Valentina Sweets

Parte. 11 Dexter

La visita del Detective, nunca fue tan oportuna.....

El frío de la mañana se había convertido en un calidez abrazadora. Las nubes grises que pitaban el cielo matutino finalmente habían desaparecido, despejando toda la ciudad. Sin embargo, en la oficina de la Empresa Nájera se había instalado una nube de desesperación y parecía que hacia mucho mas frío que afuera.

No sabía cuanto tiempo había permanecido dentro de la oficina.

Solo sabía que habían pasado mas de tres días, en los cuales no se paraba en casa. No tenia razón para hacerlo ya que su oficina estaba equipada con absolutamente todo lo que necesita para su descanso y aseo personal.

Mientras esperaba frente al gran ventanal, tenia la frente apoyada en este, tenia dolor de cabeza y los ojos estaban mas rojos que cuando era un adolescente y probo por primera vez un porro de esos que dan risa. Dejo salir un suspiro y regreso a su silla de cuero y espero.

Un toque bastante brusco en su puerta de metal interrumpió sus pensamientos, sabía a la perfección quien era.

__Pase.

Ordeno con una voz profunda y áspera. Su voz sonaba como si hubiera gritado tanto que, ahora solo podía dejar salir una voz bastante dolorida.

La puerta se abrió lentamente y la primera en entrar fue Magui, con su ya vestimenta de secretaria, con el ceño fruncido y los labios fruncidos también. Tenia el semblante molesto y tensó. Dexter no supo como interpretar ese rostro.

Detrás de ella, un hombre joven vestido con un traje de tres piezas de un color tenue y cabello rubio peinado hacia atrás y engominado, avanzo hasta llegar frente a él. Tenia una mochila en su espalda, sus pies portaban unas Vans con cintas de color rosa. Dexter apretó los labios para no reír.

Su nombre era Mateo Guerra, un Detective retirado. A su corta edad había ganado méritos y se había tenido que retirar a temprana edad por motivos mas personales. Era un hombre bastante reservado pero con una moral intacta y una lealtad que no se cuestionaba en absoluto. Pero trabajaba para quien pagaba mejor, las cuentas tenían que pagarse. Había dejado bastantes enemigos en el camino y se había instalado en tierras mexicanas.

__Dos Capuccinos, Magui.

Mateo Guerra deposito frente a Dexter un pequeño expediente de color oscuro sobre la gran mesa de caoba.

_Me dio muchos problemas.

Empezó a decir. Tomo asiento frente a él como si el mundo le perteneciera.

_Es bastante hábil y bastante escurridiza. Todo lo que gira a su alrededor es como una fortaleza. Muy impenetrable.

__Todo el mundo tiene un precio Detective.

_El dinero no es importante aquí.

__¿No lo es?

_No. Son leales.

Dexter tomo la carpeta entre sus manos, tomo varios respiros antes de poder abrirla. Un gran escalofrío lo recorrió como cascada desbordada y un sudor le cubrió la frente.

Las fotografías de ella saliendo de casa esa noche.

Las fotografías de el baile.

Las fotografías de nosotros dos.

Las fotografías de como abandono el lugar.

Todo lo que necesitaba saber estaban dentro de esa carpeta oscura.

_Le advierto una cosa señor Nájera. Lo que lea en ese reporte, es lo que hay.

__Mi secretaria pagara sus servicios. Le agradezco Detective.

Él salió de la oficina, dejado a su cliente solo y en un silencio bastante duro. Dexter paso ambas manos por su rostro. Tomo entre sus manos de nuevo la carpeta y le dio vuelta, pasando las fotografías. Su corazón latía con fuerza y su respiración se acelero demasiado dando la bienvenida a unas manos temblorosas.

EL verla impresa en unas fotografía era lo mejor que le había podido pasar. El verla sonreír pero, esa sonrisa no llegaba a su mirada, todo lo contrarió era una sonrisa fingida. Como si fuera una muñeca....

__Así que tú eres quien entrará en mi vida.

Entonces, su rostro se endureció, había fracasado por completo en esa fiesta de aniversario, la cual era mas falsa que su presencia.

Esa noche no había podido quitar su vista de encima, todo lo contrarió, se sintió como un chiquillo encontrando a su primer amor. Pero ella le había echo pedazos con su indiferencia e ignorancia. Jamás había sido tratado de esa manera por ninguna mujer. El desprecio en su mirada cuando intentaba acercarse, el asco cuando toco su hombro o, cuando hablo a su espalda.

Esa noche de fiesta se había convertido en una tortura. El verla de pie por todas la esquinas, el verla huir de todos, le había echo prender las alarmas pero, no le tomo importancia.

¿Qué podía hacer una hija de mami? por lo visto esa hija de mami tenia mas secretos que el cofre del pirata.

Escucho a lo lejos una risilla ahogada.

__Finalmente me pones atención.

_No sea insolente.

Magui tomo asiento frente a él y tomo la taza de Capuccino que el Detective no había toca y le dio un sorbo.

__Cada vez me sale mejor el sabor.

Tomo la carpeta frente a Dexter y la hojeo. Dejo salir un silbido bajo y cruzo una pierna sobre otra.

__Deberías pensarlo mejor Dexter. No creo que sea buena idea lo que vayas a hacer.

Levanto una de sus cejas en interrogación. Magui puso los ojos en blanco y golpeo su brazo.

__Es mejor que la dejes en paz. Es una chiquilla que se ve que, a sufrido bastante en esa casa. Ahora que el libre, es mejor dejarla estar.

Dexter se reclino en su silla. Cerró sus ojos y dejo salir un gruñido de garganta. Su rostro había adquirido una máscara de hierro, impenetrable. Pero cuando hablo, Magui sintió como si le hubieran dado un puñetazo en la boca del estomago. Su voz letal y sin emociones la dejo muda.

_No te metas en mis asuntos Margarita. Esta vez, no voy a dejar que interfieras ni un solo milímetro en esto.

Su voz se elevo mas y mas con cada palabra que salía de su boca.

_Ella, será mía. Es solo que aun no lo sabe.

__Dex....




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