Vuela mi sangre sobre el techo. ¡Soy un pecador!
Arriba vuelan la oficina y el gobernador; adicto a las reglas como un perdedor.
Tú eres las alas que me salvan de la oscuridad.
Siguiendo la rutina... ¡Este no soy yo!
Sujetando mi cabeza, intento reaccionar, a sabiendas de que no puedo quedar tirado en el bulevar.
¡Siempre he sido un pecador!
Mi estómago revuelto ya no tiene que votar; alcanzando con mis manos la inercia del lugar, me intento sujetar.
Tú eres las alas que me salvan de la oscuridad.
Tus cabellos negros los recuerdo ya; sé que a tu cuerpo tengo que llegar.
El grito de tu voz me hace sonreír, y tu mirada me llena de culpabilidad.
¡Sé que soy un pecador!
Te amo porque soy un pecador, y tú eres las alas que me salvan de la oscuridad.
Cabellos negros por doquier; te amo siendo un pecador.
¡Soy pecador! ¡Soy pecador!
¡Te amo siendo un pecador!
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Editado: 16.08.2026