Valentina Sweets

Parte. 9 Valentina Sweets

POV.....

Unos flashes imperceptibles pero, visibles...

__Cien, doscientos, trescientos, cuatrocientos, quinientos.

Dejo caer uno a uno los billetes de cien dolares frente al dueño del lugar. Para cuando termino de contar, había sobre la mesa de madera astillada de las orillas y descolorida, un par de montones de billetes bien apilados. Cada montón tenia la cantidad de diez mil dolares.

El brillo en la mirada del dueño al tener los montones de dinero frente a él era como el de una fanática conociendo a su ídolo por primera vez.

Cuando salió del cuchitril llamado oficina por el hombre. El lugar ya olía a humo, sudor y vomito de los mil demonios.

Hizo cara de asco y arrugo la nariz con repudió.

Tomo asiento frente a la barra de bebidas.

Esa noche desprendía una elegancia descomunal. No necesitaba gritar, no necesitaba escudarse en alguien para llamar la atención y tampoco para que la defendieran.

A los pocos minutos el hombre tomo asiento al lado de ella y trago saliva antes de hablar:

_El papeleo estará listo mañana por la noche.

__No. El papeleo tiene que estar listo esta misma noche.

Tomo su martini y bebió. El trago estaba horrible tanto que, tuvo que devolverlo de nuevo a la copa. Hizo una mueca de disgusto.

__Cambia al barman. Tiene que saber lo que hace. Por esa razón no hay gente en este lugar de porquería.

El sudor en la frente del hombre descendió por las sienes como si fuera carretera libre. Trago saliva y le dio una mirada dura al barman.

_Se hará como diga.

__Esta noche, cierra todo. Se abrirá al público cuando, todo este renovado por completo.

_Así se hará.

Valentina se puso de pie con la misma elegancia con la cual había llegado. Ajusto su suéter de capucha rojo y se coloco el gorro.

Salió del lugar y, el frío de la noche la envolvió como si fuera una frazada. Cerro sus ojos y suspiro profundo. Con un gesto altivo prosiguió su camino. Tenia una semana fuera de casa, sus padres piensan que pueden doblegarla con cortar todos sus suministros. Se había ido sin ni un solo peso encima mas que lo que llevaba puesto y la documentación importante de ella.

Los rumores dicen que ellos están pasando por una situación delicada en sus negocios.

Que están yendo en picada.

Que el as bajo la manga se convirtió en un joker.

Dejo salir una risilla baja y ajusto su gorro en la cabeza antes de empezar a correr por la cera. La calle estaba alumbrada lo suficiente pero a la misma vez estaba solitaria.

Llego a una tienda de conveniencia y, al tomar la puerta para entrar en el lugar, un destello la hizo fruncir el ceño. Se quedo unos instantes y de nueva cuenta otra vez un destello blanco le hizo fijar la mirada en el borde de la puerta.

Levanto la comisura de sus labios y empujo la puerta. Tomo un café grande, lo preparó perfectamente y tomo unas galletas saladas pan crema grandes. Pago en caja y de nueva cuenta cuando salió de la tienda, otra vez ese destello casi imperceptible estaba ahí.

Soltó una risa nasal y siguió su camino.

Le dio un par de tragos a su café y un par de mordidas a su galleta. Se le tenso un poco la mandíbula y los ojos casi se pusieron rojos de coraje. ¿Quién se atrevía a seguirla? ¿Con que derecho l hacía? muchas preguntas surgían en su cabeza mientras bebía su cafe.

Tenia los latidos del corazón a tope, sentía en lo mas profundo de su interior que, estaba siendo vigilada. Esos destellos casi imperceptibles solamente podían tratarse de una cámara fotográfica.

Se desvió por un pequeño callejón cuando sintió que era su oportunidad para salir ilesa de esa situación. Nada mas al entrar en esa oscuridad, dejo el cafe y las galletas sobre un tambo de aluminio el cual aun tenia brazas ardiendo. Lo dejo ahí, esperando que alguien lo tomara y corrió lo mas rápido que pudo para poder saltar la barda de material y, poder escalar el cerco de malla.

Al final lo logro pero no salió ilesa. Rasgo un poco sus ropas y obtuvo unos leves cortes en los brazos y piernas.

Escondió su cuerpo detrás de un gran árbol viejo y espero solo unos instantes.

El primero en aparecer fue un hombre joven, el cual miro a su alrededor y con manos temblorosas tomo el cafe y las galletas que Valentina había dejado. La cara de felicidad del joven hicieron que ella sonriera cálidamente.

El segundo en aparecer fue un hombre joven de cabello rubio con un traje a la medida.

Valentina se aclaro la garganta:

__¿Quién eres?

Solamente podía ver que el joven era rubio y vestía traje pero, no había mirado su rostro.

_Valentina.

__¡Caramba!

No se quedo mas tiempo para ver al hombre que le seguía los pasos, retrocedió poco a poco agachada hasta que finalmente logro ponerse de pie y salir corriendo a la velocidad que sus pies le permitían.

Pero, a lo lejos escuchaba como gritaban:

__No dejes que se vaya. No la pierdan de vista. ¡Son unos pendejos!

El corazón de Valentina latió aun mas fuerte y no dejo de correr hasta llegar al lugar donde se estaba quedando.

Solamente al entrar a casa fue cuando se sintió segura y, se permitió ser ella misma.

Recargo su espalda en la puerta y se deslizo poco a poco hasta tocar el suelo de la habitación. Tenia el cuerpo bastante lastimado, estaba nerviosa y por no decirlo..... tenia miedo e incertidumbre a lo que había vivido minutos antes.

Ante el mundo exterior, ella era fuerte y podía con absolutamente todo.

Pero quien realmente la conocía sabia una cosa. A veces, ella podía ser completamente un amor y, otras veces una completa..... Mentirosa.




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