V. Sweets
No entiendo absolutamente nada, murmure con ambas rodillas pegadas en el pecho. Apenas salieron las palabras por mi boca, tenia un nudo en la garganta, quería gritar pero no podía. El estomago me dolía era como si me hubieran dado varios puñetazos, por mas que yo quisiera respirar despacio no lograba hacerlo. Estaba cayendo lento y profundo.
Trague saliva varias veces, sentía como mi garganta me impedía pasar saliva. Tenia la garganta seca, rasposa.....
__No entiendo nada, no entiendo nada. <Pensé para mi misma>
Clave la vista en el barandal, mi mente trabajaba a mil por hora. Mas bien yo quería trabajar mas de lo normal. Quería olvidar y quería decir algo, por lo menos un Hola.
__Discúlpeme señorita V.
El tono sarcástico de Valeria Mercedes me hizo fruncir los labios. Se acabo mi momento de paz y mi momento de sacar mis frustraciones.
_Basta mamá.
Pensé que lo había dicho en voz alta, pero lo único que salió fue un gruñido de garganta. Mamá blanqueo los ojos y recargo su cadera en el barandal. Dejo salir una burbuja de humo de su boca. Solo entonces me di cuenta que tenia un cigarrillo entre sus dedos. Sus labios maquillados de un rojo fuego, sonrieron de medio lado, con su ya deje sarcástico, calle un rato mas, al fin y al cabo, no estaba en condiciones de articular ni una sola palabra. Yo creo que mi madre se dio cuenta porque, de la nada se acerco a mi y me entrego una botella pequeña de agua, fruncí el ceño pero la tome de inmediato y la bebí completa.
Fingir ser muda por unas cuantas horas no creo que me haga mal. O quizá sí.
__He escuchado por boca de tú padre que, contraerás nupcias.
Le dio una calada profunda al cigarrillo y me le quede mirando, su labial se había corrido por sus comisuras, estaba quedando como un payaso de feria.
Carraspee un poco y finalmente hable:
__¿ Alguna vez perderás una partida?
Tener una conversación tranquila es mucho pedir, pero no creo que sea imposible.
_Siempre gano todas las partidas., mi querida hija.
¿Querida hija? Suena muy bonito ese apelativo, si tan solo tuviera un deje de amor por ella, lo creería con todo mi corazón, pero con el paso del tiempo he aprendido que, cuando hay palabras de cariño de por medio es solamente para medir la capacidad del problema, en pocas palabras está midiendo el terreno que pisa, no quiere cometer ni un solo error.
Su mirada me recorre de cabo a rabo. Su mirada me hace sentir escalofríos. Su tono de voz es calmo y eso, me pone los pelos de punta. Y entonces, suelta unas palabras llenas de veneno:
_Vivirás un tiempo con tu futuro esposo .
__¿Qué?
_No lo voy a repetir de nuevo.
Me siento pequeña, siento que vuelvo a tener cinco años.
Me pongo de pie de inmediato, pero un leve mareo me llega y me tengo que sostener de la pared al lado mío.
_Quita ese cara frustrada y por favor, deja de fingir.
__Miras a travez de mi mamá, sabes como golpear sin hacerlo. Juegas con mis emociones, pero esto, no lo haré. No iré con él. No quiero hacerlo.
No hay violencia, no hay dramatismo, no hay nada crucial por parte de mamá solo una sonrisa cálida pero con una mirada llena de odio. Se que cada uno tiene su destino, pero yo no quiero este destino.
No supe que fue lo que paso, no supe que fue lo que fue lo que se apodero de mi pero, cuando menos lo pensé ya me encontraba frente a mamá. Mis manos temblaban, mi cuerpo tenia un ligero escalofrío y mi respiración se agitaba aun mas.
_¿Que haces?
Su voz sonó un tanto extraña pero, de inmediato oculto ese sentimiento.
__¿Cuando te volviste tan malvada mamá?
Es mejor cortar todo lazo familiar entre nosotros.
Le di un ligero empujón, no quise que fuera mas allá. Pero ante todo lo que escuchaba de sus labios no creí tener otra salida.
El grito de terror que salió de sus labios, me dio tanta satisfacción que, no pensé en las consecuencias que eso podría traerme.
Me di la vuelta y salí de allí, con el rostro inexpresivo abandone el lugar que se supone era la celebración de la noche, el lugar donde tenia que celebrarse el aniversario de mis padre. Todo era mentira.
Camine por el pasillo y apoye mi mano sobre la pared, aun tenia leves mareos pero, tenia que irme de ahí. Segundos después, el ruido de unos zapatos sobre su paso me hicieron temblar levemente, apresure mi paso, baje las escaleras de emergencia lo mas rápido que pude. Al llegar al piso número cinco finalmente me arme de valor y tome el ascensor. Para cuando las puertas se cerraron, una calma me invadió. Tenia miedo de ser atrapada antes de salir de ahí.
Cerré mis ojos un momento y lleve mi mano hacia mi frente. La palma quedo cubierta de unas ligeras gotas de sudor. Las puertas del ascensor se abrieron y yo salí como alma que lleva el diablo. El pitido de otro ascensor abriendo me hizo acelerar el paso. Nada mas al salir, tuve la suerte de poder parar un taxi e ir a casa.
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Mientras el taxi manejaba por las calle a toda velocidad, tal y como Valentina lo había pedido nada mas al subir, ella tenia sus ojos cerrados y su cabeza estaba recargada en el respaldo del asiento. Sus ojos se abrieron solo un poco para poder bajar la ventana trasera del taxi, necesitaba sentir el aire de la noche en su rostro. Con una gran sonrisa en el rostro y con el corazón acelerado se dejo llevar hasta casa. Tenia que llegar antes que ellos.
El vestido que tenia puesto en ese momento, ya se había convertido en una cochinada. Llevaba casi un mes, tramando una huída triunfal pero no había encontrado el momento oportuno. Sin embargo, ese momento había llegado finalmente.
¿Futura esposa? primero se daba un tiro antes que ser la esposa de alguien a quien no a visto ni una sola vez.
__Señorita, hemos llegado a su destino.
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Editado: 01.06.2026