Capítulo 19
—Tenemos un problema.
La sonrisa desapareció de mi rostro al instante.
Samantha también se tensó.
—¿Qué pasa? —preguntó.
Gabriel no respondió enseguida.
Seguía mirando a través de la ventana.
Con la mandíbula apretada.
Como si hubiera visto algo que esperaba no volver a ver.
Sentí un escalofrío.
Porque jamás lo había visto así.
—Gabriel.
Esta vez fue Samantha quien habló.
Y algo en su voz me hizo entender que ella también estaba preocupada.
Mucho.
Finalmente, Gabriel apartó la vista del exterior.
Pero su expresión no mejoró.
—Tenemos que irnos.
Fruncí el ceño.
—¿Qué?
—Ahora.
—¿Por qué?
Gabriel miró alrededor del café antes de responder.
Como asegurándose de que nadie escuchara.
—Porque no estamos solos.
El silencio cayó entre nosotros.
Y sentí cómo el corazón empezaba a acelerarse.
—¿Qué significa eso?
—Significa que alguien nos encontró.
Samantha palideció.
Por completo.
Y esa reacción fue suficiente para que el miedo empezara a instalarse en mi pecho.
—No... —murmuró ella.
Gabriel asintió lentamente.
—Sí.
—Eso es imposible.
—También pensé lo mismo.
Ninguno de los dos parecía estar hablando de una persona cualquiera.
Y eso me inquietó más que cualquier otra cosa.
—¿Alguien va a explicarme qué está pasando?
Samantha se levantó tan rápido que la silla se movió hacia atrás.
—Tenemos que irnos.
—¡Samantha!
Ella me miró.
Y en sus ojos vi algo que jamás había visto.
Pánico.
Pánico real.
—Por favor, Nicolás.
La forma en que dijo mi nombre hizo que me quedara callado.
Porque entendí que hablaba en serio.
Muy en serio.
Gabriel volvió a mirar por la ventana.
Y entonces dijo algo que hizo que el aire desapareciera de mis pulmones.
—Está aquí.
Mi corazón dio un vuelco.
—¿Quién?
alguien abrió la puerta del café.
El sonido resonó por todo el lugar.
Lento.
Preciso.
Y por alguna razón.
sentí que ya había escuchado ese sonido antes.
Como si perteneciera a un recuerdo que todavía no podía alcanzar.
Gabriel dio un paso delante de nosotros.
Protegiéndonos.
Y eso fue suficiente para entender una cosa.
La persona que acababa de entrar...
era alguien a quien él temía.
Y Gabriel no parecía tenerle miedo a nadie.
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“A veces el verdadero peligro no aparece cuando empiezas a recordar... sino cuando alguien descubre que lo estás haciendo.” 👀🤍
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