Vástagos del olimpo

Sueño De Vastagos

6

Sueño De Vástagos

Una noche estrellada se dejaba ver por las ventanas de la habitación nacida. Una hermosa vista que se mezclaba con el gran bosque del Harriman State Park, ayuda a los chicos a no pensar tanto en el irreal día que habían vivido.

—Con que semidioses. —dijo Selene, inerte en su litera, con la mirada perdida en el exterior iluminado —Eso… eso explica mucho, no creen.

—Tal vez por eso siempre fuimos anormales —bromeo Jason mirando a la nada.

—Saben —murmuro Thalía desde su litera con Aegidón a un costado —yo creo que algo bueno salió de esta tontería.

Ninguno respondió. Lo sabían, por lo menos ahora sabían la verdad y por lo menos nadie había muerto. Aun.

La noche estrellada desapareció, cambio y el brillante sol se comenzaba a asomar por las ventanas. El resplandor golpeo directamente a Selene, se despertó sin recordar el momento en el que se durmió, era la única en la habitación.

—Parece que nadie creyó que querría desayunar —pensó Selene, escaneando la habitación vacía.

Sin que le preguntaran, una melodía comenzó a resonar en la cabaña y una luz se dejó ver por el umbral de la puerta.

Al salir, Selene solo encontró el fuerte eco de su propia voz.

—Hola?

Trato de mantener la calma, pensó en todos los escenarios posibles:

«Tal vez salieron un momento» o «De seguro están afuera en el rio».

Pero nada resolvía su más grande duda.

—De donde carajos saliste —inquirió Selene, frente a un tocadiscos viejo y polvoriento.

De golpe, la oscuridad se cernió sobre la cabaña en el Harriman State Park como si el sol hubiese sido devorado, sus pensamientos se interrumpieron en cuanto lo escucho.

Un hombre estaba tocando la puerta, dio tres toques exactos antes de hablar.

—Puedes abrir… querida. —La voz del hombre resonaba, etérea y embalsamadora.

Selene comenzó a sudar frio, los vellos de los brazos se le erizaron. Se mantuvo en su lugar sin realizar movimiento alguno, una gota fría rodo desde la frente hasta la mejilla izquierda. Selene trago saliva y dio un par de pasos hasta topar con la puerta.

El hombre seguía allí, esperando paciente volvió a tocar, un solo golpe a la puerta regreso a Selene a tierra.

—Selene —murmuro el hombre activando las alarmas de Selene, como era posible que aquel hombre supiera mi nombre, pensaba Selene—. Selene… ábreme sí.

La mano de Selene se postro sobre la manija metálica, dudo por un momento, pero las palabras de aquel hombre habían logrado embalsamarla. Al abrir, una luz cegadora consumió la vista de Selene y un tirón la aparto de aquel hombre.

Antes de que aquella luz se consumiera, un cantico envuelto en eco capto su atención.

—Al norte… partirán… — entono la voz— y la respuesta… hallarán.

La oscuridad lo consumió todo.

Y, Selene, despertó.



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En el texto hay: fantasia, accion, mitologiagriega

Editado: 02.02.2026

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