2025

La memoria me asaltó y arrastró
de vuelta a ese día de primavera:
cuando estaba distraído, un zumbido
abrasó mi mente como a papel.
Una vez suelto de la mente en blanco,
giré, busqué a la fuente de aquel bello,
el que navegaba desde mi nuca
A mi oreja; sonido como hormigas.
Besó las flores, venía de paso,
siguió zumbando de, creo, contento.
las flores se abrieron y le cantaron;
recuerdan desde entonces, en sus fibras
este temblor; tal como lo sentí,
pues mis ojos grabaron con aguja
una magia tan audaz, para ser.
Plumas lentejuelas, alas de velos,
colores de bailarina oriental.
Voló muy, muy lejos, sin despedirse.
Me hizo pensar: que bellas son las cosas
Que terminan, incluso en la memoria.
A propósito del calor, las flores,
de la tierra regada, su olor húmedo,
a un año después, yo miré otro ser;
que descansaba sobre una ramita.
El simpático colibrí, descansa,
aparenta ser eterno, es hermoso.
Entonces fue a volar acelerado,
no conoce cuales son mil razones
por las que el mundo se puede acabar;
para él o ella, es átomo, como nunca
saber el significado de: "adiós".