Viajar a Seúl sí que ha sido agotador. Por suerte mi prima ya me estaba esperando en el aeropuerto. Hoy estoy feliz: habrá luna invisible. Y eso significa que pronto volveré a Venus. Podré ver a mis padres.
—Hemos llegado, Anthe. Aquí vivirás —Stella abrió la puerta.
—Wow. Sí que es grande este departamento.
La verdad prefiero vivir sola, pero mi tía insistió demasiado en que me quedara con Stella. Estudia aquí en Seúl. El departamento tiene una vista hermosa al río Han. _Empiezo a vaciar mis maletas._
Mientras Stella conducía, me comentó que compró dos entradas a un concierto de una boyband. Quiere que la acompañe. Mi tía le dijo que la dejaría ir solo si yo iba con ella. _¿Qué mejor compañía que una persona con 1200 años, no?_
_Toc-toc._
—Stella, pasa.
Anthe —se sienta en mi cama— ¿sí me acompañarás, verdad?
—No lo sé, Stella. Estoy cansada. Además sabes que no me gustan los lugares con mucha gente.
—¡Anthe, por favor! Debes perder el miedo. Además, allí no encontrarás a ninguna persona que te haya conocido en su juventud. ¿Qué haría una ancianita en un concierto de K-pop?
—¿Acompañar a su nieta? —alcé una ceja.
—¡Por favor, prima! Es mi boyband favorita. Anthe, de verdad quiero ir. Es BTS. B-T-S. De verdad necesito ir. Será el concierto del año. Las redes estarán inundadas de anuncios y videos.
—Stella, con mucha más razón no iré. No quiero que mi cara aparezca en las redes para siempre —dije firme.
*Unas horas después*
Y aquí me ven. Alistándome para el concierto. Sí, Stella me convenció. Ya no aguantaba sus insistencias. Cuando Stella quiere algo, Stella lo consigue. Mi tía creía que no aceptaría, por eso le dijo eso a Stella. Pero en fin, ¿qué más queda?
Cruzamos media ciudad para llegar. Stella parecía una niña con juguete nuevo. No paró de hablar de su _bias_ y por qué le gusta BTS en todo el camino. De verdad, Stella sabe hasta el más mínimo detalle. También me dio ropa con el logo de BTS y un ARMY Bomb. _QUE ALGUIEN ME DIGA CÓMO SE PRENDE ESTA COSA._ En fin, me dejó como una ARMY hecha y derecha. No es que no me guste BTS. Tienen talento. Quizás tengo unas cinco canciones de ellos y solo sé distinguir a Suga. Pero si la vida te da limones, haz limonada. Así que a disfrutar. Quizás sea el primer y último concierto.
—Anthe, tranquila. Ya llegamos. No te vas a morir por ir a un concierto, ¿o sí?
—No exageres, Stella. Aquí a lo único que le tengo miedo es a perderme.
Para entrar al recinto esperamos quince minutos. Mi prima compró asientos en primera fila para observar TODO. Y cuando digo TODO, es TODO. Stella es como una cámara de vigilancia. El concierto está por comenzar y las ARMYs están gritando a no más poder. La verdad, ya me estoy emocionando.
*Tres horas después…*
El concierto estuvo genial. La verdad, creo que exageré un poco al no querer venir. No me arrepiento de ceder. Stella grabó hasta el último momento. Creo que quedé sin voz de tanto gritar. Y ahora me dirijo al baño. Tanta adrenalina sentí que me aguanté dos horas. Siento que mi vejiga explotará. Stella no me quiso acompañar. Está comprando quién sabe qué cosa. Me dijo que me dirigiera al fondo, a la derecha, donde hay una puerta. _Qué referencias tan bien detalladas_ —sarcástica—. Así que buscaré el baño por mi cuenta.
¿Dónde rayos está el baño? ¿Acaso esta gente no saca lo que tiene que sacar? Por fin, allí está. _Giro la manija._ Que está ocupado. No, no, ¿por qué? _Toco la puerta con insistencia._ ¿Qué hice para merecer esto? —dramática—.
_Alguien quita el seguro de la puerta._ En cuanto abren, entro más rápido que el rap de Suga. Oigan, ¿dónde aprendí eso? Ni siquiera soy ARMY. Bueno, qué importa. _Entro al baño sin mirar a mi alrededor, hago lo que tengo que hacer y salgo a lavarme las manos._
—¿Quién eres y cómo entraste aquí?
Termino de lavar mis manos para luego ver de dónde viene la voz.
_Ok. He metido la pata. Y tengo tres opciones:_
1. _Huir como loca y luego ser atrapada._
2. _Teletransportarme enfrente de…_
3. _Aceptar la realidad._
Alzo la vista al espejo. Y ahí está. Apoyado en el marco de la puerta del baño privado. Camisa blanca empapada de sudor. Pelo rosa húmedo. Y cara de “acabo de bajar del escenario y hay una intrusa en mi camerino”.
Kim Seok Jin. _Worldwide Handsome. En persona. A tres metros._
—¿Quién eres? —repite, ahora más duro—. Si no hablas, llamaré a seguridad.
1200 años. Dos doctorados. He sobrevivido guerras, plagas y a la familia Cass. _Y me va a atrapar un mortal de 27 años porque mi vejiga pudo más que mi sentido común._
La luna invisible es hoy. No puedo desaparecer ahora.
Así que sonrío. Como si no acabara de invadir el baño de un idol.
—Hola —digo—. Soy Anthe. Y creo que… soy Venus. Tu Venus.
Jin parpadea. _Una vez. Dos._
—¿Perdón?