Cuatro días después, Singapur recibió a dos familias que no acostumbraban a encontrarse en territorio neutral.
La ciudad parecía demasiado tranquila para albergar una reunión capaz de modificar el equilibrio entre dos organizaciones criminales que habían pasado décadas construyendo sus propios imperios. Los edificios se elevaban sobre las avenidas, los vehículos circulaban con normalidad y las luces de los hoteles comenzaban a encenderse mientras el cielo adquiría lentamente tonos anaranjados. Para cualquiera que observara desde fuera, aquella era solamente otra noche en una de las ciudades más importantes de Asia.
Para ellos, era diferente.
Xue Ning había llegado unas horas antes junto a Lin Meiyu y un pequeño grupo de seguridad. La reunión se realizaría en una propiedad privada reservada por La Puerta de Jade, aunque el lugar había sido elegido precisamente porque no pertenecía oficialmente a ninguna de las dos organizaciones. Una residencia moderna, discreta y suficientemente aislada como para garantizar privacidad sin parecer una fortaleza.
Xue Ning había pasado la mayor parte del vuelo leyendo.
No había necesitado hacerlo.
Conocía el expediente de Nikolas casi de memoria desde el día en que había recibido la propuesta, pero había vuelto a revisarlo antes de salir de Shanghái y después durante el vuelo. No buscaba información nueva. Buscaba contradicciones.
No encontró ninguna, eso no significaba que confiara en él.
Simplemente significaba que todavía no había encontrado una razón para considerarlo un enemigo y para Xue Ning aquello era suficiente.
La mujer permanecía de pie frente a uno de los ventanales de la residencia mientras observaba la ciudad desde el piso superior. Vestía un pantalón blanco de corte elegante y una blusa gris de manga larga, con el cabello negro descansando sobre sus hombros y los ojos color miel reflejando las luces que comenzaban a aparecer a lo lejos.
No llevaba ningún arma visible, pero eso no significaba que estuviera desarmada. Lin Meiyu permanecía cerca de la puerta.
—Llegaron.— Xue Ning no se giró inmediatamente.
—¿Los Asteriadis?
—Sí.
—¿Nikolas?
—Está con su padre.— indicó ella, Xue Ning asintió.
—¿Seguridad?
—La suficiente.
—¿Demasiada?— cuestiono, Meiyu sonrió ligeramente.
—Para ellos, probablemente.
Xue Ning finalmente se volvió.
—No quiero demasiadas personas durante la conversación.
—Lo sé.
—Ni dentro de la habitación.
—También lo sé.— dijo mirandole a los ojos para que se relajará, Meiyu se acercó unos pasos.
—¿Quieres que permanezca cerca?
Xue Ning la observó.
—No.
—¿Estás segura?
—Sí.
Lin Meiyu sostuvo su mirada durante unos segundos antes de asentir.
—Entonces no me moveré de la puerta.
Xue Ning no respondió, sabía que Meiyu no iba a alejarse demasiado y ella tampoco quería que lo hiciera. No porque tuviera miedo de Nikolas sino porque Xue Ning había aprendido a no dejar ningún punto completamente desprotegido.
Unos minutos después escuchó pasos en el corredor, no necesitó mirar para saber que alguien se acercaba. La puerta se abrió.
Primero apareció Konstantinos Asteriadis. Después, Nikolas. Xue Ning levantó la mirada.
Era la primera vez que lo veía en persona, el expediente no había mentido.
Era alto, considerablemente más de lo que había imaginado al observar las fotografías. Medía cerca de un metro ochenta y ocho, llevaba un traje oscuro perfectamente ajustado y su cabello castaño estaba peinado con la misma precisión que mostraban las fotografías. La barba estaba cuidadosamente recortada y sus ojos azul profundo recorrieron la habitación antes de detenerse en ella.
Xue Ning sostuvo su mirada.
No sonrió, lo cual contrastaba con la sonrisa relajada y despreocupada de Nikolas. Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada.
No fue una mirada romántica, ni siquiera fue especialmente cordial ,fue claramente una evaluación. Ambos estaban haciendo exactamente lo mismo.
Observándose. Midiéndose.
Intentando descubrir qué había detrás de la información que sus respectivas familias habían recopilado, Nikolas fue el primero en romper el silencio.
—Xue Ning Zhao.
Su pronunciación fue sorprendentemente correcta, ella inclinó ligeramente la cabeza en forma de salido.
—Nikolas Asteriadis.
La voz de Xue Ning era tranquila, más tranquila de lo que él había esperado, Konstantinos miró a ambos.
—Creo que deberíamos dejar que hablen.
Shen Guowei, que había permanecido unos pasos detrás de Xue Ning asintió.
—Estoy de acuerdo.
Los adultos, más adultos, abandonaron la habitación. La puerta se cerró y de pronto, Xue Ning y Nikolas quedaron completamente solos, durante unos segundos permanecieron donde estaban. Nikolas observó la puerta y después volvió a mirarla.
—¿Siempre eres tan silenciosa?— cuestiono él tratando de crear una ligera burbuja de confianza, Xue Ning caminó hasta una de las sillas y tomó asiento.
—¿Siempre haces preguntas innecesarias?— fue su respuesta, corta y fría. Una sonrisa más amplia apareció lentamente en el rostro de Nikolas.
—Supongo que eso responde mi pregunta.
Él tomó asiento frente a ella, la mesa que los separaba era amplia pero no demasiado. Xue Ning había elegido deliberadamente una posición desde la que pudiera observar sus manos y su expresión al mismo tiempo.
Nikolas pareció darse cuenta pero no comentó nada.
—Bien —dijo él—. Supongo que deberíamos hablar.
—Eso parece.
—Nuestras familias quieren que nos casemos.
—Sí.
—Tú no quieres.
—No.— dijo sin vacilar, sin dejar reposar la preguntar, Nikolas arqueó ligeramente una ceja.
—Al menos coincidimos en algo.— Xue Ning permaneció seria.
—No quiero que interpretes mi negativa como una ofensa personal.— dijo con educación mirándolo a los ojos.
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Editado: 11.08.2026