2024
Escuchen cómo cierto bulto truena,
como esa seca flora se estremece.
Los crujidos se elevan desde el suelo
al tiempo que el bulto desaparece.
La peste teme de esa reina y rey,
quienes devoran entre siete y trece.
Desde todo vuelo y cada lugar,
besan a la mugre hasta que anochece.
Giremos con la fortuna-condena,
veamos como al desierto embellecen.
No se privan del hambre, pues los muertos
en sus dominios siempre prevalecen.
Consumen a la peste, cuerpo y sangre,
para contentar su prole creciente.
Sus nidos son de espino y de bacteria;
fuera, saben quién muere tan reciente.
Reina y rey dichosos, destriparían
al más grande y pestilente bovino.
Su natura hambre les hacen batir
hasta su trono podrido y genuino.