Verdades y mentiras[saga Lunar]

Capítulo 36

Luke

Un año y nueve meses antes.

Es completamente de noche. En el bar hace bastante calor debido a que estamos pasando una ola de calor. El jefe de este antro no se gasta ni un puto dolar en aire acondicionado.

Una gota de sudor me recorre toda la espalda. La noche no me está yendo bien para que nos vamos a engañar. He perdido miles de dólares. Pero tengo un papito. Tengo la sensación de que se va a dar la vuelta enseguida. Observo a Liam que lo tengo delante y él observa las cartas con mucho detenimiento.

No tengo una buena mano para que voy a mentir.

Pero la jugada invita a ser optimista.

igual es mi momento de que cambie la suerte.

—Voy con todo —explico a todos los integrantes de la mesa y pongo todas las fichas que me quedaban en el centro de las apuestas. todos se quedan mirándome.

—Es un farol —Liam da un golpe encima de la mesa y observa sus cartas mientras da una calada a su cigarro.

—Yo voy con todo —declaro mientras mi confianza no me juegue una mala pasada.

Dos de los cuatro jugadores que componemos la mesa y se rajan enseguida pero Liam mantiene una mirada desafiante.

—Sabes que te digo. Que no me lo creo. Vas de farol. Yo también apuesto todo lo que tengo —explica mientras pone en el centro de la mesa todas las fichas que le quedaban y quedándose sí puede sin un euro en la cartera porque conozco a Liam desde hace tiempo y se que juega siempre al límite.

—Yo al menos se cuando parar y si no lo hago al menos estoy tranquilo de que no voy a perder ni una décima parte de mi fortuna. Pero cuando ambos revelamos las cartas una triste realidad se apodera de Liam. He ganado y me acabo de quedar con lo último que le quedaba. Ahora tendrá de nuevo que pedirme dinero y sinceramente estoy ya un poco cansado de esta situación. Esta noche he salido ganando aunque hubiese perdido no me hubiese afectado. Pero a Liam esto no parece tratarse de un juego.

—Quiero volver a jugar. La última.

—¿Y que vas a apostar? Ya no te queda dinero en la cuenta.

—Mi casa —añade y todos los integrantes nos quedamos atónitos.

—No te puedes jugar tu casa Liam. Estás loco —le reconozco tratando de sacarle de la locura y de traerle a la triste realidad.

—Dejalo Luke. Si se quiere jugar su casa que se la juegue.

Richar parece no tener sentimientos aunque pensándolo bien dudo mucho que alguna vez los haya tenido.

—Vamos a jugar.

Joder esto no va a acabar bien. Empiezan a repartir las cartas. Primero un siete de picas, después un nuevo de picas y por último un ocho y un seis de picas.

Joder escalera de color. No hay mejor jugada que está.

—Y bien ¿con que vais?

—Yo voy con todo lo que tengo. Mi casa.

Trato de negar con la cabeza pero parece que no se da cuenta de mis señales.

—¿Y tu Luke? —pregunta Richard que me observa con atención a la vez que lo hace a sus cartas.

—Creo que no voy a ir —declaro porque está claro que gano y no quiero hacerle perder todo lo que le queda.

—Claro, esto es un cagado. Siempre se ha mostrado como una mierda y cuando ha llegado los momentos de tomar las decisiones siempre se ha rajado.

Me tensa y por un momento me lo pienso pero no se si se trata del alcohol o que es lo que pasa pero me vengo demasiado arriba.

Tengo una buena mano. De hecho es la segunda mejor mano.

—Yo también voy con todo.

Toda la mesa se queda mirándome durante unos segundos y el silencio es impresionante.

—Yo… yo… —dice Richard antes de tirar las cartas y dejarnos a mi y a mi Liam en un claro uno contra uno y el que pierda se va a quedar sin nada. Claramente va a ver el pero no creo que lo haga que pierda su casa.

Seguramente haga la vista gorda pero por una vez en su vida quiero que lamente lo que ha dicho y que me pida perdón de rodillas y en medio de todo el mundo.

—Venga, dime lo que tienes.

Su tono no ha cambiado y se muestra muy tranquilo cosa que no me tranquiliza precisamente.

—Tengo escalera de color gilipollas.

Declaro a los cuatro vientos y poniéndose de pie.

Liam se pone las manos a la cabeza.

—No puede ser, tiene que ser una jodida broma. Estas de broma, ¿verdad?

—Eres un imbécil y por tal acabas de perder tu casa —me mufo en su cara.

—Es verdad. He perdido mi casa porque me voy a mudar a tu puta casa porque tengo una escalera de reyes.

En cuanto muestra sus cartas mi mundo se viene completamente abajo.

No puede ser verdad lo que están viendo mis ojos. Acabo de perder todo lo que me había costado construir durante años por una maldita jugada que solo sale una vez en la vida.

Había un cero coma cero un por ciento de que le saliera esa jugada. Yo tenía las de ganar. Y acabo de perderlo todo.

—No puedes quitarme todo Liam. Tenemos que llegar a un tipo de trato.

De repente entran en el bar tres personas. Dos mujeres y un hombre que parece un poco homosexual. La chica morena parece pedir algún tipo de bebida.



#30358 en Novela romántica

En el texto hay: literatura, romance, amor

Editado: 22.08.2025

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