Usurpadora predestinada

Capítulo 9 La Sombra del Consejo

Mientras tanto, en el ala oeste del complejo médico, Sauron entró a la imponente sala de juntas subterránea. El ambiente allí era radicalmente opuesto al de la suite; era un entorno gélido de alta tecnología y estrategias de guerra. Sentados alrededor de la mesa de titanio, su gabinete de élite lo esperaba en un silencio reverencial: su hermano Beta Valkian, el Gamma Killian, la Delta Meliara, el Épsilon Lion, el Zeta Ian Marvolos, y el asistente principal, Sullivan.

Sullivan se cuadró de inmediato, encendiendo las pantallas holográficas que proyectaban los códigos de la investigación criminal sobre el secuestro en los pasajes antiguos.

—Alfa, aquí están los informes analíticos y los reportes de transacciones de la corporación —informó, ajustándose las gafas corporativas—. Logramos mapear la logística que usaron para sacar a la Luna del ático de Ender. El financiamiento clandestino de las armas de plasma y los soldados especiales que enfrentamos en el helipuerto se movió a través de una telaraña de lavado de dinero extrema.

Sauron se sentó en la cabecera, cruzándose de brazos. Su rostro era de piedra. Recordar los videos de la tortura de su hembra no solo lo ponía de un mal humor tóxico, sino que lo desquebrajaba por dentro con una culpa que Samael rumiaba en las sombras. Había fallado durante un mes entero por seguir pistas falsas, mientras su mate sufría sola.

—¿Qué hay de la maid traidora? —siseó, la voz haciendo vibrar los vasos de cristal de la mesa.

—Nada, señor —respondió Sullivan, la frustración marcada en sus ojos ámbar—. Investigamos el nombre de Cinthia en los servidores globales. No tiene registros de familia, amigos, parejas, cuentas bancarias pasadas... nada. Su identidad humana fue borrada digitalmente del mercado negro antes de entrar a Ouros Corp. Tampoco hay rastro de cómo desapareció tras el secuestro. Alguien de muy alto rango limpió sus huellas.

Cambió el holograma, mostrando las cadenas y los collares inhibidores potenciados que rescataron de la cueva.

—Lo peor es esto, Alfa. La triangulación de fondos apunta a que la financiación proviene de cuentas ocultas dentro de nuestra propia manada, Erebus Black Pack. Además, las runas místicas grabadas en los grilletes que retuvieron a la Luna pertenecen a los pergaminos de alta magia de nuestro linaje. Esa tecnología aún no sale al mercado; para grabar esas runas se necesita acceso a la Gran Biblioteca Prohibida. Solo los Ancianos del Consejo tienen el rango para abrir esos sellos... pero están construyendo esta traición en las sombras de forma tan limpia que aún no he encontrado evidencia concreta ni pruebas físicas para acusarlos ante el Consejo.

Sauron apretó la quijada con tanta fuerza que el crujido resonó en la sala. Miró de reojo a Sullivan.

—¿Y el conserje que envió el video de la llamada? —preguntó—. ¿Sabe algo más de los captores que valga la pena?

—No, señor —intervino el Beta Valkian, cruzando los dedos delgados—. El hombre era otra víctima atrapada en el sistema de limpieza de los túneles. Lo investigamos a fondo y su expediente está limpio de nexos con la mafia. Sullivan le ofreció una compensación multimillonaria por salvar a la Luna, pero se negó a aceptarla. Dijo que no quería dinero y que solo quería empezar de nuevo lejos del bajo mundo.

—¿Dónde se encuentra ahora? —indagó el Alfa.

—Lo trasladamos en secreto junto a los rehenes humanos que rescatamos en los niveles inferiores —explicó el Gamma Killian—. Lo mandamos a la otra frontera del continente de Axia, cerca del mar, donde Ouros Corp. le asignó una nueva identidad y un trabajo seguro.

—Bien —asintió Sauron, relajando sutilmente la tensión de los hombros—. Al menos demostró ser una persona decente.

La reunión continuó durante una hora más, barriendo contratos globales, armas de plasma incautadas y proyectos financieros de Ouros Corp. Valkian tomó la palabra de nuevo, acomodándose la corbata sastre.

—Sauron, lo más cercano e importante ahora es la agenda social y política de la dinastía —declaró el Beta financiero—. Tenemos que organizar la fiesta oficial para dar a conocer a la nueva Luna ante el territorio. También está pendiente la gala anual de los vasallos del bajo mundo, y obviamente la boda imperial. No podemos posponer un evento de esa escala; aprovechemos que nuestra madre Vespera está en la ciudadela para que nos dé una mano con los preparativos.

El Alfa Enigma, fiel a su inexpresividad aristocrática, no puso resistencia ante la noticia de los eventos. Sabía que presentar a Dabria con el estatus supremo de Luna era vital para consolidar el Escudo del Enigma ante las críticas del Consejo.

—Yo tengo que poner a más hombres a entrenar —interrumpió el Gamma Killian, golpeando la mesa con el puño robusto—. Haré una convocatoria abierta para nuevos reclutas militares en los distritos bajos; hace tiempo que no lo hacemos, y la manada necesita personal más fuerte y de absoluta confianza ahora que tenemos una Luna y tres príncipes Enigma que proteger.

Sauron asintió con firmeza y clavó los ojos en el Zeta de la manada, quien permanecía en silencio al fondo.

—Zeta Ian Marvolos —ordenó, con un respeto reverencial inusual en él—. Usted se encargará personalmente de esa convocatoria y del entrenamiento de la nueva guardia militar. Fue uno de los grandes mentores de mi juventud, y es el único hombre de mi entera confianza para esta tarea. Además... me gustaría encarecidamente que usted fuera el mentor oficial de mis tres cachorros Enigma cuando empiecen su transición.

El viejo guerrero Ian Marvolos se levantó de un salto, colocó la mano derecha firmemente sobre el pecho y se inclinó hacia adelante en una señal de profunda devoción y respeto absoluto hacia su Alfa.

—Será el mayor honor de mi existencia, mi Alfa —declaró. Tras enderezarse, miró a Sauron con seriedad—. Señor, solicito su permiso para tomar a algunos de los rehenes rescatados que se negaron a abandonar las instalaciones tras el asalto de Killian. Los examiné personalmente; tienen un potencial mágico latente y habilidades ocultas que podemos aprovechar tanto para ayudarlos a integrarse como para reforzar la protección interna de la manada.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.