Valle Cielo: La historia de Allie y Nina

Capítulo III. Valle Cielo

Se encontraba de pie, y no sentía nada de la debilidad que la había acompañado los últimos meses, al contrario, podía jurar que nunca antes se había sentido tan llena de vida. Estaba, al parecer frente a algunos bares, veía a mucha gente aglomerada, en pequeños grupos, en parejas, muy pocos solitarios, observaba algunos autos en la acera. También podía escuchar la diferente música saliendo de estos lugares.

 

— ¿En verdad a mi mente no se le pudo ocurrir otro lugar que este? —pensó, mientras observaba todo.

 

Dudó si acercarse a aquel bar que tenía justo enfrente, pero lo hizo.

Probablemente para eso estaba allí. Entró al bar encontrándose con mucha gente adentro, el lugar lucía un poco obscuro, pero con luces que lo alumbraban, la música de los 60 no dejaba de sonar, y Allie sonrió, esa época siempre había sido su favorita. Comenzó a caminar, entrando más a aquel bar, encontrándose de frente con personas que vestían como en aquella época y por primera vez se vio a sí misma; ella también vestía así, llevaba un vestido muy florido, color amarillo y en la cabeza una cinta del mismo color amarrada al cabello. De nuevo, no pudo evitar sonreír. Se acercó a la barra del bar y antes de que pudiera pedir algo de beber, el chico que daba las bebidas le dio una a ella. La observó y vio que era su bebida favorita.

 

— ¿Cómo lo sabes? —preguntó confundida. Ganándose únicamente una sonrisa de aquel chico. Al parecer, era mejor no hacer preguntas que ni siquiera iban a tener respuesta.

 

Allie caminó hacia una de las mesas que se encontraban sin nadie, aquellas mesas también eran de ese estilo, parecía de aquellos lugares donde en esa época se tomaban malteadas y se comían hamburguesas. Antes de sentarse, chocó con un chico, quien le habló, pero Allie lo ignoró y caminó más rápido hacia aquella mesa.

Se sentó y suspiró. Pensó que aún faltaba mucho para regresar y volvió a suspirar. Tomó su vaso que había dejado en la mesa y bebió del popote. Estaba muy concentrada observando su propia bebida y bebiendo de ella, pues con su enfermedad, le habían prohibido cualquier tipo de alcohol y pensó que ya nunca más volvería a probar esa bebida que tanto le gustaba. Se encontraba tan concentrada en aquello que no había notado que alguien se había sentado frente a ella, hasta que, alzó la vista, asustándose un poco al observar a aquella chica sentada ahí.

 

—Perdón, no quería asustarte —dijo la chica, un poco divertida, al notar la reacción sobresaltada de Allie... Pasaron unos segundos y Allie no respondió, únicamente observaba a aquella chica— Soy Nina... —de nuevo, algunos segundos en silencio sin respuesta— ¿Eres muda? —preguntó Nina, un poco confundida.

 

—No... Yo...—respondió o intento responder Allie, se sentía muy extraña al estar ahí.

 

Nina la observaba fijamente, sin quitarle los ojos de encima.

 

—Bueno... Creo que si hablas...—comentó Nina— ¿Cómo te llamas?

 

—Allie... —respondió un poco nerviosa. Nina sonrió.

 

—Eres nueva aquí, ¿verdad?

 

Allie frunció el ceño, por un momento olvidó donde estaba. Inmediatamente lo recordó y no pudo evitar pensar que era lo que podría tener aquella chica, se veía tan bien, aunque volvió a recordar que ahí, todos se veían de esa manera.

 

—Sí... Hoy, hoy es mi primer día aquí.

 

—Ya veo —Nina asintió con la cabeza— yo... Yo llevo ya algún tiempo aquí

—comenzó a decir, tratando de suavizar las cosas para Allie— hubiera querido que en mi primer día alguien me lo hubiese hecho más fácil...—siguió diciendo. Iba a continuar hablando, pero de pronto se acercó un chico a ambas, chico que conocía a Nina.

 

─ ¡Nina! ─saludó efusivamente-te he estado buscando toda la noche. Creí que hoy estarías en Jemss... —Allie lo observaba confundida...

 

—Hola Vin... Pues esa era la idea, pero vine aquí... —respondió, observando algunos segundos a Allie. Vin a la par, la observó— Ella es Allie... —dijo Nina.

 

— ¡Hola! —Vin la saludó afectuosamente. Allie esbozó una ligera sonrisa. — No te había visto antes... —agregó Vin, observándola cuidadosamente.

 

—Es nueva —agregó Nina... Allie únicamente observaba.

 

—Pues... Bienvenida... —comentó amablemente Vin.

 

— ¿Podrías dejarnos a solas? —preguntó Nina en un tono amistoso.

Vin no muy seguro, asintió y se marchó de ahí.

 

—Es un amigo —comenzó a decir Nina. Allie asintió.

 

— ¿Tú por qué estás aquí? —preguntó Allie, arrepintiéndose de haberlo hecho, pues no era una pregunta para alguien que acababa de conocer.




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