La Razón de Ser, que es el origen de V.E.R., se puede definir como el impulso interior que nos lleva a expresarnos y dar sentido a nuestra existencia. No se trata de un placer básico, ni de una necesidad de supervivencia, sino de una motivación más profunda que surge desde nuestro interior. Por ejemplo, si la Razón de Ser de una persona es "contar", esto no se refiere a una actividad específica, sino a una necesidad intrínseca de compartir historias, transmitir información, expresar ideas o comunicar experiencias para dejar una huella en el mundo. Esta R.S puede manifestarse de diversas maneras según las habilidades, intereses y circunstancias de cada persona. A través de la dirección del Ego, la Razón de Ser puede adoptar diferentes formas, como la escritura, el cine, la música u otras formas de expresión.
La Razón de Ser es la respuesta personal a la pregunta: ¿Por qué estoy aquí y qué quiero aportar al mundo?.
No es compleja
Como puedes ver, la Razón de Ser es tan simple y básica que se puede explicar en pocas palabras, como en el ejemplo anterior de "contar". También puede ser "entender" o "ayudar", etc. Esto significa que nuestra R.S no puede ser algo complejo, ya que cuando nace en nuestro ser desde temprana edad, sentimos más su simplicidad que su complejidad. Sin embargo, podemos deducir a través de la fantasía del Fin Último(F.U) cuál es realmente nuestra R.S. Por ejemplo, cuando un niño dice que quiere ser bombero cuando crezca, podemos suponer que su R.S es ayudar; salvar vidas, entender, la parte de ser bombero es el fin último que el ego del sujeto ha comprendido como una forma de cumplir con su R.S. A medida que el niño crece, su R.S sigue siendo la misma, pero lo que cambia es el F.U, ya que a medida que comprende más el mundo, sabe que puede tomar diferentes caminos para realizar su R.S. Hablaremos más adelante sobre el Ego y cómo actúa en el individuo.
La manifestación inconsciente de nuestra Razón de Ser
En muchos casos, seguimos nuestra R.S de forma inconsciente a través del fin último que elegimos, como nuestra profesión u oficio, donde nos sentimos cómodos sin saber exactamente por qué. Por ejemplo, pensemos en una maestra de jardín de infantes que se dedica a educar a los niños. Aunque ella puede no ser consciente explícitamente de cuál es su R.S, disfruta enormemente de estar con los niños, enseñarles y cuidar de ellos. Esto nos lleva a suponer que su R.S podría ser: ayudar, enseñar.
La maestra encuentra una gran satisfacción en su trabajo porque se siente en sintonía con su propósito más profundo. Aunque puede que no haya reflexionado conscientemente sobre su R.S, su pasión y dedicación hacia los niños son evidentes en su forma de enseñar y en la conexión que establece con ellos. Es como si hubiera nacido para desempeñar este papel en la vida.
Con este ejemplo se muestra cómo nuestra R.S puede manifestarse en nuestras vidas de maneras sutiles. A veces, estamos tan alineados con nuestro propósito que lo expresamos sin siquiera darnos cuenta.
Nacimiento de la Razón de ser
La formación de la R.S implica la interacción entre los intereses y gustos de una persona durante su infancia y la posterior identificación de patrones y conexiones subyacentes. En este ejemplo, el sujeto muestra una variedad de intereses, como deportes, animales y autos, que aparentemente son diferentes, pero comparten puntos en común.
Durante la infancia, el sujeto puede tener una comprensión limitada de estos intereses, mientras que su subconsciente opera a un nivel más profundo y sigue identificando la esencia común entre los objetos de interés. En este caso, el proceso comienza con el objeto A, y el inconsciente reconoce que el objeto B es diferente, pero comparte una esencia similar con A. Luego, este proceso continúa con los objetos C y D… donde el inconsciente identifica la esencia compartida entre ellos.
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letras= objeto de interés
lo de más= esencias particulares del objeto.
Este reconocimiento de la esencia compartida entre los objetos de interés es fundamental para la formación de la Razón de Ser del sujeto. En este caso, la Razón de Ser del sujeto surge de la identificación y conexión de la esencia compartida entre los intereses a, b, c y d.
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Posteriormente, el Ego, entra en juego y busca reproducir la R.S . Esto implica que el sujeto elige, de forma consciente o inconsciente, acciones y metas que reflejan su Razón de Ser. En este ejemplo, se mencionan los resultados a, b, c y d, que representan las manifestaciones concretas de la Razón de Ser del sujeto en la vida diaria.
Es importante destacar que este proceso también puede funcionar en sentido inverso. Es decir, a través de la observación de los "fines últimos" elegidos inconscientemente por el sujeto, se puede llegar a conocer su Razón de Ser. Al analizar las acciones y metas que el sujeto persigue sin necesariamente ser consciente de la conexión subyacente, se pueden identificar patrones que revelan la esencia y motivación central de su Razón de Ser.
Razón de ser intransferible
Por más que la razón de ser sea simple en palabras, abarca muchos matices por su nacimiento en el reconocimiento de la esencia de los objetos de interés en el inconsciente. no es para nada sencilla y se puede considerar imposible de injertar una razón de ser en otro sujeto. por la forma en la que nace la R.S, no es posible copiarla o transferirla ya que es algo personal y subyacente del sujeto que siente e interpreta y da la mejor forma posible la R.S. es como cuando pedimos al mejor artista que nos pinte un paisaje que vemos en nuestra imaginación, el artista hará uso de todas su habilidades y de todo su material e intelecto para interpretar nuestras palabras y el resultado de su obra nunca llegará a satisfacer la imagen que buscamos, ya que en nuestro interior esa imagen también está ligada a sentimientos, por más que al niño se le de los mismos objetos de interés , en este otro no nacerá la misma R.S, y por más que la R.S sea la misma se diferenciara en los fines último.