Capítulo 12
El silencio seguía ahí.
Pesado.
Asfixiante.
Y cuanto más tiempo pasaba... más sentía que algo estaba cambiando dentro de mí.
Como si estuviera esperando algo.
O peor...
como si temiera cerca, observándome con preocupación.
—Nicolás... mírame —dijo suavemente.
Pero era difícil.
Porque mi cabeza seguía llena de imágenes confusas.
Fragmentos.
Sensaciones.
Como recuerdos incompletos intentando salir a la fuerza.
La lluvia.
Una calle vacía.
Y esa sensación horrible de estar perdiendo algo importante.
Me llevé una mano a la cabeza.
—¿ Por qué siento que ya viví algo de esto...?
—murmuré.
Gabriel cerró los ojos un instante.
Molesto.
—Porque esto fue un error desde el principio.
Samantha lo miró de inmediato.
—No fue un error.
—¿Entonces qué fue? —respondió él más serio—. ¿Destino? Sabes perfectamente que nada de esto debía pasar.
Ella guardó silencio.
Y eso me hizo sentir peor.
Porque empezaba a entender algo.
Gabriel no estaba ahí para hacer daño.
Estaba ahí para detener algo.
Algo relacionado conmigo.
—Alguien tiene que empezar a hablar claro —dije finalmente—. Porque ya estoy cansado de entender todo a medias.
Samantha bajó la mirada.
Gabriel soltó un suspiro lento antes de hablar.
—Hace meses Samantha desapareció —dijo—. Pero cuando regresó... no volvió sola.
Sentí un escalofrío.
—¿ Qué significa eso?
—Significa que regresó diferente.
Samantha tensó la mandíbula.
—Gabriel...
—Él merece saberlo.
Hubo algo extraño en cómo dijo eso.
Como si estuviera aceptando algo inevitable.
—Después de que volvió... empezó a recordar cosas imposibles —continuó Gabriel—.
Lugares donde nunca estuvo. Personas que nunca conoció.
Lo miré fijamente.
—¿Y yo soy una de esas personas?
El silencio respondió primero.
Y fue suficiente.
Samantha levantó lentamente la mirada hacia mí.
Sus ojos estaban llenos de algo que no supe identificar.
Tristeza.
Miedo.
O tal vez ambas.
—La primera vez que la vi... sentí que ya te conocía —murmuró—. Y mientras más tiempo pasaba... más recuerdos aparecían.
Mi pecho se tensó lentamente.
—¿Qué recuerdos?
Ella dudó.
Como si decirlo en voz alta lo volviera real.
—Tu y yo hablando bajo la lluvia.
Mi respiración se detuvo por un segundo.
Porque esa imagen...
yo también la había visto.
Parpadeé rápido.
Y otra vez apareció.
La lluvia cayendo fuerte.
Una calle oscura.
Y Samantha alejándose mientras yo intentaba alcanzarla.
Sentí un dolor repentino en la cabeza.
Retrocedí apenas.
—Nicolás —dijo Samantha acercándose rápido.
Pero el dolor desapareció tan rápido como llegó.
Dejándome completamente confundido.
Gabriel soltó una maldición por lo bajo.
—Ya empezó... —murmuró.
Lo miré de inmediato.
—¿Qué empezó?
Pero él no respondió.
Solo miró a Samantha.
Y por primera vez desde que lo conocí...
parecía realmente preocupado.
—No tenemos mucho tiempo —dijo finalmente.
—¿Tiempo para qué? —pregunté.
Silencio.
Otra vez.
Siempre silencio.
Pero esta vez Samantha fue quien habló.
Y su voz salió apenas como un susurro.
—Porque si recuerdas todo...
algo muy malo va a pasar.
Y juro que, en ese momento...
sentí miedo de descubrir la verdad.
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“Hay verdades que duelen... pero los recuerdos incompletos pueden destruir mucho más.” 👀
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