Venganza Millonaria

Capítulo 56: Mariposas y escorpiones

Monique

 

Juro que por un momento no escucho nada más, en mi mente quedaban grabadas las palabras de que yo ya no servía para nada y era una simple testigo, un cabo suelto que tenía que ser eliminado. Vagamente, era consciente de qué mis labios pronuncian el hermoso nombre francés de mi amor, una y otra vez, como si fuera una plegaria, una hermosa plegaria. 

Pero de repente apareció otra palabra, un sonido agradable que retumban mis oídos. Mariposa. Mariposa… en la voz de mi agresor ¿Qué? ¿Qué sucedía?

—¿Es eso... Una mariposa en tu mano?—  me repetía él nuevamente, ahora jalándome para verme de frente. 

—Eso no es un tatuaje ¿verdad?—  decía y su expresión era extraña, yo no sabía decir qué transmitía. 

—No... Realmente no es un tatuaje—  dije y francamente no sé por qué lo dije. Supongo que eran mis últimos momentos, sentía que no valía la pena guardarme nada más. Además, no tenía por qué negar A quién me había ayudado. Así haya un año, había hecho una promesa, todo lo había hecho con su ayuda. 

Douglas cerraba los ojos y por un momento se olvidaba de su arma mientras estrujaba la cara, dando vueltas como perdido, cómo si su plan hubiese cambiado y no supiera qué hacer. De improvisto veo un movimiento rápido, y como flash ante mis ojos, Douglas caía de bruces, con un gran golpe en su cabeza, una silla que se rompió en pedazos impactando contra la cabeza de él. 

Caro temblaba mientras tomaba el arma. No sé cómo se había soltado, la última vez recordaba haberla visto caída. Pero aquí estaba, cómo el ave fénix renaciendo. Esta mujer es impresionante, pero después de todo lo que había escuchado de su pasado… no podía sino maravillarme. Parecía agotada y golpeada, un pequeño rastro de sangre en su boca y en su cabeza.

—¡Caro!—  gritaba yo, ahora la situación estaba al revés, él ya no nos tenía, no éramos sus prisioneras. Mi amiga lo veía con odio, de sus ojos son chispas y cuándo Douglas se reincorporó, recibió otro golpe en la cabeza con la parte trasera del arma. Yo no tenía conocimiento sí Caro sabía utilizarla, pero no me quedaba dudas de qué ella estaba preparada para todo. Y ya sin dudas fue y lo amarro rápidamente, mientras le daba un par de patadas más. 

Sin dejar de verlo me desató, y juntas lo amarramos a otra de las sillas. Cuando terminamos, yo quería abrazarla y consolarla, pero estábamos en un modo diferente, la adrenalina saltando nuestras venas. Él estaba atrapado, pero nos conocía, teníamos que llegar a un tipo de acuerdo, pues sí algo yo no estaba preparada era para acabar con la vida de alguien. 

En pocos minutos él estaba consciente de nuevo, vio su nueva situación, pero no parecía asombrado. Todo en este hombre parecía increíblemente extraño. 

—¿Qué sabes de la mariposa?—  le pregunto directamente y esperaba tener que rogarle o amenazarlo, pero él empezaba hablar como si nada, casi casi resignado. Suspira mientras me ve directamente a los ojos. 

—Yo vengo de un pequeño pueblo en un país del este de Europa. Durante la guerra había un pequeño grupo que había sobrevivido, unas mujeres. Francamente, no tenía lógica de cómo lo habían hecho... Parecía improbable para ellas haber logrado escapar de nuestros enemigos, y además habían ayudado a otras. Parece un ser una simple mujeres como ustedes... Pero había algo en ella, yo lo recuerdo cuando era un niño. Y todos aprendimos que había que tener cuidado de esas mujeres... Especialmente una, su líder... Solía tener un collar de mariposa, no sé porqué, pero eran asociadas con ese insecto—  dice él. 

Esto no lo vi venir. Caro y yo nos miramos, sabíamos que no éramos únicas que habían sido beneficiadas de ayuda, la diosa. Qué había otras mujeres que habían sido bendecidas con dones, además de mis amigas y de mí misma. Sin duda esto tenía que ser una de ellas, la pregunta es ¿lo podríamos usar a nuestro favor? Sí teníamos alguna ventaja, le íbamos a usar sea como sea. 

—Esas mujeres tenían ayuda, te lo puedo confirmar. Nosotras tenemos la misma— - digo yo con autoridad. Él se me queda observando y asiente, no sé qué es lo que él haya aprendido del pasado con esas mujeres, pero sabe que esto no es un juego. Hay algo real e irreal en nosotros, y es algo que no es para tomar a la ligera. 

—Tú no viniste solo a ayudarla ¿verdad?. Tú estás metida en esto, aquí hay algo más. Hay una venganza—  dice él. 

—Tú dijiste que seguías con tu jefe porque él siempre ganaba. Te puedo asegurar y lo sabes, por esto— digo señalando mi tatuaje en la mano —Que no vas a ganar. Así que tienes dos opciones: perder... O ayudarnos a ganar. Sí, eliges la primera, sabes lo que te espera, prisión en el mejor de los casos. Pero si eliges la segunda, no te podemos prometer perdón, ni paz, mi libertad... Pero sin duda estarás vivo, y podrías expiar tus penas—  le digo y Caro no le quita la mirada de encima. 

No sé si puedo lidiar con alguien del enemigo, tampoco si puedo perdonar a alguien que ha maltratado tanto, especialmente a mi amiga. La vida de Caro sin duda puede haber sido diferente si estos infelices hubiesen hecho algo. Era solo una niña, una pequeña niña.

Y aun con todos los desastres que vivió, las penas y las humillaciones... Aquí estaba confiando en mí, en nosotras, dispuesto a sacrificarse por nosotros ¿Acaso eso no lo hace alguien extremadamente excepcional? Alguien qué no conoció el amor... ¿dió amor? 

Como ya mencione antes, no sé hasta donde llegaré, la venganza requería tomar medidas extremas, pero también la sobrevivencia. Tener este hombre en contra y que ya sabe en lo que estamos metidas, o al menos lo intuye... Nos ponía en gran peligro a nosotras y a nuestros seres queridos. Y como dicen por ahí, tienes que tener a tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más cerca. 

Caro no protestaba, supongo que ella también entendía lo que estaba en juego. Ya no era solamente una venganza por el pasado... Era más cosas, nuestra felicidad, nuestras vidas, nuestros futuros. Douglas se ve resignado, casi que hasta pareciera que no tiene que tomar una decisión. Es interesante, el efecto y las consecuencias de nuestros actos. 




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