2024
Fíjense, cabras que tocan las flautas,
de que sus tlaloques sigan bailando.
Deben seguir contentos, añorando
desde el calor, tentar las lluvias cautas.
Logremos que todos sigan las pautas,
para unirnos a la sequía, cuidando
que los tambores suenen, y asolando
malas hierbas y criaturas incautas.
Cuando se revele la blanca luna,
vamos a recitar la dulce cuna
para compensar nuestro pulmón lleno.
Nos dirigiremos hacia la sierra.
Cuando oigamos una voz en la Tierra,
sabremos que llegamos a su seno.