Capítulo 13
Después de esas palabras...
nadie volvió a hablar.
Porque, sinceramente...
¿qué se supone que debía responder?
“Si recuerdas todo... algo muy malo va a pasar.”
La frase seguía repitiéndose en mi cabeza.
Una y otra vez.
Como un eco imposible de ignorar.
Miré a Samantha.
Luego a Gabriel.
Y por primera vez...
sentí que ambos estaban asustados.
No de mí.
Sino de algo relacionado conmigo.
—No tiene sentido —murmuré.
Gabriel soltó una risa amarga.
—Ojalá fuera tan simple.
—Entonces explíquenmelo.
Mi voz salió más firme de lo que esperaba.
Porque estaba cansado.
Cansado de las medias verdades.
Cansado de las respuestas incompletas.
Y, sobre todo...
cansado de sentir que mi propia vida me estaba ocultando algo.
Samantha bajó la mirada.
—Nicolás...
—No.
Ella levantó la vista.
—No quiero más secretos.
Su expresión se quebró apenas.
Y por un segundo me sentí culpable.
Pero ya era tarde para retroceder.
—Necesito saber la verdad.
El silencio volvió.
Pesado.
Hasta que Gabriel habló.
—¿Recuerdas algo de hace un año?
Fruncí el ceño.
—Claro.
—No. —negó lentamente—. Piensa bien.
Su pregunta me tomó por sorpresa.
Intenté recordar.
Las clases.
Los amigos.
Mi rutina.
Todo parecía normal.
Pero mientras más buscaba...
más extraño se sentía.
Como si hubiera un espacio vacío.
Un hueco.
Un período borroso que nunca había cuestionado.
Mi respiración se hizo más lenta.
—Yo...
Me detuve.
Porque algo no encajaba.
Algo importante.
—¿Qué pasa? —preguntó Samantha.
La miré.
Confundido.
—No puedo recordar el final de ese año.
El rostro de Samantha perdió el color.
Y Gabriel cerró los ojos.
Como si acabara de confirmar algo.
Sentí un escalofrío recorrerme entero.
—¿Por qué reaccionan así?
Nadie respondió.
Otra vez.
Pero esta vez el silencio fue peor.
Porque ya no era un misterio.
Era una respuesta.
Una respuesta que ninguno quería decir en voz alta.
—¿ Qué ocurrió hace un año? —pregunté.
Mi voz apenas salió.
Samantha tragó saliva.
Y por primera vez desde que la conocí...
vi lágrimas en sus ojos.
—Nicolás...
Pero no terminó la frase.
Porque justo en ese momento...
una imagen atravesó mi mente.
Más fuerte que las anteriores.
Más real.
Más dolorosa.
La lluvia.
Otra vez la lluvia.
Una calle oscura.
Luces reflejadas en el asfalto.
Y una voz.
Una voz que conocía.
Una voz que me llamaba desesperadamente.
—¡Nicolás!
Mi corazón se detuvo.
Porque esa voz...
era la de Samantha.
Abrí los ojos de golpe.
Respirando agitadamente.
Y cuando la miré...
ella ya estaba llorando.
Como si supiera exactamente lo que acababa de recordar.
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“¿ Y si la persona que acabas de conocer... en realidad ya formó parte de tu vida?” 👀🤍
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