Valle Cielo: La historia de Allie y Nina

Capítulo VI. Pizza

Allie abrió los ojos súbitamente, aún podía sentir los latidos en cada parte de su cuerpo. Se quitó el chip que tenía colocado en la cien y resopló. ¿Aquello había pasado en verdad?, ¿ella lo había hecho... con Nina?

 

Aún no podía entender muchas cosas de ese sistema, era como un sueño, ir a Valle Cielo y de pronto en la mañana amanecer en esa cama de historial, era más de lo que ella podía entender. Se rascó un poco la cabeza y suspiró. No pudo evitar pensar si, de alguna manera, los doctores podían saber lo que hacía estando allá, si podían ver lo que pasaba en Valle Cielo y se sonrojó.

 

¿Lo sabrían?

 

Y de nuevo su mente evocó la imagen de Nina, la sensación de sentir su cuerpo en ella y su boca no pudo evitar formar una enorme sonrisa. Se preguntaba en dónde estaría Nina, en cuál hospital de los casi cien que tenían el programa de Valle Cielo.

 

Como ya le habían dicho, este programa era únicamente para niños y jóvenes condenados a muerte. Era una manera, un poco bizarra, de permitirles vivir, aunque fuera así, en algún lugar de la nube o del inconsciente o del universo. Allie aún no entendía muy bien todo eso, pero sí sabía que todo lo que vivía ahí era muy real, todavía podía sentirlo en su cuerpo.

 

Los adultos pasados de los 35 ya no podían entrar a este programa, se creía que ellos ya habían tenido oportunidades de vivir lo suficiente y no eran candidatos para Valle Cielo. Allie constantemente se lamentaba esto, ella quería ver de nuevo a su madre cuando muriera, a su padre, quería verlos, y ahí no iba a poder o al menos eso era lo que sabía. Las almas de los adultos se iban a otro lado, aunque había escuchado que podían visitarse de vez en cuando, podían recibir visitas en Valle Cielo.

 

¡Qué extraño era todo! Pensó Allie. Era claro que ella había crecido con todos esos avances, había escuchado como sus abuelos que llegaban casi a los 300 años le contaban como antes solo morían y ya, no importaba si eran jóvenes o viejo, si tenían una enfermedad terminal o no, todos morían y no se sabía que pasaba con su alma.

 

Tal vez esas almas estén aún por algún lugar desconocido.

 

Pero desde el año 2100 todo avanzó, aunque no la cura de muchas enfermedades, pero ahora ya se podía saber que la tecnología podía "guardar" el alma y mandarla a cualquier lugar, como si se tratara de un archivo guardado en una memoria. Y así, apenas pocos años atrás, después de muchos avances, surgió Valle Cielo, era muy extraño que aunque se tuvieran tantos y tantos avances tecnológicos, la cura para el cáncer, para el lupus, la diabetes o la esclerosis múltiple, entre otras enfermedades, aún no tenían cura y lo que era peor, si tenías esta enfermedad a una edad temprana, niñez o juventud, avanzaba más rápido que años atrás. Estabas, literalmente, condenado. Por eso, Valle Cielo era la esperanza, era el paraíso hecho realidad.

 

Allie pensaba en todo esto mientras se levantaba de la cama, ella no estaba tan de acuerdo en ir a Valle Cielo, pero también tres años atrás se había convertido en algo obligatorio, si tenías una enfermedad terminal y eras niño o joven, estar en el programa.

 

Caminaba hacia el baño cuando sintió un espasmo en las piernas, odiaba eso, odiaba su enfermedad, odiaba el dolor. Llevaba constantemente con ella el control que les avisaba a los médicos por si algo así le ocurría.

 

— ¡No puedo ni siquiera ir al baño por mi cuenta! —maldijo.

 

Sabía que iba a llegar el día en el que, no pudiera hacer nada por su cuenta, sus piernas ya no iban a reaccionar, sus músculos se iban a debilitar, iba a perder la visión, y hasta sus pensamientos se verían afectados. Pero no pensaba que todo esto fuera a ser tan rápido. No había algo peor para ella que sentirse tan inútil, que no poder hacer las cosas por ella misma.

 

Afortunadamente, no la iban a dejar llegar a esos extremos, una vez que no pudiera caminar y que su cerebro comenzará a fallar, estaría lista para ir para siempre a Valle Cielo, y entonces sí, no más sufrimiento ni dolor, no más inutilidad, no más enfermedad. Esto era lo único que la reconfortaba.

 

Espero algunos segundos antes de apretar ese botón, intentó dar un paso y lo logró. Suspiró, y por fin llegó al baño.

 

 

 

 

***

 

 

 

 

 

 

 

Los días en el hospital pasaban más lento que de costumbre, o al menos así le parecía a Allie. Ya llevaba ahí casi dos semanas, y aunque ya se había acostumbrado a la rutina del hospital, aún se le hacía difícil. Lo único bueno del día, era la terapia, los días que la tenía, y sobre todo ir a Valle Cielo y ver a Nina.




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