Capítulo 11
Después de eso...
nadie dijo nada durante unos segundos.
Pero no eran segundos normales.
Eran de esos silencios que pesan más que cualquier palabra.
Samantha seguía mirándome.
Como si estuviera esperando que cambiara de opinión.
Como si todavía creyera que podía alejarme de todo esto.
Pero ya no podía.
Y creo que ella lo sabía.
El hombre soltó un suspiro cansado antes de acercarse un poco más.
—Esto se está saliendo de control —dijo.
—Hace tiempo se salió de control —respondió Samantha sin apartar la mirada de mí.
Había algo diferente en ella esa noche.
Algo más vulnerable.
Como si llevara demasiado tiempo cargando algo sola.
—¿Van a seguir hablando como si yo no existiera —pregunté finalmente.
El hombre me observó unos segundos.
Como analizándome.
Como intentando entender por qué yo.
—Tu nombre es Nicolás, ¿verdad? —preguntó.
Fruncí el ceño.
—Sí.
Asistió lentamente.
Y esa simple reacción hizo que algo dentro de mí se tensara.
Porque parecía confirmar algo.
Algo que yo todavía no entendía.
—No deberías seguir cerca de Samantha —dijo él.
—Eso ya me lo dijeron —respondí—. Pero nadie explica por qué.
Samantha cerró los ojos un momento.
Cansada.
—Porque mientras más cerca estés... más cosas van a empezar a pasar.
—¿Qué cosas?
Silencio.
Otra vez.
Siempre silencio.
Y empezaba a odiarlo.
—Necesito respuestas —dije más serio esta vez.
Ella levantó lentamente la mirada.
Y, por un instante...
pareció debatirse entre decirme la verdad o seguir ocultándola.
—Hay recuerdos que no son completamente míos —murmuró.
Sentí un pequeño escalofrío.
—¿Qué significa eso?
—Significa que, desde que desaparecí...
empecé a recordar cosas que nunca viví.
El café quedó completamente en silencio.
Ni siquiera el ruido de las personas alrededor parecía existir ya.
Solo ella.
Sus palabras.
Y esa sensación horrible creciendo dentro de mí.
—Eso no tiene... —murmuré.
—Lo sé.
El hombre pasó una mano por su rostro, claramente incómodo.
—Samantha, basta.
—No —respondió ella de inmediato —. Él merece saber al menos una parte.
“Merece saber”.
La forma en que lo dijo hizo que mi pecho se tensara aún más.
—¿ Saber qué? —pregunté.
Ella me miró fijamente.
Y por primera vez...
vi miedo en sus ojos.
Miedo real.
—Antes de conocerte... ya había soñado contigo.
Sentí que el aire desaparecía por un segundo.
—¿Qué...?
—No sabía quién eras —continuó—. Solo veía tu rostro... una y otra vez.
No fui capaz de responder.
Porque algo dentro de mí reaccionó al escuchar eso.
Algo extraño.
Como un recuerdo intentando aparecer.
Una imagen rápida cruzó mi mente.
Una calle mojada.
Lluvia.
Y alguien alejándose.
Parpadeé de inmediato.
Confundido.
—Nicolás... —murmuró Samantha al notar mi expresión.
—Yo...
La imagen desapareció tan rápido como llegó.
Pero dejó algo detrás.
Una sensación.
Como si hubiera olvidado algo importante hace mucho tiempo.
El hombre lo notó enseguida.
Y su expresión cambió por completo.
—No... —murmuró apenas.
Samantha dio un paso hacia mí.
Preocupada.
—¿Qué pasa?
La miré.
Todavía confundido.
—No lo sé...
Pero era mentira.
Porque, en el fondo...
sentía que algo acababa de despertar dentro de mí.
Algo que nunca debió hacerlo.
Y la forma en que ambos me estaban mirando.
Solo confirmó una cosa.
Ellos ya sabían que esto podía pasar.
— ★ —
“A veces los recuerdos no desaparecen... solo esperan el momento correcto para volver.” 👀
— ★ —