Venganza Millonaria

Capítulo 45: Aceptar no es ceder

Baptiste

No no, no esto no puede estar sucediendo, me repito continuamente, pareciera que en vez de estar ganando la batalla la estuviéramos perdiendo trágicamente. Nos estamos comportando como perdedores, bailando al son que nos tocan estos imbéciles y francamente no lo puedo soportar. 

Pero más allá de eso, no soporto la idea de estar lejos de ella, ni siquiera teóricamente ni siquiera como parte de una farsa. No quiero no decirle al mundo que ella está conmigo. Es como si mi cuerpo, mi mente, mis propios labios no lo pudieran decir. Es algo que va más allá de mí. 

—No estoy de acuerdo mon coeur, tiene que haber otra solución. No es posible, simplemente no lo quiero hacerlo no no debemos, no es justo—- le digo por quincuagésima vez. Esto es el colmo. 

—Francesito...—  dice ella casi rogando. Me gusta que me diga así, pero en este momento no quiero escucharlo.

—No no puede ser... Se supone que habías hecho esta maniobra peligrosa de ir a casa de la novia de Felipe, justamente para evitar todo esto, para protegernos, para que tuvieras información y los derrocaras. Yo estoy totalmente seguro mon amour que tú puedes lograrlo, qué podemos lograrlo, tú obtienes tu venganza, yo mantener mi nombre y mis obras seguras. Sin caer en el chantaje de estos seres infernales... ¡Ellos no nos pueden dominar! ¡Ellos no pueden tener la razón! Sí accedemos a lo que ellos quieran... ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Estaremos siempre jugando su juego? Ellos ya te han arruinado la vida, te han hecho sufrir... Hay que ponerle un parado a esto—  clamo angustiado. Sé qué es lo que ella no quiere escuchar, pero es lo que siento. 

—Baptiste... No vamos a hacer lo que ellos quieran... No vamos a acceder a sus demandas, no vamos a acceder a sus chantajes... Todo lo contrario, vamos a hacerles el juego, vamos a jugar con sus propios retorcidas reglas. Vamos a hacer que ellos crean que estamos separados, que yo accedí el pedido de Felipe y nos alejamos— me dice convencida. 

—Monique por favor no me digas que vas a volver con él... no me digas que realmente lo estás pensando, no lo podría... No lo podrá soportar, creo que mi corazón se rompería en pedazos... por favor—  le suplico. Siento la boca seca, cómo si las emociones no pararan, como si fuera más allá de mí y tomarán control de mi mente, como si fuera una entidad aparte, dirigiéndose como quieran y desean. 

Ya no estoy en control, ya no estoy al volante, ya no sé qué es lo que se desea expresar en esta pieza. Jamás imaginé estar metido una situación así... ¿Pero y qué pasaría si esto hubiese ocurrido y yo no la conociera?

Estaría perdido, doblemente, mi reputación y mis obras se harían por perdidas... Y mi corazón estaría muerto cómo estuvo antes sin saberlo. Porque solo Dios sabe que este pobre corazón late por ella y nada más por ella. 

Ella se acerca a mí, sus ojos oscuros bien abiertos. La he estado evitando desde el momento en que me dijo su plan, inconscientemente estado dando pasos y pasos atrás, en este departamento que me es casi desconocido, dónde habita Caro.

Mi cuerpo reacciona, va alejándose instintivamente a las palabras que yo me decía rechazándolas. Ella me daba mi espacio, sabía que necesitaba pensarlo. Que yo era un hombre que la iba a apoyar, pero que también tenía decisiones propias, y que me iba a oponer sin duda. 

Pero ahora ella estaba cerca de mí, y toda esa, pero toda esa proximidad, me cubría, como algo cotidiano, como algo parte de la rutina, como si fuera un recuerdo de infancia, un olor agradable qué te lleva a tiempos mejores. Y demonios que todo tiempo es mejor con ella, no importa si es pasado, presente o futuro. Ella acaricia mis mejillas, colocándose en puntas de y me miraba con adoración. 

—Jamás… quiero que me escuches Baptiste Katz... Jamás yo volvería con él, y jamás te dejaría ti por él, ni siquiera por un plan, ni siquiera por una venganza, ni siquiera porque haciendo eso yo borraría todo mi pasado de dolor, ni de mentira. Nunca lo haría, simplemente no puedo. Pero Felipe lo que me dijo es alejarme de ti, no que fuera con él. Y ese es el punto del que me voy a agarrar con uñas y dedos—  confiesa y evidentemente creo en ella. Suspiro casi derrotado. De repente escucho una voz de atrás qué me saca un poco de este momento.

—No es que yo quiera interrumpir a la parejita feliz, pero... Moni tiene razón Baptiste. Tenemos una información crucial, sabemos lo que quiere hacer. Sí, sí, tu encuentro y el encuentro de ella con rata inmunda horrible, honestamente no debió suceder. Felipe tiene la habilidad de aparecer y desaparecer de una forma en que no la podemos controlar. Pero la realidad es que él nos soltó una información que creo que ni estaba consciente de hacerla—  dice Caro. Está sentada en el sofá, los pies apoyado en la mesa y tiene el celular en su mano, como siempre. 

—¿Quieres decir que esto está fuera de su plan? Yo pensé que estos tipos con los que tratan eran gente muy planificada y organizada. El crimen organizado literalmente... Consideras que nos dio información, ¿qué se le escapó? ¿Es eso posible siquiera?—  pregunto anonadado. 

—Lo estuvimos conversando y sin duda Felipe tiene un defecto muy grande, es decir, tiene muchísimos, una barbaridad, una tonelada. Pero el mayor defecto, su punto débil, es su ego. Él quiere ser el mejor, quieres ser alabado, quieres ser querido, quiere ser respetado, así no haga absolutamente nada por merecerlo—  dice Moni explicándome y supongo que después de estar tanto tiempo con él tiene que haberlo entendido, ella es la que tiene información de este enemigo que tenemos ahora. 




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