Valentina Sweets

Parte. 5. Dexter & Carlo V.

Dexter & Carlo V.

Sentado frente a su laptop tecleando a toda velocidad, los dedos parecían jugar carreras entre ellos mismos, haber quien es mas veloz. Al terminar de hacer su cometido, llevo ambas manos a sus mejillas y las aplasto conteniendo un gemido ahogado lleno de jubilo. Se impulso un poco a la izquierda con su pie y giro sobre su silla de cuero color rosa mexicano, una silla echa a la medida.

De repente la puerta de su privado en el edificio Riverdale se abrió de golpe, con tal fuerza descomunal que, hizo un pequeño agujero en la pared con la perilla de esta.

Dexter lo miro unos instantes, una rabia escondida lo lleno por completo y aventó un vaso con hielo a los pies de este. El grito gutural que dejo salir fue exhuberante, totalmente fuera de control. Dexter odiaba la violencia, pero cuando tenia que ejercerla lo hacia sin pensarlo y, porque no decirlo, causaba miedo con esas reacciones pero sobre todo con las reacciones faciales las cuales bien podrían parecer las de un psicópata.

__¿Qué necesitas?

Dexter no cometía errores, el imperio que construyo lo hizo a base de sangre y dolor ajeno, sin importarle las consecuencias. De su abuelo había aprendido que en los negocios solamente se puede hablar de dinero y colaboraciones, no se aceptaban errores. Si llegas a cometer un solo error, solamente había una forma de pagar las consecuencias, exilio rotundo.

_La señorita Sweets a llegado a Riverdale acompañada de su madre.

Dejo de hacer todo lo que estaba haciendo, que era nada y, se levanto de su silla de cuero , tomo su saco de vestir y se lo puso de inmediato, arreglo su corbata frente al espejo, reviso cada detalle y cuando finalmente estuvo satisfecho, salió del privado. Camino por todo el pasillo, un pasillo sin vida, sin color, solamente una pared de un color blanco bastante ordinario.

Al llegar al piso donde se encontraba la supuesta fiesta de aniversario, le hizo sentir fuera de lugar. No era una persona a la cual le gustara salir a la luz pública, por el contrario, le sentaba mejor tras bambalinas. Había perdido suficiente tiempo de su vida en fiestas sin sentido y poco banales.

_La señorita Sweets esta por llegar.

__Imposible no verla Carlo.

La voz totalmente llena de sorpresa de Dexter, dejaron a Carlo con la boca abierta. A pesar de haberla visto infinidad de veces en fotografías, estas no le hacían justicia a la belleza que sus ojos estaban admirando por completo.

Ese vestido de tirantes de cuero, esos tacones de aguja de ese famoso diseñador, el cual tiene las suelas rojas, lo tenían hipnotizado.

Los labios un tanto gruesos y la piel un tanto blanquecina, era bastante hermosa. Pero lo que mas llamo la atención de Dexter, fueron esos ojos, esa mirada de hielo.

Esa mirada que aplastaba al bicho mas rastrero que pueda existir.

A Dexter no le agrado esa mirada fría y sin emociones, como si fuera una muñeca de aparador.

_Señor, se acercara a conocer....

Carlo no termino de hablar, cuando Dexter ya se estaba alejando lo mas rápido de las mujeres que llegaban a la fiesta.

Una total mentira.

Como si algo hubiera explotado en el centro del pecho de Dexter, este salió corriendo, apresurando el paso para alejarse de inmediato de esa mujer. Le dio un poco de lastima el ver como la trataba su madre. De lejos, no le quitaba la mirada de encima, estaba enfadado de ver como los padres manipulan a los hijos para lograr sus cometidos.

Se recargo en uno de los pilares mas alejados , hacia tiempo que su mente no se había ocupado en otra cosa que no fuera solamente trabajo, así que, se dedico a observar por completo cada movimiento que realizaba. Sonrió de medio lado cuando observo que ella también se recargaba en el pilar mas alejado de todos en el salón.

No tuvo noción de lo que estaba haciendo, cuando menos lo pensó se encontraba a espaldas de ella y, la escucho hablar:

__Siento que me estoy volviendo loca.

_La noche se esta poniendo un tanto loca.

Solo asintió con la cabeza en afirmación y se alejo por completo, sin dar una mirada atrás.

Camino hasta llegar a otro mesero.

Dexter sonrió de medio lado y admiro ese cuerpo envuelto en ese cuero rojo echo a la medida.

Se bebió casi dos charolas de champagne y una de canapes. Cuando finalmente se decidió a dar el primer paso, quedaron frente a frente, estaba a punto de avanzar hacia ella cuando se vio envuelto en una charla banal. Que no supo como lo sucedió. Se vio rodeado de varios hombres y no le quedo otra opción mas que quedarse un poco mas ahí, solo levanto la copa hacia ella en modo de saludo. Tal parece que, fue como si le hubieran prendido dinamita en los pies, no la miro mas. Desapareció de su vista.

Estuvo unos cuantos minutos mas con los hombres que lo rodeaban y cuando lo creyo prudente, se alejo casi de inmediato. Escuchar ese tipo de platicas no era lo suyo. Sobajar a una mujer no era lo suyo, por supuesto que no. Para él, las mujeres son sagradas.

Carlo le indica con un movimiento de cabeza por donde debe de seguir el camino hacia lo que esta buscando.

Arregla el botón de su saco y sigue el camino por el pasillo, hasta llegar a su destino. Lejos del bullicio de la fiesta y donde no puede acceder nadie, nadie que no sea miembro de Riverdale.

Cuando finalmente llega a su destino, sonríe con los ojos llenos de malicia y con tal destreza se desliza dentro del lugar sin realizar casi movimientos fuertes, como si se tratara de un gato cazando a la presa que había escapado momentos atrás.

Ahí se encontraba ella, recargada sobre el reposa brazos del barandal minimalista del Riverdale, a cada cierto tiempo Dexter la seguía con la mirada, cada movimiento suyo realizado, él lo grababa en su memoria.




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