Venganza en directo

CAPÍTULO 6.4 : LA PRIMERA PUESTA EN ESCENA

Jan sonrió inesperadamente, un poco, pero de verdad.

—¿Tiramisú?

—El mejor cumplido que he recibido de un chef.

Él se rio. De verdad. Y Mía capturó el momento.

—¡SÍ! —gritó ella—. ¡Eso es! ¡Sigan!

—¿Seguir con qué? —Lara estaba confundida.

—¡Hablar! ¡Reír! ¡Sean ustedes mismos! —Mía disparaba sin parar.

Félix añadió:

—Jan, cuéntale algo. Lo que sea. Tu peor desastre en la cocina.

Jan pensó un momento.

—Una vez intenté hacer cocina molecular. ¿Has oído de eso?

—¡Claro!

—En lugar de caviar, salió algo parecido a un moco alienígena. Verde. Que se movía.

Lara soltó una risita.

—¿Se movía?

—¡Lo juro! Félix fue testigo. —Jan la miraba, sonriendo—. Tuvimos que tirar todo el recipiente. Simplemente... tirarlo. Nadie quiso lavarlo.

—¡Estás inventando!

—¡No! —Levantó la mano como si jurara—. La peor experiencia culinaria de mi vida.

Lara ahora reía sin contenerse.

Y Jan la observaba mientras reía, y algo en su rostro se suavizó. Apenas perceptible, pero estaba ahí.

Mía capturaba todo. Foto tras foto.

—Perfecto —susurraba a Félix—. Esto es oro puro.

Después de una hora de "dirección", que incluyó doce poses más torpes, dos bebidas derramadas por accidente y un casi tropiezo con una silla, Mía finalmente anunció:

—¡Descanso! ¡Quince minutos!

Lara y Jan se separaron hacia diferentes lados del café: ella al baño para revisar su maquillaje (se había corrido por la risa), él a la barra para pedir algo frío (estaba sediento por el café y la tensión).

Félix se acercó a Jan y le dio una palmada en el hombro.

—Jefe, lo estás haciendo genial.

—Me siento como un mono amaestrado.

—Un mono amaestrado que está salvando su negocio —corrigió Félix—. Además, no te veía tan relajado desde hace mucho.

Jan quiso protestar, pero no pudo. Por alguna razón, después de los primeros minutos incómodos, hablar con Lara había sido... ¿agradable? Era divertida. No tan arrogante como esperaba. Genuina, cuando no intentaba ser "TravelWithLara".

—No es tan terrible como pensé —admitió en voz baja.

—Estoy impactado —Félix fingió sorpresa—. ¿Quién hubiera pensado que una persona es mucho más que su blog?

—Cállate.

Félix se rio y pidió limonadas para ambos.

Al otro lado del café, Lara se miraba en el espejo del baño. El maquillaje aguantaba, el cabello estaba decente, pero sus mejillas estaban rojas.

Por la risa, se decía a sí misma. Solo por la risa.

No por cómo Jan la miraba cuando reía.

No por cómo su mano en el respaldo del sofá se sentía casi como un abrazo.

No por cómo su corazón latía cuando sus rostros estaban demasiado cerca.

Eran solo nervios. Adrenalina. Cansancio.

Mía entró y la vio frente al espejo.

—Oye. Lo estás haciendo muy bien.

—¿Te refieres a mentir profesionalmente?

—Lar... —se acercó y le puso una mano en el hombro—. No estás mintiendo. Solo... estás dejando que él vea a la verdadera tú. Lo que escondes detrás de la marca.

—¿Y si la verdadera yo es aburrida?

—Se rio de tus chistes durante media hora. —Mía sonrió—. Confía en mí, no eres aburrida.

Lara miró a su amiga.

—Es raro que me... ¿guste? ¿Hablar con él?

—¿Por qué es raro?

—Porque se supone que deberíamos odiarnos.

—El odio y el interés no siempre son opuestos —Mía guiñó un ojo—. A veces son dos caras de la misma moneda.




Reportar suscripción




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.