin embargo él no le contesto. Lo intentó un par de veces más, aunque el resultado no cambió.
Después recibo una llamada.
—Hola Victoria. Estuve llamando al profe Gael, pero no me responde.
—Yo estuve intentando con Abel y tampoco contesta.
—Aunque también llame al profesor Isma. Le pregunté si nos podría acompañar al pueblo y dijo que sí.
—Bien, entonces creo que iremos sin ellos.
—Entonces te veo mañana —hablaba alegre.
—Adiós —Se despidió Victoria.
~~
Al día siguiente.
Victoria estaba esperando afuera de su casa junto a al Alexia, estaban esperando a Ismael.
—Lexi, ¿le dijiste que venga a mi casa a recogernos?
—Sí —decía emocionada.
—¿Segura? —Victoria la miraba con los ojos entrecerrados.
—Eso creo —murmuró evitando su mirada.
—Voy a llamarlo —Suspiró.
Después de unos minutos llegó.
—Buenos días, profesor Ismael —Saludaron ambas y subieron al auto.
—Buenos días chicas.
Empezó a conducir, y se dirigieron hacia aquel pueblo del que Gael tanto hablaba.
—Chicas, ¿para que quieren que las lleve al pueblo de su profesor Gael?
—Profesor, el profesor Gael dijo que ahí vive la señora que le contó la historias de casa abandonada en el bosque —Explicaba Alexia—. Entonces queremos ir ya que queríamos preguntarle a ella algunas cosas.
—Esta bien, pero... ¿No les dijeron a sus demás compañeros?
—Tratamos de contactarlos, pero ninguno nos respondió.
—Bueno entonces creo que será una aventura solo con nosotros tres —Sonreía Ismael mientras las miraba por el retrovisor.
Las chicas asintieron, y Alexia se emocion así que empezó a hablar de cosas triviales hasta que después de dos horas llegaron.
—Wao, este pueblo está bien escondido —murmuró Alexia sorprendida.
Ellos tuvieron que dar varias vueltas y adentrarse un poco al bosque para llegar.
—¿Y alguien sabe en que casa vive la señora?
Los tres nos miraron.
—¿Y ahora que hacemos? —Se burlo Ismael.
—Podemos ir de casa en casa preguntando, igual no parece que hayan muchas casas
—Creo que solo podemos hacer eso —Victoria acepto.
—Aunque también podríamos preguntarle al profesor Gael —Alexia miraba atentamente hacia el frente.
—Lexi, el profesor Gael no contesta—
—Pero ahí está —Señaló.
Gael estaba a unos metros de donde estaban ellas, acompañado de Abel y Axel.
—¿Ellos que hacen aquí? —Victoria estaba sorprendida.
—No lo sé, pero creo que nos deben una explicación —Alexia camino hacia ellos.
El grupo de tres personas no las habían notado, estaban al parecer discutiendo ya que Abel fruncia el ceño y parecía enojado.
—¿Ustedes que hacen aquí? —pregunto Alexia.
El grupo se sorprendió y rápidamente voltearon a verlas, se miraron entre ellos y mientras parecían.
—Vine a... —Gael miraba a sus alumnos tratando de buscar ayuda—. Tenía que venir a resolver unos asuntos.
—¿Y ustedes? —pregunta Victoria mirando a los dos chicos.
—Me los encontré, y les dije que me acompañaran —Sonreía nervioso.
—¿Hoy?
—Sí, me los encontré en la calle y los invite a que me acompañaran.
—Pues es algo raro.
Todos miraron a a Alexia.
—Desse ayer hemos tratado de contactarlos y no pudimos.
—Es que estuvimos acupados —Axel golpeó a Abel con el codo.
—Sí, tuvimos asuntos familiares urgentes que atender.
—¿Qué clase de asuntos profesor lo hizo venir aquí?
—Mis padres me llamaron y me dijeron que tenía que... venir urgentemente.
—Profesor, ¿nos puede decir dónde vive la señora de la que usted nos contó? —Se apresuró a preguntar Victoria.
—En la séptima casa del lado izquierdo, pero—
—Muchas gracias. Bueno entonces ustedes vayan a arreglar sus asuntos, nosotros nos vamos —Alexia levantó su mano para despedirse.
Caminaron hacia la dirección indicada, sin embargo Victoria volteo a verlos y noto que ellos aún las seguían observando, pero se veían algo nerviosos.
Si llegar, tocaron y esperaron, no obstante nadie respondió.
—Al parecer no esta.
—¿Qué hacemos ahora?
—No desesperen, esperemos un poco más. Cómo es alguien mayor seguro que le costará levantarse o incluso escucharnos —Alexia era optimista.
Esperaron varios minutos y nada paso.
—Bueno creo que esperamos suficiente, es hora de actuar.
—¿Qué vas a hacer? —Victoria la miraba curiosa.
Alexia se acercó a la cerradura, y después de hacer algunas cosas la puerta se abrió.
—Abierto, bueno vamos —Estaba emocionada y entro.
Victoria e Ismael se miraron, uno sonrió mientras la otra solo pegaba con la cabeza.
—Alexia, no debe entrar a casa ajenas —susurraba Ismael.
—Pero profesor, nadie respondió además es algo de vida o muerte —dijo para adentrarse más a la casa.
—Profesor, ¿qué hacemos?
—Se que está mal, pero creo que es mejor que entramos. Tal vez está persona pueda necesitar ayuda, y si no... Nos disculparemls por allanar la vivienda —Sonrió.
Victoria solo asintió y entro detrás de su maestro.
Toda la casa estaba a oscuras.
—¿Ahora que hacemos?, no veo nada —Alexia movía las manos desesperada tratando de encontrar la pared.
Ninguno de los tres sabíamos hacia donde estabamos llendo. Sin embargo, de la nada se abrió las cortinas de una ventana.
—¿Quiénes son ustedes?, ¿qué hacen en mi casa? —preguntó una señora de unos 60-70 años que los apuntaba con un arma.
Los tres se quedaron inmóviles y levantaron sus manos asustados.
—Señora por favor baje eso, queríamos preguntarle algo. Yo soy profesor, mi nombre es Ismael y ella son mis alumnas, Victoria y Alexia — Camino despacio para colocarse frente a sus estudiantes.
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Editado: 06.07.2026