Unidos por el pasado

— Capítulo 43 — (¡EL ES MÍO!)

—Bueno chicos, este es su último día de clases. Van a empezar sus vacaciones, así que espero que las aprovechen y se diviertan, que tengan felices vacaciones. Adiós chicos —Nos dijo nuestro tutor y después se fue.

Todos se levantaron muy felices, tomaron sus cosas y empezaron a salir del salón.

—Victoria vamos a tu casa, tenemos que hablar —susurraba Alexia.

Victoria la miro y asintió recogiendo sus cosas, estaba apunto de salir, pero escucharon que alguien las llamo.

—Victoria, Alexia, esperen —Abel las detuvo.

—¿Qué quieren? — preguntó Alexia molesta.

Axel y Abel se acercaron a ellas.

—Chicas hemos estado ocupados con los exámenes, pero ahora que vamos a estar de vacaciones podemos seguir con—

—Lo sentimos chicos. Ahora, Victoria y yo tenemos que hacer otras cosas —Alexia tomo del brazo a Victoria y la jalaba a la salida del aula—, así que no podemos adiós.

Abel y Axel estaban sorprendidos por la reacción de las chicas.

—¿Qué fue eso? —Axel miro a Abel.

—No sé.

Ambos chicos suspiraron, tomaron sus cosas y también salieron.

Alexander, quien había visto todo también salió.

—¡Esperen! —Los llamo al alcanzar a las chicas.

—¿Qué pasa, Alexander?

—Eso venía a decir yo ¿qué acaba de pasar? No querían encontrar al que asesinó a Max—susurró.

—Sí...

—¿Entonces, por qué?

—Espera Alexander, si quieres hablar es mejor hacerlo en un lugar más privado —Alexia miraba hacia todos lados.

Él asintió.

—Vamos a la casa de Victoria, ahí te explicaremos todo. Ahora no podemos hablar.

Ambos voltearon a ver a Victoria. Esperaban que ella se negara o quejara, sin embargo no lo hizo.

—Está bien, vamos.

Los tres empezaron a caminar, aunque al dar solo un par de pasos fueron detenidos por el llamado de alguien.

—¡Alexander, espera!

Al voltear se encontraron con Lena y su grupo.

—Esperen un momento —Caminó hacia Lena.

—¿Qué sucede, Lena?

—Quería saber si quieres salir hoy, ya que es temprano... —Lena jugaba con su cabello y le sonreía.

—Lo siento Lena, pero no puedo. Hoy estoy ocupado.

—¿Y mañana? Podemos salir a algún lugar que te guste, tenemos mucho tiempo si es que vas a estar ocupado—

—Lena —La detuvo—, eres una chica muy linda.

Lena sonrió ampliamente pensando que él aceptaría

—Pero ya te lo había dejado claro, no me gustas y no lo intentes. Hay muchos chicos que—

—¡¿POR QUÉ NO TE GUSTÓ?! MIRAME, SOY LA CHICA MÁS LINDA DEL COLEGIO QUE NO TE GUSTA DE MI —gritaba histérica llamando la atención de todos—, ¡DIME!

—Lena deja de gritar y calmate.

—NO, NO ME VOY CALMAR —Sujeto a Alexander de su camisa—, dime por favor... Lo que no te guste lo puedo cambiar.

Levantó su vista y empezó a llorar.

—Cambiare lo que sea. Haré cualquier cosa que me digas, yo te amo y haré cualquier cosa por ti.

Alexander tomó las manos de Lena e hizo que lo soltara.

—Por favor Lena, ten un poco de dignidad. Lo tuyo no es amor, es obsesión.

Ella se quedó en shock.

—Entiende, jamás va a pasar nada entre nosotros.

—¿Por qué?

Todos las personas que estaban al alrededor, se alejan un poco evitando mirar la escena ya que estaban incómodos.

—Dime... Es por Victoria, ¿verdad? —Volteo a mirarla con odio—. ¡No entiendo, por qué la proteges tanto!

Alexia dio un paso al frente y extendió su mano tratando de protegerla.

—Eso no es de tu incumbencia —Dio media vuelta y regresó.

—¡VICTORIA ME LAS VA A PAGAR!, ¡¿ESCUCHASTE?! ¡ALEXANDER, TÚ ERES MÍO, MÍO! —gritaba mientras sus amigas trataban de calmarla.

—¿Está bien?

—Sí.

—Ella está loca por ti.

—Obsesionada —suspiro—, ¿y Victoria?

Alexia no se había dado cuenta que ella no estaba.

—No lo sé, estaba a mi lado.

Comenzaron a buscarlos por los alrededores.

—Otra vez la perdimos —Alexia empezó a desesperarse.

—¡Alexia tranquilizante!

—Pero, ¿y si le pasa lo mismo que la otra vez?

—Va a estar bien, no te preocupes.

Caminaron y al llegar a la esquina, la encontraron. Estaba hablando con un chico, o mejor dicho, el chico le hablaba ya que ella solo lo veía.

Alexia se relajó.

—Esta bien.

—Si, pero ¿por qué está hablando con ese chico?

—¿No es obvio?

—¿El que?

—Él se va a declarar.

—¡¿QUÉ?!

—No grites. No es nada raro que alguien se le declare, ella es muy linda.

—Pero...

—Alexander, deja el complejo de hermano celoso.

Ellos solo siguieron mirando la escena y notaron que el chico le entrego una carta a Victoria.

—Ves, te lo dije.

—No, esto ya es suficiente —Alexander camino hacia ella.

—Oye, espera —Alexia lo detuvo sujetando su brazo—. ¿Qué vas a hacer?

—¿No es obvio?

Sin embargo antes de que pudieran acercarse, vieron que Victoria le dijo algo y el chico se fue.

Alexander y Alexia se miraron de nuevo para después acercarse a ella.

—Victoria, ¿por qué te fuiste? Nos preocupaste.

—Estoy bien, él dijo que quería hablar conmigo.

—¿Qué pasó?, ¿no me digas que fue una declaración? Vimos que te dio algo, ¿qué era? — Alexia estaba emocionada.

—Nada importante.




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