Capítulo 21
Yo conocía a ese hombre.
Lo sabía.
Lo sentía.
Aunque no pudiera recordar su nombre.
Aunque mi mente se negara a mostrarme dónde lo había visto.
Él seguía observándome.
Sin apartar la mirada.
Y cuanto más tiempo lo hacía...
más incómodo me sentía.
Como si estuviera esperando algo.
Como si hubiera estado buscándome durante mucho tiempo.
—Nicolás —murmuró Samantha.
Pero apenas la escuché.
Porque mi atención seguía fija en él.
Y entonces...
el hombre sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Tranquila.
Pero que hizo que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo.
Porque no parecía la sonrisa de alguien que acaba de encontrar algo que perdió.
—Nos vamos —dijo Gabriel.
Esta vez ni siquiera discutí.
Porque algo me decía que debía escucharle.
El hombre dio paso.
Y otro.
Acercándose lentamente.
Hasta que su voz rompió el silencio.
—Ha pasado mucho tiempo, Nicolás.
Mi corazón se detuvo.
Porque aquella voz...
también la conocía.
No sabía de dónde.
No sabía cuándo.
Pero la conocía.
Y el simple hecho de escucharla hizo que algo explotara dentro de mi cabeza.
Una puerta blanca.
Una habitación.
Luces intensas.
Y aquella misma voz diciendo:
“Todavía no.”
Me llevé una mano a la cabeza.
El dolor fue inmediato.
—¡Nicolás!
Escuché a Samantha.
Lejana.
Preocupada.
Pero apenas podía concentrarme.
Porque los recuerdos seguían golpeando.
Cada vez más rápido.
Cada vez más fuerte.
Hasta que vi algo.
Algo que me dejó sin aire.
Yo estaba sentado en aquella habitación.
Y ese hombre estaba frente a mí.
Observándome.
Exactamente igual que ahora.
Abrí los ojos de golpe.
Respirando agitadamente.
Y cuando volví a mirarlo...
él seguía sonriendo.
Como si supiera exactamente lo que acababa de recordar.
—Por fin —murmuró.
Y por primera vez...
sentí verdadero miedo de conocer la verdad.
— ★ —
“A veces no tememos a nuestros recuerdos...
tememos a las personas que aparecen en ellos.”
— ★ —