Vagos recuerdos

La última vez

Capítulo 15

“Esa noche... fue la última vez que te vi.”

Las palabras de Samantha quedaron suspendidas entre nosotros.

Y, por un momento...

sentí que el mundo entero se detenía.

No sabía por qué.

Pero algo dentro de mí reaccionó.

Como si esa frase hubiera golpeado una herida que ni siquiera sabía que existía.

—¿Qué significa eso? —pregunté.

Mi voz apenas salió.

Samantha bajó la mirada.

La lágrimas seguían brillando en sus ojos.

Gabriel permanecía en silencio.

Observando.

Esperando.

Como si supiera que ya no había forma de detener lo que estaba ocurriendo.

—Significa que después de esa noche...
desapareciste.

Sentí un vacío en el estómago.

—¿Yo desaparecí?

Ella asintió lentamente.

Y por primera vez.

vi el dolor reflejado en su rostro.

No era un dolor reciente.

Era uno que llevaba mucho tiempo guardando.

—Te busqué durante semanas —susurró—.
Todos te buscaron.

Fruncí el ceño.

Eso no tenía sentido.

Si hubiera desaparecido...

¿Cómo no podía recordarlo?

—No recuerdo nada de eso.

—Lo sé.

—Entonces explícame.

Samantha respiró hondo.

Como si cada palabra le costara más que la anterior.

—Aquella noche estábamos juntos.

Mi corazón se aceleró.

—¿Juntos?

Ella asintió.

—Sí.

La lluvia golpeaba los ventanales del café.

Y, por un instante...

el sonido me recordó aquel recuerdo.

Aquella carretera.

Aquella oscuridad.

Aquellas luces.

—Discutimos —continuó Samantha.

La miré sorprendido.

—¿Por qué?

Ella soltó una risa triste.

—Porque éramos jóvenes.

No pude evitar sonreír apenas.

Y eso hizo que ella también lo hiciera.

Por un segundo.

Solo uno.

Pero desapareció enseguida.

—Recuerdo que estabas molesto.

—Luego te fuiste.

Mi pecho se tensó.

—¿Solo eso?

—No.

La forma en que respondió hizo que todo mi cuerpo se pusiera alerta.

Porque sabía que venía algo más.

Algo importante.

Algo que llevaba capítulos esperando descubrir.

—Samantha...

Ella cerró los ojos.

Y cuando volvió a abrirlos...

parecía más vulnerable que nunca.

—Hubo un accidente.

El aire desapareció de mis pulmones.

Gabriel bajó la mirada.

Como si tampoco quisiera recordar.

Y entonces...

todo empezó a encajar.

La lluvia.

La carretera.

Las luces.

El miedo.

Sentí un escalofrío recorrerme entero.

—¿Yo estaba ahí?

Samantha no respondió de inmediato.

Porque no hacía falta.

La respuesta ya estaba en sus ojos.

—Sí.

Mi corazón latía tan fuerte que apenas podía escuchar otra cosa.

—¿Y qué pasó después?

Silencio.

Uno largo.

Doloroso.

Hasta que Samantha habló.

—Después de eso...

nadie volvió a encontrarte.

La observé sin poder moverme.

Sin poder pensar.

Sin poder respirar correctamente.

Porque una sola persona llenaba mi mente.

Si desaparecí aquella noche...

Si nadie me encontró...

Entonces...

—¿qué fue exactamente lo que pasó conmigo?

Y por qué...

—¿nadie me había dicho nada?

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“A veces la pregunta más aterradora no es qué pasó... sino qué ocurrió después.” 👀🌧️🤍

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