El exorcista del vomito...
Dexter y Carlo miraban a lo lejos como Valeria era sacada a patadas del bar de mala muerte en el cual estaba tomando unos tragos. Con embriaguez a tope y la mirada distorsionada, Valeria Camino por toda la acera tambaleando su caminar.
Valeria se sostuvo de la pared con una mano y vomito todo lo que se había tomado. Era una digna escena de la película el exorcista, cuando le da vueltas la cabeza a la niña y vomita absolutamente todo. Aquí, no fue la excepción, solo que, el vomito no era de color verde, si no de un color amarillo espumoso.
Carlo casi vomita sobre el volante del auto al mirar la escena, tuvo que tapar sus ojos con ambas manos y contar hasta donde se acabara la numeración.
Por otro lado, Dexter, tenia una sonrisa de oreja a oreja con ver esa escena.
La mirada perdida y desenfocada de ella, le incitaban a realizar actos indecentes hacia ella.
Quito sus guantes de cuero y bajo de la parte trasera de su auto. Al ver ese gesto, Carlo bajo de inmediato detrás de él y, lo siguió hasta ella.
Nada mas al llegar frente a ella, no dijo ni una sola palabra. Espero hasta que ella fuera la primera en hablar o, mas bien en levantar la cabeza. Pasaron segundos, minutos y lo único que recibió por parte de ella fue, una buena vomitada en sus zapatos carisimos edición limitada de la marca Tom Ford. Carlo ya no pudo contenerse y prácticamente vomito la parte trasera de los zapatos de Dexter.
__¡Me estas jodiendo!
La agarro con fuerza del brazo y ella trastabillo y su rostro quedo en su pecho.
El rostro de Valeria estaba apoyado en el pecho de Dexter.
_Que rico huele.
Restregaba su rostro en el pecho de él
La mirada orgullosa y digna de Dexter lo decía todo.
_Dext. ¿Por qué no la alejas de ti?
La voz de Carlo lo saco de sus pensamientos. No entendía el alcance que estaba teniendo ella sobre Dexter.
Hubo muchas mujeres que estuvieron detrás de él y ninguna logro absolutamente nada. A ninguna le presto atención y mucho menos una mirada
__Porque no quiero hacerlo.
Una ligera lluvia llego de la nada y poco a poco el ambiente adquirió un ligero olor a tierra mojada, a plantas, a hiervas.
Dexter tomo en brazos a Valeria y la llevo hasta el auto y se metió con ella en la parte trasera. Carlo subió de inmediato y tomo el volante.
__Vamos a casa.
_¿A casa?
__Tengo que llevar a mi futura esposa a casa.
_¿Se casara con ella?
__Nunca dije que no lo haría.
Dexter tenia a Valeria sentada sobre sus piernas, con la cabeza de ella sobre su hombro, tenia los labios ligeramente abiertos y desprendía un olor ácido y a alcohol. No le importo absolutamente nada.
Ahora ambos estaban empapados de la ropa. Cuando llegaron a la mansión de Dexter, los guardias abrieron de inmediato. Carlo paro el auto frente a ellos y Deter bajo un poco la ventana trasera.
__Nadie sale de casa. A menos que yo de la orden. ¿Entendido?
_Por supuesto señor. ¿Alguien en especial?
__Mas tarde Carlo les entregara la información.
Subió la ventana y el auto avanzo hasta llegar a la puerta principal de la mansión. Tenia mas de cincuenta hectáreas, bien podría ser una isla para él solo, sin embargo todo eso lo compartía con un par de personas mas.
Dexter aun no se da cuenta de que esta cambiando poco a poco, sin darse cuenta. Antes, no dejaba que nadie del sexo femenino se acercara lo suficiente a él, ahora, es él mismo quien busca a alguien que no lo quiere en su vida.
Nada mas al entrar a casa con ella en brazos, un par de miradas se clavaron en ambos. Como si le hubieran salido mas cabezas a la quimera. Dexter ignoro todo y se fue directo a la habitación al lado de la suya. La dejo sobre la cama y quito su ropa mojada. Admiro su cuerpo, admiro ese pequeño lunar en su cadera, el tatuaje de mariposa que cubría una cicatriz bastante fea. Frunció el ceño y no pudo evitar pasar su dedo por ese lugar. Se sentían ligeros bordes y arrugas. Apretó la mandíbula y se entro al cuarto de baño. Minutos mas tarde, entro con ella y la metió dentro de la tina con agua tibia.
Lavo su cuerpo.
Lavo su cabello con sus propios artículos de limpieza.
Todo lo hizo él mismo. No dejo que nadie, ni siquiera Carlo, le ayudara en nada.
Cuando finalmente termino con ella, la dejo sobre la cama y la tapo con una frazada calientita. Salió de la habitación y entro en la de él. Yendo de inmediato a la regadera.
Cuando bajo a la primera planta vestían un conjunto gris, un pans para ejercicio.
__Te preparé un capuccino super caliente.
_Te lo agradezco.
Lo tomo entre sus manos y tomo asiento en el sillón de la sala de estar.
Una figura ya conocida apareció en su campo de visión, sostenía entre sus manos una pequeña criatura llamada Yoda. Tomo asiento frente a Dexter y acarició una y otra vez las espinas de su mascota. Yoda olisqueo los dedos de ella y restregó su pequeña cabecita en la yema de los dedos.
__¿Vas a quedarte con ella?
Finalmente la voz de ella lleno todo el espacio. Su tono de voz era cálido pero con un deje de sorpresa.
_No es una mascota.
__Pfff, así como la acabas de traer, parece que es un perrito callejero, el cual necesita que le den un hogar.
_No tientes a tu suerte mujer.
__Aquí hay algo mas. No puedes mentir.
_No hay nada. Solo la traje antes de tiempo.
La media sonrisa burlona de la mujer le hicieron sentir ligeros escalofríos, había algo extraño en todo esto. La mujer frente a él, durante el día era gentil, inteligente, divertida <A veces> pero cuando el sol se ocultaba, salía a relucir su otra personalidad.
__Ah.
_Sí, ah.
__Te vez agotado, Dexter. Es mejor que vayas a descansar.
Le dijo ella al ponerse de pie.
Le hizo un gesto con la mirada a Carlo y se perdió en el pasillo de la planta baja.
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Editado: 01.06.2026