Venganza Millonaria

Capítulo 22: Respuestas

Baptiste

Desde que llegué estaba aterradoramente nervioso. Por dios tenía días sin verla luego de besarla en mi departamento y de ser el pobre diablo más feliz del mundo. Una parte de mí quería lanzarme como desbocado a ella, hacer todo para enamorarla. La otra parte sabía que no estaba tratando con una mujer simple, una mujer como no conocí antes.

No es que tuviera dudas ¡por favor no! Si en poco tiempo de conocerla ella había despertado en mi esperanzas que no había pensado volver a tener. Mi mente trabajaba rápidamente en soluciones, en ideas, en obras y mi creatividad estaba al límite. Ella era sin duda mi musa, no era un decir ni una idea para tenerla cerca. Yo realmente la necesitaba. Y mi corazón… era feliz como nunca fue.

Pero en cuanto la vi hoy llegar a la fiesta a la que la invité… entendí que ambas partes tenían razón. Monique me hacía vibrar de felicidad… pero además de eso, ella era plenamente consciente de lo que me hacía.

Sabía el poder que tenía en mí y en como usarlo. Se movía como un felino a su presa y yo no podía quitar mis ojos de ella. Cada vez que me hablaba me dejaba con la garganta seca. Estaba tan nervioso de que no llegara, de que no me acompañara hoy… y ahora que la tenía al frente me sentía más nervioso aún. 

Cuando se quitó el abrigo me di cuenta de que tenía una tarea terriblemente difícil por delante esta noche: estar con semejante tentación. Monique estaba vestida de oro y brillaba con luz propia. Juro que su luz me cegaba, y ella lo sabía perfectamente y en su mirada veía algo más, algo que no sabía descifrar.

No podía hacerlo porque mi cerebro estaba embotado, observando a semejante diosa, tanta belleza mientras ella me veía mordiéndose los labios. Yo recuerdo como se sentían sus labios en los míos cuando la bese en el estudio. Ahora cada vez que paso por mi estudio, no puedo trabajar, solo me quedo sonriendo ahí, como un tonto en el medio del espacio.

Por supuesto que de solo dar dos pasos en la fiesta tenía que aparecer el imbécil de Phil soltando su encanto y palabrerías dulces. Felicitaba a mon coeur y le decía cosas que no entendía. Me molestaba más de lo que estaba dispuesto a admitir. Jamás me había pasado algo así ¡Jamais! Pero Phil Heller sacaba lo peor de mí. ¡Yo que era un hombre tan tranquilo, calmado y sonriente! Aquí estaba con ganas de golpear a este reverendo imbécil.

¿Un artista violento con ganas de golpear a otro? ¡No se había visto algo así! Soy un artista, no un matón de calle. Pero además… ¿Qué le iba a hacer? ¿Caerle a pinturas encima? Yo no podría pelear con él, porque además de todo, ella tiene un acuerdo con él. Uno del cual además no tengo ni una milésima parte de conocimiento. 

No sé que me producía este señor solo de verlo, me provocaba desaparecerlo del mapa. ¿Es que tiene que estar en todo lo que estoy con ella en esta ciudad? ¿Acaso no tiene nada que hacer?. Debe ser por su actitud de que es el dueño del mundo.

O por como me mira de forma burlona, especialmente cuando se acerca demasiado a ella, o cuando ella sonríe, voltea a mirarme y le encanta mi expresión. Odio profundamente verla cerca a ella, tocando su piel… lo detesto.

Lo que más me molesta es como la observa cuando nadie está atento a él, aunque yo cada vez que estoy con ella y él aparece en un lugar, no lo pierdo de vista. Puede meterse conmigo todo lo que quiera, buscar molestarme, meterse en mi cabeza, pedirme un cuadro que no le quiero dar… pero él la ve a ella como si fuera un objeto, una simple cosa.

No me pasan desapercibidas la miradas que le da, como ve a su escote como pareciera desear estar a solas con ella y en su mente pensara todas las cosas que haría, con anticipación, mordiéndose el labio. Eso me hace ver rojo y querer separarla de él a toda costa.

Desafortunadamente, Monique parecía tener una especie de entendimiento con él, el cual ella clama que son puros negocios. No porque él fuera demasiado atractivo, brillante o el mejor hombre del mundo; sin embargo, lo necesitaba, para qué… no lo sé. Me repito… ella está conmigo. Ella quedó en tener una relación falsa conmigo solo para alejarlo.

Eso es algo bueno, un punto que jamás debo olvidar. Finalmente, nos separamos de él y cuando coloco mi mano en su cintura y siento mis dedos presionando la deliciosa tela de su vestido, su perfume y el roce de sus cabellos… nada más me importa. Luego ella se disculpa y me da un suave beso que en un milisegundo… me hace olvidar de Phil, de la fiesta, del evento y de todo lo demás. 

Camino con ella como si estuviera acompañado de un ángel y cuando alguien me pregunta por ella sonrío diciendo que es mi musa, la razón de porque estoy pintando de nuevo. Todos sonríen y yo la sostengo más a mi lado, presionando a mi costado, ella no se aleja sino todo lo contrario acerca su cuerpo al mío y yo… deliro de felicidad. 

Claro que este no era un evento de puro placer, desafortunadamente. Era obvio que me iban a atacar posibles compradores, dueños de galerías, otros artistas, organizadores de eventos entre otros. Todos como cuervos sobre una nueva presa. No es algo que me haya molestado particularmente antes, pero ahora solo quería estar con ella.

Monique sin molestarse me da espacio y veo como varios me arrastran lejos de ella, hasta no poder verla. Demonios, que ganas de salir de aquí. Los dueños de Million me enseñan el nuevo espacio, toda la capacidad, detalles de organización, iluminación y tooooodos sus grandiosos planes para este centro de exposiciones. 




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