Vermisst : The colorado project

II

Harry había decidido llamar de vuelta a Joanna, quien le propuso salir por ahí a beber un café o algo, ya que volvería a Estados Unidos para Navidad.

Joanna se volvió su mejor amiga en su último año de secundario. Ella era nueva y debieron hacer una exposición juntos, y al pasar tanto tiempo estudiando y hablando, se volvieron casi que inseparables. Además, Joanna tenía un algo, que llamaba la atención y daba curiosidad, era una sensación extraña.

Quizá por esto, Louis no confiaba demasiado en ella.

-Y que harán con Louis hoy, entonces? – Preguntó la morocha para luego dar un sorbo de su café, observándolo. Harry se encogió de hombros intentando sonreír y respondió:

-Creo que iremos a caminar y luego comeremos algo, no sé, es una sorpresa en realidad. – Joanna respondió un ‘’aw’’. Harry se limitó a beber varios sorbos de su té, el cual extrañamente ya se había enfriado.

Los amigos quedaron en silencio, y el rizado observaba aquella zona que nunca había visitado antes.

Las casas eran en general de dos pisos y estaban separadas por patios de un tamaño decente decorados por el verde del césped y otros hermosos colores gracias a la variedad de pequeñas flores, así como también de los árboles. Había bastante olor a flores y a algún que otro perfume fuerte y caro de mujeres de facciones exageradas, bien vestidas y con delicada joyería que pasaban a su lado mientras hacían ejercicio, aunque una chica vestida de negro y con pelo rojizo que pasaba corriendo, sin querer se tropezó con él y lo hizo enfocarse de nuevo en la realidad.

No se molestó en disculparse.

-Que encantadora – Comentó con sarcasmo el rizado.

- ¿Uh? ¿Qué hice ahora que no me entero Evans?

-Tu no, la chica que había pasado corriendo – Señaló con la cabeza mientras acomodaba su abrigo.

-No he visto a ninguna chica corriendo – Respondió confundida, volteándose para ver si evidentemente la había pasado por alto – No hay nadie, Harry

-Quizá entró a alguna casa, no lo sé – El rizado se encogió de hombros, y Joanna lo observó con curiosidad, haciendo que este se sintiese un tanto intimidado por aquellos ojos negros que, expresaban todo menos vida.

-Oye, creo que ya debería ir donde había acordado con Louis, no quiero que se me haga tarde.

-Oh, no te preocupes por eso, vas a tener tiempo, pero mejor anda.

Harry no había entendido aquella respuesta, pero últimamente no entendía nada aparentemente, así que lo ignoró.

-Nos vemos en un tiempo Joanna – Se despidió el rizado, rodeándola con sus brazos en un fuerte abrazo, cuidando de no derramar su té en ella.

-Será más pronto de lo que piensas, te lo prometo. Joder casi lo olvido, ¡Tengo algo para ti! – Exclamó mientras rebuscaba algo en su cartera, pidiéndole a su amigo con un gesto que sostuviese su café – Pulsera de la amistad, hecha con mis propias manos. La hice color amarillo porque me quedé sin hilo azul, espero que te guste – Harry la recibió con una sonrisa, dejando visibles levemente sus hoyuelos. Era una pulsera de un color amarillo un poco apagado y que tenía varios nudos, dos en especial que sostenían un dije.

-Es increíble, muchas gracias. Yo no traje nada para ti, lo siento.

-No te preocupes Evans, no es necesario. – Joanna volvió a abrazarlo, para luego irse en dirección opuesta a él – Nos vemos en unas semanas

Harry miró su reloj, y notó lo tarde que se le había hecho. Sacó su teléfono de uno de sus bolsillos y decidió llamar a Louis para avisarle que quizá llegaría un poco tarde mientras caminaba rápidamente buscando un taxi.

El celular de Louis sonó varias veces, hasta que una voz femenina anuncia: ‘’Lo sentimos, el número al que está tratando de comunicarse ya no está en servicio’’

Harry sintió cuarenta maldiciones subir por su garganta, pensando en que Louis quería hablar con él de algo importante y él llegaba tarde…

Su corazón se detuvo por un segundo y palideció. Buscó el contacto de Louis y volvió a llamar y rogaba haber escuchado mal. Podía escuchar su corazón latir en sus orejas y sus manos temblaban; rogaba que su celular no se cayera de sus manos.

‘’Lo sentimos, el número al que está tratando de comunicarse ya no está en servicio’’

Volvió a marcar, esta vez a su hermana, Gianna.

-Contesta el jodido teléfono Gem… Gianna! – Exclamó con desesperación a su celular sentándose en la acera cuando esta última atendió luego de cuatro tonos – Louis, algo pasó con Louis, o pasa, me dijo que tenía miedo de que nos encontraran o algo así esta mañana, y ahora se suponía que debíamos encontrarnos pero su celular dice que ya no está en servicio ¿Qué demonios significa eso?

-Harry cálmate, ¿Dónde estás? – Preguntó, y el rizado escuchó como esta agarraba sus llaves y un abrigo.

-No lo sé Gia, yo… siento, no sé, es como si no pudiese pensar, ¡No puedo pensar, joder! ¡Es como si… como si tuviese algo!

- ¿A qué te refieres? Busca el nombre de la calle… no, espera, envíame tu ubicación, y por favor concéntrate en respirar, Harry.




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