Venganza, Justicia Y Cuentas Pendientes

EL DESTINO

Ella corre tambaleándose un poco sobre la avenida resbaladiza. Se detiene un rato para descansar, su tobillo le duele mucho, ya que unas cuadras antes se rompió el tobillo al bajar del puente. Por un momento, siente miedo pero recuerda que tiene que seguir adelante… no debe abandonar su misión.

Vuelve a tomar aire para contener el dolor de su tobillo roto, al correr de nuevo.

Tiene que seguir, no puede vacilar. Corre como si la bestia estuviera detrás suyo. Aprieta con más fuerza la manigueta del maletín que lleva consigo, como si fuera su propia vida.

Su vista se encuentra algo borrosa por el cansancio y por la lluvia que le golpea en la cara. Suelta un suspiro al ver que ya falta poco para llegar a su destino y también a su libertad.

Las luces de neón de los carteles, la lluvia, el metal algo oxidado y retorcido que conforman el túnel hacia la ciudad Overlord, están cerca. Sus ojos se dilatan al ver el ascensor que la llevaría al final del camino de su misión.

Sintió algo de amargura al recordar porque la habían asignado para esto, pero ya no había marcha atrás; había avanzado mucho más de la cuenta. Recordó cuando en aquel laboratorio le había modificado toda su estructura haciéndola casi inhumana, solo para esta misión.

Las docenas de veces que tuvo que soportar el dolor de las operaciones que la harían especial para este momento. Pero al final del camino… no resultaron tan eficientes.

Su sistema le indicaba que debía bloquear esos sentimientos que la identificaban, que aún era humana. Gruño al ver el daño que le habían hecho a su persona. Pero ella sabía que ya no era, en un 50%, un ser humano común; que le habían dado un poder que va más allá de los esquemas de lo humano.

Por sus largos mechones de cabellos oscuros goteaba el agua que, también, rodaban por su rostro. Avizora, una pequeña luz que atraviesa el callejón oscuro al otro lado del ascensor.

Vuelve a tomar fuerza para seguir corriendo. Mientras corre ve los anuncios grandes de neón, de los edificios de la ciudad, que se encuentran en la superficie. Toma el maletín y ésta vez lo presiona contra su pecho, recordando que cuando llegue a su destino por fin va a ser libre de esa carga tan pesada.

Ella ahora se encuentra entre el gran ascensor que la llevará a la superficie, es decir a la gran ciudad. Una gran muchedumbre está a la espera de que baje el ascensor.

El ascensor se detiene, y la muchedumbre entra con tanta prisa que apenas puede encontrar un lugar para esconderse entre la gente. Se pone en marcha, su respiración todavía está algo agitada, una vez en la superficie, la muchedumbre que abandona el ascensor desaparecen tan rápidamente entre las luminosas avenidas.

Vuelve a suspirar e intenta volver a ponerse en marcha, pero su tobillo la hacía cojear. Saca un pañuelo de su bolsillo para enjugar las gotas de lluvia de su rostro. Mientras camina sobre el puente elevadizo, recordó las incontables aventuras que había tenido cuando era una humana.

La vibración magnética del puente le avisa que pronto va a llegar a la parte más oscura y prohibida de la gran ciudad, donde solo los valientes son capaces de entrar.

Ella cierra los ojos, da un respiro profundo, mientras aprieta, por última vez, el maletín de su importante y arriesgada misión, con ese poco alivio se permite volver a mirar hacia atrás por última vez……

Un sonido carrasposo revela que ha llegado a su destino, el puente le abre paso entre la oscuridad de otro elevador que está lleno de rostros algo misteriosos y desconocidos. Se abre paso entre ellos y se instala para bajar hacia la parte baja conteniendo un poco el aire.

“Nivel suburbano –Asignación de lugar. Procedan con cautela”, anuncio una voz digitalizada por el intercomunicador del ascensor

La extraña multitud se dispersa luego de haber llegado a su destino. Se coloca su capucha de tela sintética oscura para que no ser reconocida. Como animales en peligro se escabullen entre todo el mercado lleno de gases y luces de neón, de color verde limón.

En ese preciso instante, en que ella se dirige hacia el edificio a entregar el maletín, lo ve: Una silueta sobresale entre la multitud que camina de forma monótona.

Traga saliva, comienza a sudar frio otra vez, su respiración le indica que ha vuelto ese miedo que le hace helar los huesos……

La silueta comienza a desplazarse con cautela. Su fisonomía a duras penas le daba el tiempo de dar la vuelta y salir corriendo, hasta más no poder. El olor a sangre fresca se puede sentir, apenas a unos pasos…… Un rojo carmesí sobresale de su pecho, tanto, que resplandecía con los anuncios de neón color verde limón, de los edificios…….

Ella reconoció la sádica y temeraria expresión de esos ojos rojos carmesí. La silueta esbozo una sonrisa que la dejo sin respiración. La capucha le tapaba el rostro; pero, aun así, el brillo de esos ojos sin vida y su sonrisa, resaltaban en medio de esa fuerte llovizna.

Apretó con fuerza el maletín, empieza hacerse camino en medio de la gente. Trata de huir.

La lluvia caía con más fuerza, tanto que le era imposible correr sin resbalarse. Una niña interfiere en su camino con su pelota, haciéndola caer al suelo y el maletín sale disparado hacia una cierta distancia de ella. Vuelve a mirar hacia atrás. La silueta sigue acercándose, el miedo y el terror la asfixian.




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