Te adoro, mi vida, desde tus vicios hasta tu parte más banal. No abuses de mi amor, no quiero perderte. Cuando bailo en la soledad, refuerzo mi lado oscuro.
A veces quisiera amarte menos, pero ¿qué más da? Otro par de lágrimas y ya.
Mi droga es tu piel; el olor de tu cuerpo cansado junto al mío me excita con tan solo recordar.
Me siento cansada de no poder dar más. Sabes que prefiero la soledad. Tú no me sueltas, no me dejas ir.
Tan fácil es soltar mi mano. Si quisiera, podría irme ya. Si no recordara la droga del olor de tu piel, fácil sería olvidar.
Soy tan diferente a tu vida que me excito de solo pensar en que me vuelvas a tocar.
Y aquí estoy, dejando que me ames porque sabes que te lo pido. Mi adicción a ti no está siendo racional.
Cuando estamos juntos, soy tan diferente que no te quiero dejar escapar, aunque puede que el llanto de mañana no me permita despertar.
No, sabes que no. Si no te tengo solo para mí, no me tendrás. Esta adicción se ha de superar; cuando el tiempo lo decida, así será.
La droga de tu piel no me consumirá. La droga de tu piel no me consumirá.
Y bailo en el deseo de recordarte entre mis brazos, de lo vivido que jamás espero olvidar, de conocer la obsesión por sumergirme en tu piel. Doy gracias por tener esa oportunidad.
Ahondando en mis deseos de tenerte para mí.
La droga de tu piel me excita con tan solo recordar...
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Editado: 16.08.2026