Venganza Millonaria

Capítulo 4: Aliados

Monique

Realmente esta noche no ha sido para nada lo que pensaba. Lo menos que iba a imaginar es que alguien me iba a identificar, siempre pensé que entre tantas personas nadie se iba a dar cuenta de que yo no era realmente una invitada. No es que anduviera con un cartel que dijera Greta Green en la frente como para que alguien la conociera dijera "ohhh no esta no es Greta".

Según mi propia amiga, este tipo de eventos era solo blah blah blah y tomar vino y champaña y que todos estaban en sus propios asuntos. Pues finalmente no resultó así. Nada, en lo absoluto.

Sin duda, entre todas las cosas, jamás pasó por mi cabeza que este hombre me siguiera, prácticamente me obligara a hablar con él ya que me seguía como un perrito y, sin pedirme explicaciones de porque usaba otra identidad, parecía estar sumamente interesado en mi. Yo le echo la culpa a que en estos eventos solo viene gente millonaria, aburrida que ya todos conocen, así que yo debo parecer una novedad 

¡Yo que no quería resaltar! Pero francamente no sé qué hice para que este hombre, primero me escuchara decir el nombre de Greta, me siguiera y segundo no me dejara en paz. Yo con tantos planes, tantos problemas en mi cabeza y se acerca este ser jovial, despreocupado y casi divertido.

Oh si él se veía que la estaba pasando super bien, con su traje costoso aunque se veía un poco más simple que el resto, pero seguro era hecho a mano con hilos de seda. Su look era diferente, su peinado relajado, la sonrisa que no abandonaba su cara y su encanto. 

Porque era muy encantador, así como desesperante. ¿Cómo terminé accediendo a bailar con él? Aún no lo sé, realmente escapa a mi comprensión, y si bien algo dentro de mi me decía que él era inofensivo… no me podía arriesgar. Tardé mucho tiempo en armar este plan, este primer paso como para arruinarlo al primer momento que puse un pie aquí. Era ridículo.

Sin embargo, su intromisión parecía casi un juego para él ¡Si supiera lo que está en juego! Él con sus ojos brillantes, su cara amable, su imponente porte, una pequeña barba de pocos días, su actitud juguetona, y lo peor… su estúpido ¡Estupidamente enloquecedor acento francés! Es como si el mundo supiera que yo tengo una debilidad y me la aplicó.

Siempre soñé con ir a Francia, pues toma Moni, toma un francés bien molesto en la primera oportunidad, justo cuando no necesito distracciones. Quizás pueda evitarlo, quizás cuando termine de hacer lo que tenga que hacer pueda huir y salvarme de bailar con él. Un baile me pidió ¿En qué época estamos? ¿La era victoriana? Es solo un hombre, pienso, y los hombres solo engañan… no si yo los engaño primero. 

Francamente su nombre no me suena ni su cara, ¿Pero qué voy a saber yo de ricos y famosos? Estuve años detrás de una cocina y un horno, a mi háblenme de recetas, de frutos, de esencias y aderezos, nada más. Nada sabía yo de quienes frecuentaban estos lugares, solo de una persona, la razón por la que vine. Me vine al baño simplemente para huir del encantador francés y de sus preguntas curiosas.

Veo en mi mano el tatuaje de la mariposa, yo pedí ayuda mariposa, por el momento no la estoy obteniendo, pero confío en ti, pienso. Me coloco un poco de agua fría en la cara, me arreglo el vestido y echo una última mirada a mi look para constatar que estoy presentable.

—Vamos Moni, tú puedes, a la carga— susurro a mi reflejo en el espejo y con la cabeza en alto me dispongo a salir. 

Al fondo veo el grupo donde está mi objetivo, es un grupo completo y exclusivamente formado por hombres, todos con ropas negras, camisas blancas y corbatines, parece copiar y pegar, uno igual al otro. Casi todos son mayores y con seguridad entre todos son más ricos que toda la población de la ciudad junta. Estoy segura que no están aquí para donar dinero, sino para hacer parecer que son buenos y caritativos frente a los demás, cuando explotan a su gente y quizás hasta roban.

Pero son hombres de bien para el mundo, hombres de sociedad, pilares de la ciudad. Necesito hablar con uno en particular pero tengo que separarlo del resto. No es que pueda llegar y decir —Buenas noches ¿ustedes me permitirían hablar con él a solas?— en lo absoluto, soy solo una chica, una además que está infiltrada, de polizón en la alta sociedad. 

Pero tengo un plan, se los hábitos de estos señores los he estudiado y ahora es momento de que mi tiempo de investigación rinda sus frutos. Los hombres están en una esquina y unos fuman cigarros, otros tabaco, pero uno de ellos particularmente está fumando un tabaco en especial, debe ser increíblemente costoso, hecho a mano y sin duda importado.

Si, mi objetivo, el hombre más joven del grupo es un absurdo amante de este vicio. Lo sé porque he trabajado para él aunque no me ha visto. He hecho de mesera en varios eventos donde él ha estado cerrando negocios, riendose con los otros o plenamente aburrido. 

Conozco todo lo que tengo que saber de él. Y si algo sé es que fuma en estos eventos y siempre de forma casual. El olor de sus ropas lo delata y algo me dice que no iba a poder fanfarronear con sus amigotes el hecho de tener un puro exclusivo… así como también no podía dejar de intentar romper las reglas.

Pues en este espacio cerrado no está permitido fumar, es profundamente sancionado, no que a él le importe, claro está. Es el tipo de hombres que cree que está por encima de todos. Así que aquí está mi ventaja y mi forma de alejarlo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.