Vástagos

CAPITULO I

“Muchos han comerciado con ilusiones y falsos                                                                                               milagros, engañando a la estúpida multitud” 

 LEONARDO DA VINCI

 

La vida transcurre y sin dudas es limitada, las historias que se narran siempre empiezan por la “causa”. Todo tiene un inicio al igual que mi inicio podría ser a partir de escuchar cierto caso y cogerle interés, pero no era así.

No estoy segura de cómo empezó “todo”, a pesar de que tengo una sospecha.

Nací con esto, de eso estoy segura. También estoy segura de que no es una mera ilusión, de que no es algo creado por mi imaginación o la imaginación ajena. También estoy segura de que a pesar de que esto es real, la mente humana se niega a entender y como ellos no me entienden lo niegan, por consiguiente no me creen, por causa de una situación con más poder que mí palabra, si ellos ya no me creen es así de fácil, aprender a vivir tu vida creyendo en ti misma, yo ya no creo en ellos. Lección aprendida.

Cuando se trata de convencer a una persona con la mente tan estrecha, a escépticos, que por cierto según veo y comprobé por mí misma eran todos, lo único que consigues es una visita al psicólogo. Suerte que pensaron que no estaba lo suficientemente loca y como no volví a tratar de hablar del tema con los adultos no volví a esa estrecha oficina en donde pensé que en verdad me volvería en la loca que todo el mundo trataba de convertirme. Como dije, la mente humana cree lo que quiere creer y es fácil engañarla aunque no soy la experta en eso. Quienes sí eran los expertos eran pues los magos e ilusionistas y personas como mi queridísima amiga Mey.

Ah, otra cosa de la que estoy segura también es de qué, mi habilidad es beneficiosa y si no dejaran de llamarme loca o atentaran contra mi seguridad psicológica y mi autoestima lo seria para muchos más por lo que no me arriesgaba, no por lo beneficiosos sino porque no me gustaba resultar herida.

Nadie sabía de lo que yo era capaz y como nadie lo sabía era obvio que la causa era una sola. Ya no se los confiaba más. No tenía por qué hacerlo.

“Beneficios”, esa era la palabra clave del mundo. O al menos eso es lo que creo y a lo que siempre estoy ligada, lástima que yo era de esas personas que fácilmente eran influenciadas, de esas personas que pensaban en el bien y estaban ciegamente confiando en la justicia.

Como creía con anterioridad, estaba segura de muchas cosas al igual que cuando la noche llega el día termina y viceversa. Pero tenía un problema. Las cosas de las que no estoy segura, retomare eso.

No estoy segura de cómo empezó, a pesar, de saber que había nacido con esto. No tres ojos o poder ver fantasmas, lo que sería genial y espeluznante; solo veía espectros pero era tan extrañas esas ocasiones que no es en lo que se basa mi vida, cualquier persona veía al menos un espectro en todo su tiempo transcurrido, pero ya en serio, no era eso. No nací con una cola, colmillos, garras o cuernos. Ni de asomo demonio o ángel o hombre lobo o vampiro, lo que hubiera sido estupendo. Pero no era eso tampoco.

Imagino que no sería la única en ser de esta manera, imagino que yo no sería la única, imagino, pero a quien quiero engañar. Busque en el famoso internet y lo único que encontré fue algo así como la hipnosis y sectas de esas personas locas que afirmaban haber sido abducidos por extraterrestres para después obtener habilidades extrañas, era increíble hasta donde llegaba su imaginación. Varios médicos podían emplear la hipnosis pero no era tan sencillo, requería control mental, conocerte a ti mismo para después conocer a tus pacientes. No encontré algo parecido a mi curioso y particular caso aparte de la hipnosis. Odiaba eso y por ese mismo motivo no sé cómo empezó.

Lo explicare de esta manera.

Pongan en el mundo a una persona que dice que puede hacer ciertas cosas especiales, relaciónenlo con súper poderes, ahora digan que no está loca cuando te lo cuente, porque ya saben que es imposible. Es eso.

Una vez cuando tenía cuatro años, lo suficientemente pequeña para que tomaran mi palabra como un juego y una broma, confirme qué lo que yo hacía no era normal. Aquella vez cuanto tenía cuatro años fui raptada y no estaba en lo más mínimo asustada, curioso, teniendo en cuenta el asunto de “secuestrada”. Fue una persona africana hablando una lengua que no entendí y buscando el dinero de la cuenta de ahorros de mi padre. Oh Dios, no puedo creer que este recordando esa vez, claro que ahora aquel hombre ahora está en la cárcel con el cerebro casi vacío tratando de aprender cosas básicas como leer y hablar nuestro idioma en lugar de acosandome constantemente en mis sueños más no en la realidad, y si, como dije, vacío, cerebro casi vacío.

Veo recuerdos y puedo tomarlos, así de fácil.



Alejazul

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Editado: 04.08.2018

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